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Surf

Alejandro Travaglini, el surfer argentino que se peleó con un tiburón en Australia: "Lo insulté y le pegué un tablazo en la nariz"

Víctor Pombinho Soares
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9 de mayo de 2018  • 23:32

El 17 de abril, el argentino Alejandro Travaglini fue noticia porque se peleó con un tiburón en una playa de Australia. Alejandro fue mordido por el animal y sufrió graves heridas en sus piernas. Permaneció dos semanas internado en un hospital de Perth y ahora ya está en su casa, acompañado por su mujer, Tanya, y sus dos hijos Indigo (12) y Mali (9).

Las declaraciones que Alejandro dio a la prensa a poco tiempo del episodio

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Alejandro, que trabaja en la industria minera, habla con La Nación vía whatsapp desde su casa. Aún debe andar con muletas, pero está seguro de que va a volver a surfear. Inquieto, lidera un movimiento para exigirle al gobierno de la zona que tome medidas para evitar nuevos ataques de tiburones.

¿Cómo fue el ataque?

Fue complicado. Estaba trabajando en la organización de una competencia para el campeonato mundial de surf en la playa de Cobbelestones. Me tomé el día libre para surfear. Supuestamente tenía que trabajar, pero pedí que alguien me cubriera. Fui bien temprano, estuve surfeando media hora y alguien vio una aleta y nos sacaron a todos del agua. Salimos, preguntamos quién lo había visto. Muchas veces se ven aletas y a veces son delfines, focas, ballenas o tiburones que no causan daño, lo había visto un español que por ahí no conocía, la descripción no fue muy específica. Tomé un poco de agua y me saqué el traje. Nadie volvió a ver la aleta y empezó a meterse gente. La conclusión era que no había mordido y que no era un peligro, había pasado una hora.

Entonces nos volvimos a meter. Logro surfear una ola bastante buena, vuelvo contento, me siento cerca de otros surfistas. Mi amigo se asusta un poco porque siente que algo le pasa por debajo de la tabla. Le pregunto si me está jodiendo. El pibe me dice que está el tiburón. No hubo pánico pero sí nerviosismo y nos alejamos un poco de la zona. Eso fue un error, porque actuás como una presa. Remo despacito para alejarme y dos segundos más tarde siento el mordisco en mi pantorrilla. Me sorprendí pero sabía que era un tiburón. Se siente como que el mundo se te cae encima. No sabés que hacer, porque la mandíbula de ese bicho no suelta fácil. Por suerte la mordida inicial al mismo tiempo mordió la quilla izquierda de la tabla. No logró cerrar la boca y apretar y hacer lo habitual que es revolear la cabeza. Y ahí te arrancan un pedazo y te causan el shock inicial. Dejan a las focas con poca capacidad de defensa.

Alejandro Travaglini habló con LA NACION
Alejandro Travaglini habló con LA NACION

¿Y después que pasó?

Entonces el tiburón vuelve a abrir la boca y empieza a revolear la cabeza. Tengo otra herida en las dos piernas con cortes importantes arriba de los cuádriceps. Son cortes laterales de los dientes del tiburón, que son filosísimos. Me cortó como un pedacito de papel. Ahí hubo un forcejeo, terminé abajo del agua, por lo que me cuenta la gente. Ahí yo logré, después de un forcejeo, recuperar mi posición sobre la tabla. La usé como escudo, el estaba pegado debajo, no se alejó. Después salió de debajo e intentó nada alrededor. Ahí recuerdo claramente que se pone de costado y saca la mitad de la cabeza fuera del agua y ahí tuvimos un momento de contacto visual. Nos miramos a los ojos y él estaba intentando determinar qué bicho le costaba tanto problema. Cuando lo tengo enfrente mío abre la boca y ahí yo estaba enojado y lo putié y le metí un tablazo en la nariz y traté de meterle la tabla en la boca. Mi amigo me dice que suelte la tabla, pero yo intentaba que la tabla estuviera entre mí y el tiburón. La usé como un escudo. Hay gente que dice que le pegué piñas, yo no lo recuerdo. Ahí me saqué la cuerda y empecé a nadar hacia la orilla. Lo último que vi del tiburón fue que nadaba hacia el otro lado con la cuerda en la boca. Mi amigo estaba cerca y me ayudó. Yo recuerdo barrenar la ola por mi cuenta.

¿Y entonces?

Cuando llegué a la orilla siento el dolor y sabía que tenía las piernas mal. Ni intenté caminar. Entre dos me sacaron del agua. Miré mis piernas y me llamó la atención la de la pierna izquierda, porque tenía un corte profundo, vi sangre. Les pedí que me hicieran torniquetes en las dos piernas para evitar desangrarme y los hicieron con las soga de sus tablas. Me pusieron sobre una tabla de surf y me cargaron al estacionamiento. Fue difícil. Peso 100 kilos y mido 1,89. No es una playa de arena, son rocas difíciles de atravesar. Es cuesta arriba en una colina con arbustos. No sé cómo hicieron para no soltarme. Nunca toqué el piso. Cuando llegamos ahí la ambulancia tardó 15 minutos. Los médicos de la ambulancia me estabilizaron, me dieron suero y medicamentos para el dolor, me hicieron torniquetes más profesionales y me llevaron en helicóptero a Perth que tienen un hospital muy bueno. Tuve mucha suerte.

¿Cómo fue el viaje en helicóptero?

El viaje en helicóptero fue la peor parte, tenía mucho dolor, me dieron sangre, ketamina, morfina, perdí un poco la conciencia y pensé que no llegaba o perdía una pierna. Fue muy impactante. Sentía que estaba en la guerra. Pensé que me moría, me sentía muy mal, muy débil, de a poquito se me apagaba la tele. Yo me concentré en respirar y calmarme para conservar energía, nunca entré en shock.

Las heridas de Alejandro Travaglini
Las heridas de Alejandro Travaglini Crédito: Gentileza Alejandro Travaglini

¿Qué heridas tenías?

Tenía un corte bastante importante en el gemelo izquierdo, que sigue estando con puntos, ese es el más desprolijo. Hubo daño nervioso, no siento bien el pie y tengo dolores raros. Por suerte no cortó ningún tendón ni ninguna arteria, eso fue por la quilla. Las otras dos heridas son en la parte superior de la rodilla, son bastante profundas, pero no dañaron más que músculo. Tuve mucha suerte. Ya sacaron los puntos y están en buenas condiciones. En un par de lugares tuve cortes que parecen de dientes que lograron penetrar mi pierna, un par en la rodilla izquierda, que la tuvieron que abrir para limpiar. La izquierda la tengo bastante inhabilitada. Ando con muletas.

¿Cuánto tiempo estuviste en el hospital?

Siete días, para mantenerme con antibióticos y que no me infectara. Después me soltaron con antibióticos orales. Me dieron cien puntos externos e internos. En mi casa estoy hace un par de semanas, mucho más tranquilo.

¿Y qué pensás ahora del ataque?

Estuve muy compenetrado en estudiar por qué me sucedió. Estos ataques suceden todos los años. Y hace mucho tiempo que no se hace nada. Creo que hubo mucha frustración y miedo en la comunidad de todo el estado. La mayoría de la gente vive sobre la costa y es bastante acuática. Hubo mucha repercusión por este ataque. Se canceló la competencia de surf, por miedo a otro ataque. La gente tiene miedo de meterse al agua. Se empezaron a ver tiburones como nunca. En las últimas dos semanas se empezaron a avistar tiburones blancos en todos lados. Aparentemente lo que pasó tiene que ver con la cantidad de ballenas que quedaron varadas en partes de la costa inaccesibles. Esas ballenas se van descomponiendo y eso tienta a los tiburones, que se acercan a la costa.

¿Quién tiene la culpa de los ataques, los tiburones o los humanos?

No le echo la culpa a los tiburones. Somos todos usuarios del océano. Ellos viven y comen ahí. Por lo general no atacan humanos. Si nos incluyeran en el menú, ocurriría más seguido. Los ataques son aleatorios. Algunos piensan que nos confunden con una foca. Otra teoría es que hay tiburones con problemas de alimentación y eligen alcanzarnos a nosotros, que somos una presa fácil. La foca lo ve venir y se le escapa. Y otra teoría es que hay un par de tiburones que le tomaron el gustito al humano.

¿Y cómo se puede combatir el problema?

Estuve hablando con mucha gente que fue víctima, me contactan de un grupo de Facebook que se llama "el club de la mordida". Lo creó un tipo que se dio cuenta que no había soporte hacia las víctimas. El aprendió mucho y decidió ayudar a las víctimas. Hay mucha gente que viene investigando y me compartió info. Van familiares de personas muertas, surfers que perdieron extremidades. En el estado hubo 10 muertes, no es joda. El problema es que el gobierno tiene protegidos a los tiburones blancos, no se los puede tocar. La gente está un poco cansada de esta protección y se arma un debate. Están los ambientalistas versus los que quieren matar a todos los tiburones. Hay una grieta gigante como en Argentina entre k y anti k. Los extremistas no sirven para nada.

¿Y cómo sigue la causa?

Ayer fuimos a una protesta en el Parlamento de Perth. Eramos como 200 o 300 personas, porque no se hace nada y estoy muy involucrado con esto. Lo siento como un deber. No quiero que lo sufra nadie más. Yo me enfoco en el problema, creo que hay que investigar. Es lo que le dije al ministro de Pesca. Hay que poner mucho más recursos. Hay que aprender por qué sucede y para hacer eso hay que atrapar al tiburón que me mordió, para ver si tenía alguna malformación genética. Hay que tirar un bote para ver si algún tiburón tiene un receptor. Hay varios que han sido marcados. Eso es lo primero que tenés que hacer. Hay que tirar boyas con carnadas y tratar de atraparlos para hacerle un examen científico. Sacarle tejido para hacerle ADN a ver si tiene un pedazo de tabla de surf. Hay mucha gente que pide que maten a los tiburones que atacan. A ese tiburón hay que llevarlo a una universidad para que lo estudien. Quieren que atrapen a los tiburones y los tagueen y los suelten a diez kilómetros de la zona. Me parece fantástico.

Alejandro se convirtió en vocero de la lucha contra los ataques de tiburones
Alejandro se convirtió en vocero de la lucha contra los ataques de tiburones

¿Qué hay que hacer?

Mis hijos están aprendiendo a surfear y lo último que quiero es que los mate un tiburón. Si un perro te muerde lo matan, si un cocodrilo muerde, lo matan. No sé qué tienen de especial los tiburones, están siendo bastante negligentes. Protegen a los tiburones blancos pero no a su gente. Hay un enojo importante en los ciudadanos. ¿A la gente que usa el océano quién la protege? Podemos compartir el océano, pero ellos tienen que estar lejos. Esa es una fórmula ganadora.

¿Vas a seguir surfeando?

No tengo ninguna duda de que voy a vovler a surfear. Es mi deporte favorito y por eso vivo acá. No voy a dejar que un tiburón me quite la alegría de surfear. Psicológicamente va a ser difícil. El fantasma del tiburón me va a perseguir. Tal vez me vaya a algún otro lado. Tal vez use algún dispositivo para ahuyentar tiburones. Hay unos aparatos electromágneticos caros y difíciles de instalar. Pero hablé con el dueño del que lo desarrolla y me dijo que no funciona 100%. Por ahí se come al de lado, pero eso no me hace sentir muy bien.

¿Tu familia te contuvo?

Mi mamá estaba acá por suerte. La verdad que desde inicio a fin todo fue increíble de la suerte que tuve.. Que esté mi vieja acá le dio tranquilidad a mi familia de allá. Es un golazo, no tuvo que estresarse. A mi me ayudó, mis hijos estuvieron bien cuidados.

¿Y tu mamá no te dijo que no te metas más al agua?

Mi vieja me viene diciendo que no me meta al mar hace once años. Cuando la vi le dije "tenías razón, mamá". Pero si no querés morir no vivas. Los riesgos en la vida son importantes para sentirse vivo. Y una de las cosas que más vivos nos hacen sentír es la proximidad de la muerte. Hay riesgos en el surf, pero la alegría y el placer que nos trae nos convierte en adictos.

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