Harta de hablar de dietas y kilos, a los 21 se propuso reducir la presión de los medios sobre el tema

Alejandro Gorenstein
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8 de mayo de 2018  • 00:11

"En el colegio diariamente desperdiciábamos horas y energía en un mismo tema que giraba alrededor de las dietas, los kilos de más, el peso, la flacura y la constante búsqueda de una perfección que nunca llegaba. Cuando terminé la secundaria miraba a mi alrededor, a mis amigas, veía las publicidades en la tele, las revistas y todo me hacía ruido. Habían un montón de mensajes que estaban instalados como naturales y yo me daba cuenta que eso nos afectaba directamente. Sentía que en cada ámbito en el que estaba el tema de la comida y el cuerpo, tenía un lugar muy importante donde buscábamos todos responder a un estereotipo de belleza irreal inalcanzable".

Con una mirada social e inquietudes no tan comunes a los jóvenes de su edad, ya durante la secundaria Candela Yatche (21) conoció varias chicas cercanas que habían realizado tratamientos por enfermedades vinculadas a los trastornos alimenticios. Incluso, cuenta, algunas llegaron a permanecer internadas. Esas situaciones que observaba a diario durante la adolescencia y la lectura de "La Dictadura de la Belleza", de Agusto Cury, fueron los disparadores que la convencieron para estudiar Psicología en la UBA.

Congresos

Mientras estudiaba las primeras materias en la universidad, Candela fue pasante en el Hospital Borda en el sector de Trastornos de la Conducta Alimentaria y, además, cursó el programa de Desórdenes Alimenticios en la fundación "La Casita". Cuenta que salía del curso y que necesitaba caminar unas cuadras para procesar lo que había aprendido. En otras cosas, tomó dimensión de la importancia de trabajar en un equipo multidisciplinario entre nutricionistas, psicólogos, psiquiatras y médicos. Y a partir de ese momento no paró más en su búsqueda por seguir capacitándose, informándose e involucrándose en estas temáticas.

"El primer congreso que fui fue organizado por el Hospital Durand en la Universidad de Belgrano. Allí conocí mucha gente, me abrió muchas puertas y a la vez muchas inquietudes. Una de ellas fue saber qué tratamientos de TCA públicos existían. Es ahí cuando descubrí el dispositivo y comencé a ir voluntariamente al Borda. Después de un tiempo me enteré que se organizaba el XIII Congreso Hispano latinoamericano de la Academy of Eating Disorders en Viña del Mar, Chile. Pedí el pasaje como regalo de cumple y me fui. En ese congreso confirme que vine al mundo a trabajar y a colaborar en esto. Me acuerdo que presentaban casos y me daba demasiada satisfacción aprender herramientas para trabajar con estos pacientes. No me alcanzaba el cuaderno para escribir todo lo que estaba aprendiendo. Conocí colegas mexicanos, españoles, chilenos y colombianos, entre otros. Pero también me acerqué a profesionales de la Argentina que trabajan en esto que es tan apasionante para mí. Es así como después de ese congreso y un par de entrevistas arranqué a formar parte del equipo de Investigación de Guillermina Rutsztein", cuenta, orgullosa.

Bellamente

De esta forma, creó Bellamente, en Instagram y una web donde comparte su mirada sobre este tema y cuya misión es promover la reducción de la presión de los medios de comunicación y la moda en el concepto irreal de belleza perfecta, reducir la asociación entre la delgadez y la belleza o la delgadez y la felicidad y prevenir los problemas psicológicos relacionados con el deterioro de la imagen personal y la autoestima.

"Bellamente nace con el objetivo de ayudar a las personas a que puedan reconocer cómo los medios de comunicación, la sociedad y la cultura imponen un modelo de belleza irreal y poco saludable. Busca concientizar sobre los efectos negativos que tienen los estereotipos y mostrar que no tiene sentido ir en busca de un ideal de belleza inalcanzable ya que esa percepción distorsionada afecta directamente la autoestima. Esto lleva a no valorarse ni aceptarse como uno es. Espero que cada vez haya más personas con BELLAS MENTES, personas que valoren más lo que ven en el interior de los otros, sin importar su apariencia física".

Candela sube a la web y a Instragram uno o dos post por día. Suelen ser notas, fotos o videos. El contenido varía según cada publicación, pero "El intercambio es muy positivo. Me encanta ver qué disparan los post que subo, algunos generan reflexiones profundas. Por un lado, están los que me hablan para contarme lo que sienten al ver las publicaciones, como relacionan eso con su vida, otros comparten sus experiencias personales. Muchos me escriben para tirar buena energía y bancar el proyecto. Hace unos días compartí una idea que había visto: un frasco de la felicidad en el que se inserta papeles con cosas que te hicieron felices, la idea es acumularlos y abrirlos al final del año. Seguido a la foto escribí acerca del optimismo, si uno nacía siendo optimista o si era una construcción, algo que se creaba. Después de unas horas me empezaron a llegar fotos y videos de personas que habían visto la publicación y que estaban haciendo sus propios frascos de la felicidad con tarros de mermelada o cualquier soporte de vidrio. Me emociono mucho al saber que con lo que hago puedo dejar huellas, generar hábitos positivos en otras personas".

"Por una sociedad que piense menos en cómo cambiar su cuerpo y más en cómo cambiar el mundo"

Además, para extender la comunicación diseñó una serie de stickers con frases inspiradoras como, por ejemplo, "por una sociedad que piense menos en cómo cambiar su cuerpo y más en cómo cambiar el mundo" o "sonreí para la vida y no para la foto". "Realmente creo que con una buena comunicación se puede hacer de la tragedia, belleza. Elegí la herramienta Instagram ya que hoy es la red social más usada por los adolescentes. En el inicio de la página web se ve un video al estilo antiguo en cámara lenta en el que estoy yo borrándome etiquetas que tengo en el cuerpo como por ejemplo "Perfecta", "Sin estrías" "Rubia". Lo que quiero mostrar con esto es que Bellamente es un espacio que invita a desaprender todo lo impuesto por la sociedad y a aprender otras formas de ver las cosas".

Entre el 18 y el 21 de abril de este año, Candela estuvo en Chicago (EE.UU.) y participó, junto a su equipo de investigación, en el ICED (International Conference on Eating Disorders), un congreso que se hace una vez por año al que asisten profesionales de todo el mundo que abordan esta temática para compartir experiencias, presentar posters de investigación, dar workshops y conocerse.

Su sueño es trabajar en prevención con adolescentes y llegar cada vez a más y más personas, sin dejar de lado que al ser una enfermedad multicausal es necesario el abordaje en distintas patas como es el ámbito familiar, las presiones sociales, la adolescencia en sí misma, la baja autoestima, la imagen corporal negativa, si hay predisposición genética, entre otras, aclara. "Creo que es un tema que hay que abordarlo en conjunto. Si logramos concientizar a padres, a docentes y a los chicos sobre la importancia de romper con los estereotipos y aceptarnos cómo somos podríamos sacarle energía a las preocupaciones por el físico y dedicarnos a ocuparnos en construir sueños".

Palabra de especialista

Mariana Kersz, licenciada en Psicología, se refiere al diagnóstico de los trastornos alimenticios y a su tratamiento

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