A Boca le llegó la hora: depende de sí mismo en la Superliga, pero tiene menos margen de error

Carlos Tevez quiere volver a ser determinante
Carlos Tevez quiere volver a ser determinante
Claudio Mauri
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5 de mayo de 2018  • 23:59

Un primer vistazo indica que Boca , puntero durante más de 500 días, ahora tiene compañía por la victoria de ayer de Godoy Cruz. Una segunda lectura, enfocada más al detalle, muestra al equipo de Guillermo Barros Schelotto en una situación que también quisiera para la Copa Libertadores: más allá de que lo haya alcanzado el conjunto mendocino, en la Superliga depende de sí mismo para lograr el bicampeonato.

No podrá serlo hoy, cuando a las 17.45 reciba a Unión , pero en un lapso de poco más de 72 horas, entre esta tarde y la noche del miércoles, con su visita a Gimnasia en La Plata, puede cerrar las cuentas para dar una vuelta olímpica que se está demorando más de lo previsto, si se repara en la amplia ventaja que había sacado en algún momento. Entre estos dos partidos necesita obtener cuatro puntos para revalidar el título. Y si no los consigue le quedará una oportunidad más, en la última fecha, frente a Huracán. Lo único que no se ajustará al deseo de Boca es la posibilidad de ser campeón en la Bombonera; si no lo es en La Plata, la última chance será en Parque de los Patricios. En el torneo anterior tampoco pudo consagrarse de local; el primer festejo fue mientras estaba en un hotel de Bahía Blanca, concentrado para enfrentar a Olimpo, y se benefició con la derrota de Banfield contra San Lorenzo. La imposibilidad de ser campeón hoy también trae una novedad para los socios activos, dispuesta por el Comité de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires: podrán ingresar sin cumplir el requisito de haber asistido al menos a cuatro de los últimos siete cotejos de local.

Por unos días, hasta el miércoles 16, Boca pone entre paréntesis la Copa Libertadores para resolver un frente local que debería servirle para recuperar la confianza y dar señales de una mejoría futbolística indispensables de cara al otro objetivo, la clasificación a los octavos de final.

Cerca del final del semestre y de la pausa que abrirá el Mundial, Boca aspira a todo en el momento que más dudas despiertan su juego y el nivel de algunas individualidades. El equipo se fue agrietando en más de un aspecto: en ataque pasó a depender excesivamente de Pavón, a sus volantes les cuesta tener el gobierno de los partidos y atrás las dudas van variando: cuando no es una equivación de Rossi, los centrales están mal ubicados o a los laterales le ganan las espaldas.

Guillermo Barros Schelotto, en un momento decisivo en el campeonato local
Guillermo Barros Schelotto, en un momento decisivo en el campeonato local

Del Boca arrollador del semestre pasado, cuando ganó consecutivamente las primeras ocho fechas, incluido el superclásico con River en el Monumental, se pasó a uno más inestable, que dependió más de los arrestos, de una ambición -eso sí hay que reconocérselo- que lo salvó en circunstancias apremiantes. Lo refleja la estadística de Opta: Boca es el equipo de la Superliga que más goles (12) marcó en los últimos 15 minutos de los partidos.

Guillermo Barros Schelotto presenció ayer por la tarde los 45 minutos que disputó Fernando Gago en la reserva de Boca, que le ganó 1-0 a Unión. El volante central, una pieza que la formación de primera extraña mucho, no juega desde hace siete meses y su recuperación sufrió algunas complicaciones en las últimas semanas. Lo de este sábado fue más una prueba para tener un panorama más aproximado de su estado que un paso previo a una inminente reaparición, a la que habría que imaginar para el segundo semestre.

Tras el empate en Barranquilla que dejó supeditado el futuro de Boca a que Junior no le gane en San Pablo a Palmeiras, el entrenador recurrirá esta tarde a todo el potencial. Esto significa que se extremarán los cuidados sobre Wilmar Barrios, que no terminó el partido en Colombia por un dolor en el sóleo. Se lo esperará hasta último momento y se estima que estará desde el comienzo.

Ausente por suspensión Nández -muy desordenado en los últimos encuentros-, "Bebelo" Reynoso se perfila por delante de Cardona, que tras la lesión volvió con un ritmo más cansino que de costumbre. Ábila sería el centrodelantero y Tevez ocupará el puesto de media-punta que más lo satisface, aunque su infrecuente postura abúlica e intrascendente de los últimos encuentros lo minimiza en cualquier sector el campo.

No le espera un examen sencillo a Boca. Unión está completando una campaña que por primera vez en su historia lo llevaría disputar una copa continental, con la clasificación a la Sudamericana. Leonardo Madelón armó un equipo estable, con nombres que se repiten; solo tiene la baja del lateral izquierdo Bruno Pittón, por quien ingresa Balbi. Una línea de volantes con despliegue (Zabala) y manejo (Acevedo y el ex Boca Fragapane) que se complementa con la eficacia de la dupla de ataque Gamba-Soldano, autores de 17 de los 34 goles en el torneo.

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