María de Buenos Aires cumple 50 años

La obra musical de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer es una de las más interpretadas en el mundo entero; surgió en un período de crisis del bandoneonista
Gabriel Plaza
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8 de mayo de 2018  

En un viaje a Río de Janeiro, el bandoneonista Astor Piazzolla quedó fascinado por el espectáculo Zum Zum de Vinicius de Moraes, donde se mezclaba música y poesía. La idea de un espectáculo que combinara sus composiciones con un montaje escénico le venía dando vueltas en la cabeza desde que había visto West Side Story en Nueva York. Estaba en crisis. Se había separado de su mujer Dedé Wolff, con la que compartió 26 años y con la que tuvo a Diana y Daniel, y se empezó a sentir atraído por la cantante Egle Martin, en pareja con Lalo Palacios, con la que tuvo un romance, según las revistas de la época. En medio de ese vaivén emocional, el músico, arreglador y compositor, no encontraba la manera de salir del estancamiento compositivo. El astrólogo Horangel le vaticinó que su mala racha terminaría meses después cuando alguien golpeara imprevistamente a su puerta. El 1° de diciembre de 1967, el poeta uruguayo Horacio Ferrer llegó de Montevideo y fue a visitar directamente a Piazzolla a su departamento de la Av. Libertador 1088. "Como el timbre no funcionaba, golpeó la puerta. Piazzolla lo recibió con ojos de alucinado, como si su llegada fuera providencial", relatan María Susana Azzi y Simon Collier en la biografía Astor Piazzolla, su vida y su música. Fue un encuentro cósmico. Ese día también estaba Egle Martin, la que sería la musa inspiradora y la generadora de la idea de la operita María de Buenos Aires.

Piazzolla y Ferrer trabajaron durante meses en Buenos Aires y Montevideo. Para terminar el libreto, Horacio Ferrer se mudó al departamento de Astor. A fines del 67 la obra, una de las más significativas y más representadas en el mundo del binomio creativo Piazzolla-Ferrer, estaba lista. Quedó bautizada como María de Buenos Aires y contaba en clave surrealista la muerte y la resurrección de un personaje que Ferrer imaginó como símbolo femenino de Buenos Aires.

Originalmente, Egle Martin y Héctor Rozas serían los protagonistas. Al elenco Piazzolla le sumó a su quinteto, y llamó a los músicos Néstor Panik (viola), Víctor Pontino (violonchelo), Cacho Tirao (guitarra), Arturo Schneider (flauta), José Corriale (percusión) y Tito Bissio (vibráfono y xilofón). El estreno fue el 8 de mayo de 1968 en el Teatro Planeta. Finalmente la protagonista no fue Egle Martin, quien dejó el proyecto tras un encuentro en casa de Astor que terminó en escándalo. La reemplazante fue Amelita Baltar, la musa definitiva de la obra y de la dupla Piazzolla-Ferrer que un año después escribiría el clásico "Balada para un loco".

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