El gran explicador: Richard Feynman y su particular método creativo

Celebrado por tecnólogos y admirado por Bill Gates, creó herramientas pedagógicas al servicio de la divulgación científica
Celebrado por tecnólogos y admirado por Bill Gates, creó herramientas pedagógicas al servicio de la divulgación científica Crédito: Shutterstock
Sebastián Campanario
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5 de mayo de 2018  

"La física es como el sexo: seguro que nos da alguna compensación práctica, pero no es por eso que la hacemos". La frase, que podría ser de Woody Allen, pertenece a Richard Feynman, una de las grandes mentes de la física. A 100 años de su nacimiento, el legado de Feynman va mucho más allá de sus descubrimientos en las ciencias duras -que le valieron un Nobel en 1965- e incluye un método de creatividad y divulgación único, que sigue despertando admiración 30 años después de su muerte. No por nada se lo apodó "el gran explicador".

"Además de ser una de las diez mentes más brillantes de la física en toda la historia de la disciplina, fue una persona extremadamente versátil, obsesionada con que los conceptos más difíciles de entender llegaran a una comprensión masiva. El decía que "'si no podés explicar algo, no lo sabés', y uno no podría estar más de acuerdo con esa afirmación", cuenta a LA NACION el físico y especialista en big data Daniel Collico. A mediados de marzo, cuando falleció Stephen Hawking, Collico y sus colegas describieron en Twitter la estatura de Feynman con una metáfora futbolera: "Si Hawking es Cristiano Ronaldo, Feynman es Messi y Maradona sumados". Eficiencia y magia en su máxima expresión, aunque, agrega Collico, "tal vez no tuviera el manejo de relaciones públicas y capacidad de provocación que tuvo Hawking".

"Todos nos formamos con sus libros, y sus pensamientos además nos ayudan a pensar cómo puede ser un futuro lejano", cuenta el físico siberiano Andrei Vazhnov. Uno de los más notorios admiradores de la obra de Feynman es el fundador y dueño de Microsoft, Bill Gates, quien compró sus clases y las subió a una plataforma de acceso gratuito.

El gran explicador nació en Queens el 11 de mayo de 1918, en una familia de orígenes ruso y polaco. A los 15 años ya se lo consideraba un genio precoz, tuvo una vida de investigación muy prolífica y varios rasgos de excentricidad propios de las mentes de otra dimensión: se movía de una conferencia a otra en una vieja van que compró en 1975 a la que pintó con sus gráficos y fórmulas.

¿Por qué Feynman es una suerte de semidiós en el ambiente de los tecnólogos? Por varios motivos. Uno de ellos es que fue un pionero en el terreno de la electrodinámica cuántica, y su trabajo influenció en forma directa avances en la nanotecnología, la computación cuántica y la física de partículas. De hecho, en 1980, más de dos décadas antes de que se comenzaran a producir resultados prácticos, fue el primero en hipotetizar sobre una futura computadora cuántica, una de las tecnologías exponenciales más explosivas de 2018, con gigantes como Google, Microsoft e IBM ya identificándola como una de sus avenidas de desarrollo más promisorio y con aplicaciones concretas de mercado.

Además de su excepcionalidad como teórico -en su juventud se animaba a discutirles de igual a igual a leyendas como Albert Einstein o Niels Bohr-, Feynman fue una persona muy valiente. "Casi en el ocaso de su carrera le tiraron el problema complejísimo de entender qué había ocurrido con el desastre del Challenger. Entrevistó a todo el mundo como si fuera un consultor, lo hizo bajo presión militar, y descubrió que la falla estaba en unos anillos de sujeción ("O-rings") que no debían romperse a ciertas temperaturas, pero que se rompieron", explica Collico. "Este material no tiene resiliencia ante ciertas temperaturas", dijo con mucha calma a la junta investigadora con un vasito con hielo y un pedazo de material.

El método creativo

"Creo que hacer que la ciencia sea 'cool' para la gente joven, en sus años de aprendizaje, es algo muy importante en este tiempo; para promover que esa gente se sienta inspirada y se sumerja con mayor profundidad en el conocimiento", sostuvo Gates cuando anunció la compra de las conferencias Feynman, una serie de charlas que dio en el Caltech destinadas a personas sin conocimientos sofisticados de la física.

¿En qué consistía su método de creatividad y divulgación? A lo largo de su carrera el físico fue perfeccionando una serie de recursos pedagógicos que comenzó a aprender en sus años en Princeton. Estas eran algunas de sus herramientas:

# Prioridad a lo visual: "Sus famosos diagramas, elaborados en la década del 40, nos ayudaron a entender por primera vez las particularidades del mundo subatómico", cuenta Vazhnov. Feynman trabajaba con modelos mentales cuyos bloques consistían en diagramas (cuando se podía) y conceptos cortos.

# La vastedad de la ignorancia: En la biografía Genio: la vida y la ciencia de Richard Feynman, el autor James Gleick cuenta cómo el físico de Queens llevaba a todos lados un cuaderno cuyo título era: "Notas sobre todo aquello que no sé", donde identificaba territorios a atacar con curiosidad y ansias de aprender.

# Sin tecnicismos: al contrario de sus colegas, Feynman prefería que sus libros se nutrieran de los materiales de sus charlas ante auditorios no especializados y no de papers teóricos. Dedicaba poco tiempo -en términos relativos- a escribir piezas en lenguaje académico.

# Para los chicos: Si un concepto complejo podía ser contado de tal manera de que lo entienda un chico, más de la mitad de la batalla está ganada. Para eso trataba de eliminar por completo la jerga técnica, reducía los conceptos y acudía a gráficos y diagramas. Una vez que cumplía con los pasos de organizar el conocimiento y simplificarlo al máximo, se concentraba en "contar una historia" que optimizara las chances de que ese conocimiento perdurara.

# No temerle al absurdo: "La mecánica cuántica describe a la naturaleza como algo absurdo al sentido común. Pero concuerda plenamente con las pruebas experimentales. Por lo tanto, espero que ustedes puedan aceptar a la naturaleza tal y cómo es: absurda", sostuvo el Nobel.

# Los contornos del futuro: Vazhnov cuenta que en la década del 60 Feynman fue el primero en visualizar un "mundo mágico", posible tal vez en un futuro lejano, que más adelante popularizó Eric Drexler, ingeniero del MIT y pionero en nanotecnología. Drexler resalta que en el universo hay alrededor de 100 tipos de átomos. Los de nuestro cuerpo estaban en la época de los dinosaurios y desde antes de que se formara la tierra. "La reflexión de Drexler es que todos nuestros problemas importantes -de alimentación, vivienda, salud y hasta la muerte- podrían ser solucionados si pudiéramos manejar la materia a nivel molecular", dice Vazhnov. ¿Demasiada ciencia ficción? Tal vez en el límite. Como dijo Feynman en una de sus frases más recordadas: "Hay que tener la mente abierta, pero no tanto como para que se te caiga el cerebro".

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