Es adoptada y hoy lidera una organización que lucha por el derecho a la identidad

Julieta Terrile, coordinadora de Raíz Natal, en el living de su casa
Julieta Terrile, coordinadora de Raíz Natal, en el living de su casa Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
Tras una larga búsqueda, Julieta Terrile encontró a su madre biológica; su historia la llevó a acompañar a otros
Carola Suárez
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7 de mayo de 2018  

La voz de Julieta Terrile se quiebra al recordar cómo a los cuatro años se enteró de que era adoptada. Una tarde, le preguntó a su mamá si ella había estado en su panza, al igual que su hermano menor, y sus padres le respondieron que no. "Dios te eligió para que fueras nuestra hija", le explicó su papá.

A los 35 años, luego de un largo proceso de búsqueda de su identidad, Julieta encontró a su madre biológica. Pero no le alcanzó con resolver su caso personal: se recibió de abogada y hoy lidera la organización social Raíz Natal, abocada al asesoramiento de personas que buscan conocer su origen.

Si bien no existen datos oficiales, desde Raíz Natal afirman que en la Argentina actualmente cerca de tres millones de personas desconocen su identidad biológica. Ellos reciben unas mil consultas por año: todas ellas por casos que no están enmarcados dentro de delitos de lesa humanidad.

En su mayoría, los llamados son por sustitución de identidad (o anotaciones como hijos propios) y, en menor parte, por adopción. Los primeros son los casos más difíciles de resolver, ya que la documentación pública existente fue falsificada. Estos hechos se vinculan con procedimientos en los que un bebé fue entregado a un hombre o una mujer generalmente a cambio de dinero. Para Julieta, lograr un resultado positivo en estas historias "es encontrar una aguja en un pajar".

Por el contrario, los casos de adopción son más sencillos, ya que siempre se cuenta con algún tipo de documentación verídica que sirve para comenzar la búsqueda.

Por eso, desde Raíz Natal y otras organizaciones que trabajan en esta problemática reclaman un banco de datos genéticos para cruzar los de hijos y madres y facilitar los encuentros.

"Reconocemos que hay avances por parte del Estado. La creación de la Red de Trabajo sobre Identidad Biológica (Retib), y con ella la generación de una base de datos a nivel nacional, es un gran paso", asegura Julieta.

Apoyarse en pares

Terrile cuenta que en su momento tomó con total naturalidad lo que le dijeron sus padres acerca de su identidad. Pero a medida que fue creciendo ese sentimiento cambió. "Empecé a meterme para adentro. A mí me dolió mucho saber que mi mamá de crianza no era mi madre biológica", confiesa.

Tomar la decisión de buscar su origen le llevó un tiempo. Cuando cumplió 21 años, eligió estudiar Derecho porque pensó que esa carrera le daría herramientas para encontrar a su mamá. Hasta ese momento no se había animado a hablar de su historia.

Ya con 25, después de psicoanalizarse y sin compartir su decisión con sus padres de crianza, dio el primer paso. Se acercó a la Defensoría del Pueblo de la Nación en busca de su expediente, y luego a la Secretaría de Derechos Humanos de la CABA. En apenas una semana obtuvo su partida de nacimiento: "Lo que más me impactó fue ver que en ese papel yo aparecía con otro nombre. Ahí uno siente que se desconoce", asegura.

El nombre de su madre biológica figuraba en la partida y también lo encontró en el padrón electoral. Aunque la mujer era oriunda de Salta, tenía domicilio en la localidad bonaerense de San Francisco Solano.

En ese momento, Julieta sintió que no podía seguir avanzando sola. Necesitaba encontrar personas que estuvieran pasando por su misma situación. Fue entonces cuando se contactó con Raíz Natal, fundada en 2002 por Patricia Peña.

Allí se sintió contenida. Junto a una abogada de Raíz Natal, le envió una carta con aviso de retorno a su madre biológica invitándola a acercarse a la organización. Cuando el documento volvió, la firma era igual a la que había visto en su partida de nacimiento. "A partir de ese momento tuve una sensación comparada al enamoramiento", cuenta emocionada.

Pero recién un año después recibió la llamada tan esperada: la de su mamá. "Me acuerdo de su tono de voz y que se emocionaba cuando yo le decía que estaba bien, que era abogada, toda una mujer", cuenta Julieta.

En 2007, y a una semana del Día de la Madre, quedaron en verse en un bar de Quilmes. Otro miembro de Raíz Natal la acompañó al encuentro. "Yo me sentía muy rara", expresa. "Es muy importante trabajar para establecer un protocolo de encuentro. Hay que tratar de no ir solo. Estas situaciones son muy fuertes y uno no sabe cómo va a reaccionar".

De repente, vio a una mujer que miraba por el vidrio del bar. "Era mi mamá. Me emocioné muchísimo y me sentí bloqueada. Necesitaba hacer muchas preguntas, saber cuál era mi historia", admite.

Supo que su madre quedó embarazada de joven y que su difícil situación socioeconómica la llevó a tomar la decisión de dar a su beba en adopción. A pesar de que en el fondo Julieta reconoce una especie de herida incurable, sostiene: "Para mí fue muy valiente la decisión que tomó. Al entregarme en adopción hizo que hoy yo pudiera buscarla y conocer mi origen".

Desde 2005, Terrile participa activamente en Raíz Natal y en 2015 quedó a cargo de la ONG. Para ella, ese reencuentro con su madre fue un quiebre en su vida. Logró cerrar su historia y trabaja día a día para que otros también puedan lograrlo.

"Después de poder conocer mi identidad, sentí que tenía que devolverle a la vida lo que me dio", concluye.

Para saber más

Raíz Natal www.raiznatal.com.ar

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