Los conflictos envalentonaron al PJ, pero la reacción volvió a ser atomizada

Los distintos actores del peronismo actuaron por separado, en una semana difícil para Macri
Los distintos actores del peronismo actuaron por separado, en una semana difícil para Macri Crédito: Frente Renovador
Lucrecia Bullrich
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6 de mayo de 2018  

La semana económica más tensa del gobierno de Mauricio Macri los enfrentó con una oportunidad de ocupar el centro de la escena que no esperaban. Pero volvió a quedar claro que siguen inmersos en la atomización y que sus reacciones a las convulsiones de la coyuntura son desarticuladas.

El peronismo en sus distintas vertientes actuó, pero disperso. Los diputados del bloque Argentina Federal y del massismo consiguieron convertir el debate por las tarifas en una sesión especial y confían en alzarse con un triunfo el miércoles, aun cuando hayan incluido la ley de mercado de capitales para no tensar del todo la cuerda con el Gobierno y cuando el recorte de las tarifas tenga destino de veto.

En el Senado espera Miguel Pichetto , que sigue combinando las críticas con los acercamientos a la Casa Rosada. El jueves dijo en TN que "el Gobierno no le puede exigir a la oposición que haga de oficialismo" y que está "a la espera" de lo que Diputados haga con las tarifas para avanzar en el Senado. Anteayer se reunió con Rogelio Frigerio y Emilio Monzó en la Casa Rosada. El jueves y el viernes próximos encabezará el tercer capítulo de su ronda de reuniones con legisladores nacionales y dirigentes locales, el pretendido "peronismo racional", en Mendoza.

Los gobernadores también esperan. Impávidos. O no tanto. Más allá de lo que hayan dicho en público, no moverán un dedo para ahorrarle (o siquiera morigerar) una eventual derrota del oficialismo en el Congreso. "Una vez, sí. Dos, no", repiten impulsados por el recuerdo de la reforma previsional.

Saben que Macri podría vengarse. Según pudo saber LA NACION de fuentes oficiales, si prospera la ley de las tarifas, y más allá del veto, la Casa Rosada podría contraatacar con una reducción de las transferencias a las provincias. También podría presionar con los pedidos de endeudamiento de los distritos, que dependen de la autorización del Poder Ejecutivo para prosperar. El recorte de la inversión en obra pública es un hecho y golpea de lleno en las finanzas y los planes electorales de los gobernadores que piensan en 2019 . Y son varios.

También reaccionaron los intendentes bonaerenses. El diputado Eduardo "Bali" Bucca, aliado de Florencio Randazzo y presidente de la comisión de Asuntos Municipales en la Cámara baja los convocó el miércoles, les ofreció una tribuna para que expusieran su preocupación por el impacto de los aumentos de tarifas en sus municipios. Ese mismo día, Randazzo se reunió con Pichetto en el Senado.

Al día siguiente, varios intendentes bonaerenses repitieron la foto. Esta vez, en la Legislatura de la provincia y para exigirle a María Eugenia Vidal el traspaso de las policías comunales. Otro espasmo motivado por la coyuntura, agitada en los últimos días por ataques a comisarías y robos violentos y cruces discursivos entre la policía y el Gobierno por la inseguridad.

Reaccionó la CGT, que corrió a un costado su interna y arremetió a la vez contra el tarifazo y la reforma laboral. La cúpula de la central discutió la posibilidad de llamar a un paro, que no prosperó, y activó un plan de lucha con una movilización menor al Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) el viernes.

Otro que reaccionó por su lado fue Sergio Massa , que repareció ayer después de semanas de silencio. Primero, mientras el dólar no encontraba techo, hizo trascender que había estado reunido con su equipo económico que lideran Aldo Pignanelli y Marco Lavagna, y que hizo consultas con Roberto Lavagna. Ayer estuvo en la localidad bonarense de Villarino e hizo circular una foto, decidido a no perderse la vidriera de una semana agitada para mostrarse en acción.

No es la primera vez que, ante un panorama complejo, el peronismo gana espacio en la escena política y parece envalentonado. Ocurrió a fines del año pasado, cuando el Congreso discutió y aprobó la reforma previsional. Entonces, pareció que el impulso de la convulsión podía servir de base para el reordenamiento. El espasmo quedó en la nada. ¿Pasará lo mismo ahora?

Los peronistas del Congreso reconocen las dificultades, pero destacan que en los últimos meses se afianzó el trabajo conjunto con el massismo. Sin embargo, admiten que la falta de un líder y un candidato indiscutido para 2019 que articulen y conduzcan la reconstrucción sigue siendo el principal obstáculo. En eso sí coinciden desde todas las trincheras peronistas.

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