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Andy Gill de Gang of Four cuenta por qué puso a la hija de Trump en la tapa de su último disco

Andy Gill, fundador de GoF, en elmedio, entre el cantante John Sterry y el bajista Thomas McNeice. El baterista Tobias Humble completa la formación
Andy Gill, fundador de GoF, en elmedio, entre el cantante John Sterry y el bajista Thomas McNeice. El baterista Tobias Humble completa la formación Crédito: Gentileza Niceto Club
A días de debutar en la Argentina, la banda emblema del post-punk británico lanza 'Complicit', un EP inspirado en el Brexit y Donald Trump
Juan Barberis
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7 de mayo de 2018  • 13:50

Desde su formación en Leeds, Inglaterra, a finales de los años 70, Gang of Four se constituyó a sí mismo como un germen anticapitalista que se jactaba de ser mucho más profundo, informado y abierto que varios de los principales exponentes del punk-rock, un fenómeno que ya había hecho eclosión a ambos lados del Atlántico. Entertainment!, su primer disco lanzado en septiembre de 1979, fue su obra cumbre: un tratado marxista lúcido y efusivo que mezclaba el punk y el funk, y que sembraba las bases de lo que pronto pasaría a denominarse post-punk. "El punto de partida de Gang of Four fue el interés por las ideas e ideologías", dice a Rolling Stone el guitarrista y fundador, Andy Gill. "Las cosas sobre las que escribimos siempre fueron observaciones sobre nosotros mismos, pero también sobre el macromundo, los gobiernos y el modo en que sus ideologías manejan el mundo."

Desde aquel debut, que alcanzó el puesto 490 en el listado de los 500 mejores discos de todos los tiempo realizado por Rolling Stone, hasta ahora, Gang of Four experimentó varias intermitencias y mutaciones, como su vertiginosa incursión en la música disco y el dance en su disco Songs of the free de 1982. Hoy, con Gill como único miembro original, la banda -que se completa con el bajista Thomas McNeice, el cantante John Sterry y el baterista Tobias Humble- acaba de editar Complicit, un EP de cuatro canciones de punk electrónico que, como lo marca su historia, tiene un fuerte anclaje actual. La imagen de portada con Ivanka Trump, la hija del presidente de los Estados Unidos, es sólo la sugestiva presentación de este puñado de canciones de atmósferas oscuras que parecen haber sido escritas con la señal de CNN de fondo. "Los últimos años fueron muy curiosos e interesantes, con la elección de Trump, el Brexit en Gran Bretaña... Ahí había buena madera para hacer canciones", dice el guitarrista, antes de presentarse por primera vez en Argentina, el próximo 14 de mayo en Niceto.

¿Qué te interesó de la figura de Ivanka Trump?

Ella me despertó mucha curiosidad. Todo lo que rodea a Trump me resulta interesante, pero lo de ella es particularmente sorprendente: su figura de poder, sus dichos sobre la guerra o sobre las denuncias de abuso contra su padre, demuestran cómo está armado un circo que tiene tanto de política como de show business. De todas maneras no quería escribir canciones punk sobre cómo odio a Trump, porque tampoco le interesaría a nadie. La canciones son más sobre sufrimiento y desolación.

Algunos aseguran que el sonido de este disco es como un viaje a las raíces del grupo, ¿lo ves así?

No lo sé, creo que depende... Muchos dicen que el sonido de Gang of Four es el sonido de Entertainment!, nuestro primer disco, pero para otros es el de nuestro tercer álbum, Songs of the free. No sé qué clase de conexión tiene este disco con nuestro pasado, sólo trato de seguir mis instintos. En cada disco de Gang of Four hay algunas cosas similares, sobre todo en el manejo de los ritmos. Creo que la gente podrá sorprenderse un poco a medida que vaya avanzando el EP. Hicimos un buen trabajo y yo estuve probando algunas cosas nuevas en la guitarra...

Si tuvieras que describir tu estilo como guitarrista, ¿qué dirías?

Hubo algunos cambios en mi sonido, pero creo que lo más característico es que nunca me interesó demasiado tocar solos o moverme con velocidad por el diapasón. Me interesa el groove, convertir mi guitarra en el nodo de la canción, como si se tratara su esqueleto, y a partir de ahí jugar con los sonidos, las texturas y sobre todo con la forma de pulsar las cuerdas. Hay algo de salvajismo en ese contacto, algo bastante catártico, que siempre me interesó conservar.

¿Estás interesado en este momento de la industria musical?

Está atravesando un montón de cambios y un montón de problemas, pero creo que algo que siempre va a ser excitante es tocar en vivo, y eso no va a cambiar nunca. La gente hace discos pero no los pueden vender, por el streaming y por YouTube. Eso supone problemas financieros para muchos músicos, por eso hay que volver a las raíces de todo esto; hay que salir a tocar, es lo único rentable. La clave es seguir disfrutándolo.

¿Encontrás algún legado interesante que haya dejado Gang of Four?

Sé que hay muchas bandas y artistas que se inspiraron mucho en nuestra música y varias de ellas me gustan mucho, como Franz Ferdinand, Rage Against the Machine, St. Vincent...

Bueno, Annie Clarke dijo que eras uno de sus guitarristas favoritos de todos los tiempos...

Sí, eso fue muy reconfortante para mí, porque ella es muy buena, tiene un estilo muy original de hacer música, tanto en las letras como en la guitarra. Me sentí gratificado por eso.

Se están por cumplir cuarenta años de la edición de Entertainment! ¿Cómo lo escuchás a la distancia? ¿Cuál creés que haya sido la clave de ese disco?

Creo que la mayor parte de ese disco es muy bueno. Fue muy original, tanto en la música como en las letras. La clave fue que Jon [King, cantante fundador] y yo estábamos muy abiertos a pensar en otras ideas. Ese creo que es un vicio de los músicos de ahora, que para hacer música se fijan sólo en otras músicas. Con Jon hablábamos sobre películas, libros, política; todo terminaba influenciando nuestras letras y la forma en la que la música acompañaba todo eso. Y eso es algo que sigo haciendo hoy: escucho a la gente hablar cuando viajo en tren, prendo la tele y observo lo que pasa, y todo eso termina bajando al papel. Hay que estar abierto a diferentes tipos de inspiración, de diferentes vertientes.

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