Cien años de CUBA: ocho historias ligadas al club, con recuerdos y vivencias múltiples

Enrique Martorell, Pablo Escurra, Ignacio Corleto, Isabel Martin, Juan F. Ocampo, Matias Moroni, Gonzalo Mayo, Javier Conte
Enrique Martorell, Pablo Escurra, Ignacio Corleto, Isabel Martin, Juan F. Ocampo, Matias Moroni, Gonzalo Mayo, Javier Conte Crédito: Santiago Filipuzzi
Claudio Cerviño
Alejo Miranda
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11 de mayo de 2018  

El Club Universitario de Buenos Aires celebra su primer siglo de vida. Ocho socios y deportistas de la entidad, reunidos especialmente por LA NACION en la sede de Núñez, contaron sus historias y vivencias. Los recuerdos de la niñez y la adolescencia, el rol formativo de CUBA y la transmisión de valores a las otras generaciones fueron los ejes destacados de la charla.

Enrique Martorell

-Fue capitán de boxeo de CUBA y es uno de los 5 boxeadores federados del club, 33 años.

"El boxeo es uno de los deportes fundacionales de CUBA, y CUBA es uno de los clubes fundadores de la Federación Argentina de Boxeo (FAB), así que es muy importante. Antiguamente se hacían peleas profesionales que generaban una buena recaudación que servía para fomentar otras actividades. ¡Hasta llegó a pelear Luis Ángel Firpo! El boxeo fue muy importante para el crecimiento del club en los inicios. Hoy por hoy el boxeo es una actividad clave en la sede de la calle Viamonte. En los últimos años, se expandió a la sede de Palermo, donde también pueden practicarlo las mujeres.

"De los últimos 20 años, éste es el mejor momento en cuanto a cantidad y calidad, consecuencia del trabajo de los socios y del cambio que hizo la capitanía de boxeo. Hay mucha gente que hace boxeo recreativamente y también hay mucha competencia, tanto a nivel interno como interclubes, que es un trampolín para ser federado. Uno de los mayores logros del club es tener a Agustín Lavarello como campeón metropolitano. CUBA es como una segunda casa para mí. En momentos de mucho entrenamiento, uno pasa más tiempo en el club que con la familia. Muchas de mis amistades las forjé en el club. Que llegue a los 100 años, especialmente en el contexto en que se da, es un logro increíble. Las abrumadoras crisis que terminaron con más de un club no lo afectaron por la gran gestión de los socios".

Pablo de Ezcurra

-Pelotari y rugbier, seis hijos, integrante de seleccionados provinciales, 79 años.

"Jugaba a la pelota-paleta desde los 6 años. Tenía una cancha abierta en mi casa, sobre la ruta 3, en González Catán. Y en CUBA jugué desde los 14 a los 21 años. Me defendía bastante bien. Después pasé por otros clubes y hasta representé a la Provincia. En 1970 tuve el honor de formar equipo con Jorge Utge y Arnaldo Olite, dos ilustres de este deporte, y ganamos en Comodoro Rivadavia. La pelota es increíble. La velocidad alcanza los 200, 215 km/h. ¡Te imaginás la vista que hay que tener! Y las dos manos iguales.

"Soy socio vitalicio de CUBA. También jugué al rugby, hasta intermedia. Era un buen jugador de intermedia. Me coincidían las épocas. Domingo de rugby y lunes de pelota en la Federación. ¡Me creía Superman! Ahora bien, ¿sabés un secreto de la historia del club? CUBA jamás hizo un mal negocio. Y fue creciendo. Mirá si no las sedes: Núñez, Palermo, Fátima, Cerro Catedral. De aquellos 500 socios de los primeros tiempos pasamos a los 22.000 de hoy. Con una honestidad en sus Comisiones Directivas que elogiaban otros clubes. También soy socio del Jockey Club y te puedo asegurar que se sacan el sombrero por CUBA. Y un punto importante: la formación se va transmitiendo. Los chicos de 9-10 años son guiados por sus padres, que ya tienen los valores inculcados. Yo entrené 3 divisiones. Les fuimos enseñando a los chicos un estilo con un mensaje claro: "Ustedes van al cine todos juntos, nada de banditas. Tienen que ser íntimos amigos".

"Te cuento una anécdota de lo que genera el deporte amateur que profesa CUBA. Nuestra costumbre es agasajar al rival con un almuerzo en el tercer tiempo del rugby. Son 60-70 personas normalmente. Un día vamos a Mariano Moreno. Nos jugábamos el descenso. Y en el tercer tiempo, un integrante de Moreno me confiesa: "Hace tres meses que estamos juntando plata para recibirlos como corresponde". ¡La humildad de esos muchachos! Vivencias impagables que te da el club".

Ignacio Corleto

-Histórico fullback, Puma que logró el Bronce en el Mundial 2007, 39 años.

"Mis primeros recuerdos en CUBA son de mi viejo llevándome a jugar en Mosquitos a La Casona, de ir a jugar de chico y después ir a ver la Primera, quedarme todo el día en el club y volver a la noche a tu casa. Un poco más de grande directamente me quedaba a dormir en la casa de un amigo y pasaba todo el fin de semana en CUBA. También me acuerdo de ir a ver jugar a mi hermano Federico, 11 años mayor que yo. Viví muchas cosas Los momentos más lindos son las giras. Me acuerdo una a Mendoza de chico, una a Sudáfrica con la M19. En el medio, cuentos, anécdotas, amistades, viajes. No tuve la suerte de salir campeón, solamente gané un 10-a-side, pero tengo recuerdos lindos.

"He conocido jugadores, entrenadores, padres de amigos que me han entrenado, tuve la posibilidad de jugar en Primera casi a los 17 años, jugar con referentes o ídolos que los veía allá arriba. A mi hermano Fede y a sus amigos los admiraba y terminé jugando con ellos. El club es mi segunda casa. Desde siempre. Desde los 6 años, donde hice a mis amigos. Pasé momentos únicos, inolvidables. Lo primero que debería destacar es el rugby. Me forjó como persona y me ayudó individualmente a superar muchas cosas y a madurar. El club tiene un eje fundamental en ese sentido. Me ayudó a ser la persona que soy, a estar rodeado de mis amigos. Le debo muchísimo. Hoy sigo viviendo el club. Entreno a mi hijo en la M9 y juego al fútbol en la categoría +32 con un grupo de amigos. Cumplir 100 años es historia, es lo que representa, es la seriedad con la que se hacen las cosas. Representa futuro, admiración, orgullo de ser parte de un club tan lindo y tan grande".

Isabel Martin

-Hockey sobre césped, jugó en Primera y fue campeona en 1995; 42 años y cuatro hijos.

"Todos los recuerdos de mi infancia están vinculados a CUBA. Una sucesión de veranos en Villa de Mayo, de colonias, de olimpíadas de muchos deportes, de la pileta, con amigos y amigas. En un momento tuve que decidir entre tenis y hockey, que te demanda más tiempo entresemana. De alguna forma, encauzó mi vida, me ordenó. En el colegio y en la facultad me miraban raro porque no salía los fines de semana ya que tenía que madrugar para ir a jugar. Fue muy formativo y también es importante sentirte parte de un grupo.

"El espíritu amateur del club se respira desde chicos. Nunca se me cruzó la idea de irme jugar afuera profesionalmente. Tampoco creo que tuviera las condiciones. El club te forma para competir bien, para llevar a la cancha tus valores, pero también para transmitirlo a los más chicos. Tenés ese momento que sos jugadora a full, dedicada. Cuando empezás a aflojar, tenés la pata para devolverle al club lo que te dio. Te vinculás con las divisiones menores. Poder entrenar una división te diría que es lo máximo para un deportista. Una persona que no pasó por esa experiencia no sabe lo que se pierde. Hay que vivirlo. Eligiendo el amateurismo, desarrollarlo y transmitirlo. Entreno divisiones desde que tenía 17 años. Me encanta el semillero. Tengo a las más chicas, de 6 y 7 años. Dos de mis hijas ya juegan y el mayor al rugby.

"Igual, no me privé de seguir practicando el deporte que tanto amo. Hoy juego en la categoría de +35, con muchas de las jugadoras que me formaron, algunas de 55 años, y también con mi ídola del club, Vicky Carbó. El hockey y CUBA fueron la columna vertebral de mi vida".

Enrique Martorell, Pablo Escurra, Ignacio Corleto, Isabel Martin, Juan F. Ocampo, Matias Moroni, Gonzalo Mayo, Javier Conte
Enrique Martorell, Pablo Escurra, Ignacio Corleto, Isabel Martin, Juan F. Ocampo, Matias Moroni, Gonzalo Mayo, Javier Conte Crédito: Santiago Filipuzzi

Juan Fernández Ocampo

-Representante argentino paralímpico en yachting (en 2012 y 2016), 42 años.

"Empecé a navegar desde muy chico, a los ocho años o incluso antes. Salía a navegar todos los fines de semana con mi viejo, que tenía un barco crucero. Desde que empecé a correr en la clase Optimist y después en Laser siempre recibí mucho apoyo y seguimiento de parte del club; siempre estuvieron pendientes de cómo ayudarme a progresar.

"Para salir a navegar, la sede de Núñez es ideal. Es apta para entrenar o correr. Además, desde el portero hasta el último marino, los conozco a todos. CUBA es mi segunda casa. También es el lugar en donde me encuentro con mis amigos, donde vengo los fines de semana a relajarme y a distraerme. Es algo que estuvo siempre en mi vida desde que nací hasta hoy. Le tengo mucho aprecio y cariño. Es una alegría grande que el club siga creciendo y siga consiguiendo importantes logros deportivos. Es un club que tiene cada vez más vida".

Matías Moroni

-Los Pumas y Jaguares. Jugó Mundiales de mayores, juveniles y seven, 27 años.

"Llegué a CUBA en M16 a instancias de un profesor del colegio Los Molinos. Mi primer contacto con el club fue un entrenamiento un jueves de lluvia. No tenía ni ropa de rugby, no conocía a nadie. A las dos semanas había una gira a Mar del Plata y fui. Los chicos me incorporaron muy bien y seguí jugando. Siempre fui muy competitivo y cuando fui capitán en la M19 me empecé a tomar el rugby más en serio. Mis mejores recuerdos son cuando salimos campeones en 2013 (URBA) y 2014 (Nacional de Clubes). Fue una gran forma de cerrar un ciclo de mucho esfuerzo y trabajo.

"CUBA me dio todo. Mis amigos son los del club, no solo los de mi camada. A mi novia también la conocí ahí. A pesar de que no juego más para CUBA, trato de vivir el club como me enseñaron: voy a dar una mano a los entrenamientos, trato de ayudar en lo que puedo con los juveniles. Hoy estoy donde estoy gracias al club".

Gonzalo May

-Figura desde hace 3 décadas en fútbol, el deporte más practicado en CUBA, 47 años.

"Empecé a ir a CUBA a los 3 años con mis viejos, a la sede de Palermo. Hacía fútbol, tenis, básquet, rugby, ping pong, paddle. de todo. Es un club orientado al rugby, pero el fútbol es muy seguido por todo el mundo, naturalmente. Hoy hay 48 equipos que integran los distintos torneos internos.

"Está muy bien organizado, con buenas canchas. Incluso hay algunos que dieron el salto al profesionalismo, como Alberto Garrido, que jugó en Boca y en Escocia, y Francisco Maciel, exRacing. Gran parte de mis amigos los conocí en el club. Es el ámbito donde construís las amistades que seguís teniendo de grande. Además te permite mezclarte con chicos de otras edades, que es muy enriquecedor. Es muy común pasar un sábado entero en el club, desde las 10 de la mañana, y terminar comiendo un asado a la noche. Una de las satisfacciones más grandes fue haber salido campeón con Darrospide, el equipo que tenemos con mis amigos desde hace más de 30 años".

Javier Conte

-Bronce en yachting en Sydney 2000, 41 años. De familia deportista.

"Arranqué a competir a los 7, 8 años. Venía de más chiquito. Mi familia es de deportistas, mis padres fueron nadadores internacionales de aguas abiertas, y tenían el barco acá en Núñez. No hice escuelita de Optimist, que es la primera categoría en la que incursionás. Entré en Principiantes. Jamás me pusieron presión. Disfrutaba de navegar y se fue transformando en una pasión, hasta llegar a la competición. Los amigos que todavía conservo son de esa época. Hasta los 17-18 años compartíamos todos los fines de semana. Nos seguimos viendo, cada uno con su vida, con su familia. Algunos dejaron de navegar, otros continúan.

"El club me ha llevado de la mejor manera, sin apurar etapas. Mi sueño en un momento fue competir y participar en los Juegos Olímpicos, y pude hacerlo en tres, logrando incluso una medalla en Sydney junto con Juan de la Fuente. CUBA también me marcó con una línea de trabajo y de estudio que por ahí otros clubes no transmiten. La familia es lo primero, pero la metodología de trabajo del club te va formando también. Te obligan a tener una formación académica en el buen sentido. Es un proceso integral. Y para que en mi caso, un alto rendimiento, cuando llegue el momento del retiro no se encuentre en inferioridad de condiciones con el resto de la sociedad.

"El crecimiento de CUBA a lo largo de los años te sorprende en el contexto de un país donde a los clubes multideportivos les cuesta cada vez más mantenerse por diferentes razones. Pero no me sorprende por las dirigencias que tiene, por la formación de sus socios. El nivel académico que tiene el club le permite estar en la vanguardia de los procesos".

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