Boca campeón de la Superliga: el festejo en la Bombonera, desde adentro

El recibimiento en la Bombonera al plantel campeón - Fuente: Twitter

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Patricio Insua
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10 de mayo de 2018  • 01:00

El primer festejo del Boca campeón , con gorros, banderas y paraguas, había sido en el campo de juego del estadio de Gimnasia. Después de recibir la copa, el paso por el vestuario fue fugaz, sin siquiera detenerse en las duchas. La celebración grande latía a 60 kilómetros de la capital provincial. En la Bombonera el público había comenzado a llegar antes del final del encuentro, y los jugadores querían estar ahí, con su gente. A las 21.55 arrancó el micro que tomó la autopista rumbo a Brandsen 805.

El festejo en la Bombonera, desde adentro los colombianos y toda la familia
El festejo en la Bombonera, desde adentro los colombianos y toda la familia

Ya en el entretiempo se había acercado mucha gente a la casa del campeón y una explosión partió la noche con el distante pitazo final. Al grito interno de campeón de los empleados del club, siguió la apertura de los portones y el público comenzó a entrar como una incontenible marea azul y amarilla.

El campo de juego estaba vallado y la misma contención metálica que se utiliza los días de partidos se había colocado frente a la puerta del vestuario local. Adentro estaba listo el cotillón y la estrella amarilla con el número 67 en azul, por la cantidad de títulos logrados por la institución de la Ribera en sus 113 años. Los primeros en ingresar, a las 23.14, fueron Darío Benedetto y Pablo Pérez, con la copa alzada por ambos. Entre gritos y saltos, con platillos y redoblantes, ingresó el resto de la comitiva que venía desde La Plata. El eco del festejo íntimo traspasaba las paredes.

El festejo en la Bombonera, desde adentro
El festejo en la Bombonera, desde adentro

Con la única excepción de los palcos y la platea preferencial, el estadio colmado celebró con los campeones, que luego recibieron dentro de la cancha a sus familiares. Antes de la medianoche, los fuegos artificiales iluminaron el cielo de La Boca y la genuina alegría de los jugadores se reflejaba en una coreografía de sonrisas, aunque el cansancio comenzó a hacerse evidente en las caras después de casi una hora sobre el césped.

Aunque no todo salió a la perfección. Hubo desbordes que derivaron en varias personas atendidas en el departamento médico, chicos perdidos y la partida anticipada de algunos hinchas ante la gran aglomeración.

El festejo en la Bombonera, desde adentro
El festejo en la Bombonera, desde adentro

Después de la celebración en el campo de juego, plantel, familiares y dirigentes siguieron la celebración en el salón Juan de Dios Filiberto, debajo de la platea. Comida, bebida, música y luces de colores extendieron la fiesta mientras los hinchas dejaban el estadio.

Traspasada la frontera entre el final de un día y en inicio de siguiente, Boca -sus jugadores y los hinchas- alargó el festejo del bicampeonato, una celebración que comenzará a apagarse para encender la cuenta regresiva a la definición por la Copa Libertadores que lo espera la semana próxima.

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