Aldosivi vuelve a ser de primera: la caída apenas duró un año

El Tiburón está otra vez en Primera Fuente: Télam
4 de mayo de 2018  • 22:12

En 2015 había llegado por primera vez en la historia a la máxima división desde la última plaza de un inédito cupo de cinco ascensos. Y el precio lo pagó pronto, con un regreso a su lugar de origen, una temporada y media después, al cabo de un breve recorrido en el que a pesar de todo tuvo algunos buenos resultados, incluso ante rivales grandes.

Siempre bajo la presidencia de José Moscuzza, un poderoso empresario de la pesca, el desafío de la dirigencia de Aldosivi fue intentar una vuelta pronta a primera. Y lo demostró rápido con un plantel renovado, enriquecido para este objetivo con jugadores de experiencia y peso. Gustavo Álvarez, ex entrenador de Temperley, a mediados del año pasado se puso al frente del equipo que sumó nombres de trayectoria como Leandro Somoza, el marplatense Diego Villar y el goleador Fernando Tellechea. Todo se selló anoche, en la final que le ganó por 3 a 1 a Almagro, en Arsenal.

En una institución en la que los problemas económicos escasean y con un predio de entrenamiento de alto nivel, solo quedaba por delante encontrar un funcionamiento. Los nombres de trayectoria y los buenos antecedentes del director técnico no alcanzaron para que el equipo del puerto marcara una diferencia grande en el inicio de un torneo duro y muy competitivo.

Tras el receso de verano se reforzó aún más con Maximiliano Velázquez y Cristian Chávez, y la ilusión se agigantó. Este Aldosivi con potencial para liderar el torneo con algo más de holgura se encontró en el tramo final -y demasiado seguido- con su otra cara, la del juego irregular y poca puntería en el arco de enfrente.

La angustia se ganó una condición de pasajera frecuente en este viaje hacia el ascenso. Desde hace un mes Aldosivi fue un paciente en terapia intensiva, de esos que acongojan a los suyos porque parecen entregados pero, cuando menos se espera, despabila y su corazón late al ritmo de una nueva esperanza.

En el último instante de cinco minutos adicionados, con un gol de Yeri, logró sumar un punto de local cuando Los Andes lo vencía en Mar del Plata. Pero desperdició la oportunidad de llegar a la última fecha puntero y sin depender de terceros cuando días después perdió ante Deportivo Riestra. Allí el equipo de Álvarez cayó 1 a 0, el gol fue un regalo de su defensa y jugó uno de sus peores partidos. Tan duro fue el golpe que, disconforme con este andar tambaleante y tantas oportunidades desaprovechados, en la última semana trascendieron rumores de dirigentes que analizaban una salida anticipada del entrenador.

Pero apenas quedaba una fecha y el director técnico mantuvo un lógico crédito para su apuesta final. La historia de este torneo de ascenso estuvo plagado de resultados inesperados. Todo podía pasar. Y como en aquellos goles sobre la hora, con mucho de amor propio y punteros que le perdonaron la vida, encontró la chance para un suspiro más.

El lunes pasado le ganó a Estudiantes de San Luis y con ello el pase a esta final ante Almagro, a pura adrenalina. Caballero de la agonía, Aldosivi por fin respira alegría. Porque esta noche inolvidable, puro corazón y con más de 4000 de sus fanáticos en la tribuna, en Sarandí mostró sangre de campeón y se ganó lo que buscó durante casi un año: una vida -otra más y bien pronto- en Primera.

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