La familia de Meghan Markle, un dolor de cabeza para la Corona británica

La exactriz enfrenta uno de los desafíos más grandes de su vida: dejar atrás los escándalos y ganarse el cariño del pueblo británico
La exactriz enfrenta uno de los desafíos más grandes de su vida: dejar atrás los escándalos y ganarse el cariño del pueblo británico
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11 de mayo de 2018  • 00:46

No es que la Casa de Windsor no haya sido testigo de escándalos, conflictos y rumores a lo largo de estos cien años, pero la boda del príncipe Harry con la actriz estadounidense Meghan Markle amenaza con abrir un nuevo y frondoso capítulo en su historial.

La protagonista de la serie Suits tiene todo lo necesario para conquistar al pueblo británico, y también un nombre propio forjado a base de talento y trabajo. Sin embargo, no es ella el objeto de preocupación para la realeza británica, sino su pasado. Más precisamente, su familia.

En el nombre del padre

Una foto de la bebé Meghan en brazos de su padre, Thomas
Una foto de la bebé Meghan en brazos de su padre, Thomas Fuente: Archivo

En más de un sentido, la familia Markle parece estar en las antípodas del ideal de corrección y buenas costumbres presentado por Kate Middleton hace algunos años, al contraer matrimonio con el príncipe William.

Nacida en Los Angeles, Meghan es hija de Thomas Markle, un retirado director de iluminación de icónicas series como Married with Children o General Hospital. Fue en un set donde Thomas conoció a Doria Ragland. El venía de separarse de su primera esposa y ya era padre de dos hijos; ella era soltera y trabajaba como maquilladora televisiva. Se casaron en 1979 y, dos años después, nacería su única hija en común, quien por estos días está por convertirse en esposa del príncipe Harry. Poco después de que Meghan cumpliera los 6 años, ellos firmaron el acta de divorcio que dio por terminada su relación.

Actualmente, la exactriz mantiene una muy buena relación con su padre, que se encuentra retirado e instalado en México desde hace largo tiempo. Luego de muchos rumores, se confirmó que será él será quien la acompañe hasta el altar el próximo 19 de mayo, ante la mirada atenta -y algo inquisidora- del mundo.

"Feliz día del padre, papá. Todavía soy tu jinete, y hasta hoy tus abrazos siguen siendo los mejores en todo el mundo. Gracias por mi ética de trabajo, mi amor por las películas y los sándwiches de Busby Berkeley, por enseñarme la importancia de las notas de agradecimiento escritas a mano y por darme esa nariz característica de los Markle. Te amo", escribió ella en su cuenta de Instagram en 2016, tiempo antes de que su vida cambiara rotundamente debido a su noviazgo con un miembro de la nobleza británica.

La vida de Thomas Markle continúa siendo un enigma para la prensa británica, que no ha dejado de rastrear qué es lo que este hombre, hoy de 73 años, parece esconder. Por ejemplo, nadie comprende cómo llegó a declararse en bancarrota en 2016, en California, y por qué se afincó en la costera ciudad mexicana de Rosarito. Según confió su hermano, Michael, tomó la decisión de hacerlo por una cuestión práctica: el costo de vida es mucho menor ahí.

A días de la boda real, Thomas Markle visitó a un sastre en Rosarito, el pequeño pueblo mexicano en el que vive desde hace algunos años
A días de la boda real, Thomas Markle visitó a un sastre en Rosarito, el pequeño pueblo mexicano en el que vive desde hace algunos años Crédito: The Grosby Group

Pero, aunque desee vivir de manera anónima, el compromiso de su hija lo ha vuelto blanco de paparazzi y periodistas. Días atrás, por ejemplo, fue fotografiado en una cibercafé de la ciudad en la que vive, leyendo notas sobre el "romance real". También fue captado mientras un sastre le tomaba las medidas para, al parecer, hacerle un traje para llevar del otro lado del Atlántico.

Por lo pronto, se sabe que aún no se encontró cara a cara con el príncipe Harry, aunque sí mantuvo conversaciones telefónicas con él.

Hermanos que no son bienvenidos

Antes de contraer matrimonio con Doria Ragland, Thomas Merkle ya había ensayado una vida familiar con una mujer de nombre Roselyn. Con ella tuvo dos hijos, Samantha y Thomas Jr., que, despechados prometen traerle muchos dolores de cabeza a su medio hermana.

Fue la conflictiva y distante relación que Meghan mantiene con sus dos medio hermanos lo que puso en duda, en algún momento, la presencia de su padre en la boda real. Sin embargo, el hombre parece estar afuera del conflicto, y por eso cumplirá con el rito de acompañarla hasta el lado de su futuro esposo, el próximo sábado 19.

Samantha y Thomas Jr. no correrán con la misma suerte. Ni bien se hizo público el compromiso, ambos desoyeron los pedidos de Meghan y se mostraron muy abiertos a dialogar con la prensa para contar detalles, rumores y hasta darle consejos al mismísimo príncipe Harry.

La foto con la que se anunció el compromiso de Meghan Markle con el príncipe Harry
La foto con la que se anunció el compromiso de Meghan Markle con el príncipe Harry

Thomas Jr., de 51 años, se atrevió a escribirle, de puño y letra, una carta al hijo menor de Lady Di que fue reproducida por la revista InTouch. "Querido Harry. Aún no es tarde. Está claro que Meghan no es la mujer adecuada para usted. Según se va acercando el momento de la boda, está más claro que es el mayor error cometido en la historia de las bodas reales. Meghan está haciendo el mejor papel de su vida", reza la misiva.

El hermano mayor de Markle no sólo criticó a la exactriz - a quien no ve desde 2011- por la relación que tiene con su padre, de quien dijo que la ayudó económicamente cuando ella lo necesitó, si no que también se quejó porque no invitó a su familia a la boda real y sí a "completos extraños". "Es muy evidente que su pequeña fama de Hollywood se le subió a la cabeza, convirtiéndola en una mujer hastiada, superficial y vanidosa que hará una broma de usted y de la herencia de la familia real", sostuvo.

Samantha, de 53 años, tampoco se anduvo con chiquitas: no sólo anunció que publicará un libro de memorias que no dejará bien parada a su medio hermana, sino que también la acusó de ambiciosa y de intentar escalar socialmente a través de su romance con el príncipe Harry.

Una postal de 2006: Meghan posa junto a su medio hermana, Samantha, en el día de su graduación; la mujer fue diagnosticada con esclerosis múltiple apenas unos meses después
Una postal de 2006: Meghan posa junto a su medio hermana, Samantha, en el día de su graduación; la mujer fue diagnosticada con esclerosis múltiple apenas unos meses después Crédito: The Grosby Group

Luego de una breve tregua -en la que hasta llegó a decir que amaba a Meghan y desearle mucha felicidad en su matrimonio-, la mujer volvió al ataque. Así, se detuvo en el valor del vestido que utilizó su medio hermana para su foto oficial de compromiso. "Si podés gastar 75 mil dólares en un vestido, podés ayudar con 75 mil dólares a su padre", apuntó en enero, luego de que trascendiera que Thomas Markle se había declarado en bancarrota unos meses antes.

"Humo y espejos no pueden ocultar el elefante en la habitación. Una falta de respeto, contra la tradición y el humanitarismo; los Markles deberían ser invitados si 2000 desconocidos van a ir a la boda", escribió en Twitter, luego de saber que no se encontraba en la lista de asistentes a la boda real.

La madre silenciosa

Yoga y activismo social: dos de las pasiones que Meghan comparte con su madre, Doria Ragland
Yoga y activismo social: dos de las pasiones que Meghan comparte con su madre, Doria Ragland Crédito: The Grosby Group

Quizás sea Doria Ragland la figura menos conflictiva en este rompecabezas familiar. La madre de la futura esposa del príncipe Harry todavía vive en Los Angeles, más precisamente en Crenshaw, uno de los barrios más agitados de la ciudad estadounidense.

Fue ella quien crió a Meghan una vez que decidieron tomar caminos separados con Thomas. Y también quien la acompañó en las distintas etapas de su camino hacia la actuación: hasta hace un tiempo, era muy frecuente verlas juntas en eventos y estrenos. Sin embargo, desde que el compromiso real fue anunciado, la mujer decidió retirarse completamente de la vida pública.

Alejada de su oficio como maquilladora, se graduó recientemente como trabajadora social en la Universidad de South California y es instructora de yoga. Las veces que fue interceptada por la prensa, dejó en claro que no tiene permiso para hablar de su hija, de su boda ni de su futuro yerno, a quien ha visto en varias oportunidades desde que se inició la relación.

Aún así, Ragland lleva una vida muy modesta y ajustada: al igual que su ex marido, hace un tiempo trascendió que mantenía una deuda de poco más de 72 mil dólares desde 2002, por saldos impagos en su tarjeta de crédito.

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