Lady Di, una figura que estará muy presente en la boda del príncipe Harry y Meghan Markle

A casi 21 años de su trágica muerte, el recuerdo de la princesa de Gales tendrá un lugar muy especial en la boda de su hijo más chico
A casi 21 años de su trágica muerte, el recuerdo de la princesa de Gales tendrá un lugar muy especial en la boda de su hijo más chico Fuente: Archivo
Pablo Mascareño
(0)
12 de mayo de 2018  • 00:12

En la boda del príncipe Harry y Meghan Markle , que se celebrará el próximo 19 de mayo, la presencia de Diana Frances Spencer se hará sentir, ya que así lo quiere el joven, el hijo menor de la recordada de Lady Di. Claro que no se trata de cualquier familia monárquica, sino de una dinastía cuyos secretos de palacio trascendieron los muros infranqueables y se convirtieron en comidilla de los gossip shows internacionales. Valor agregado para un casamiento con todos los condimentos de un culebrón ficcional que cuenta con una figura alegórica que competirá con la mismísima novia y hasta desdibujará el paso del Príncipe Carlos.

Aunque muchos se empecinen en afirmar que Diana será la gran ausente de la boda, nada de eso sucederá. Los novios y el recuerdo de la carismática madre de Harry serán los grandes protagonistas de esas horas de artificioso protocolo. Sin dudas, Lady Di estará bien presente a cada momento. "Morir, dormir, tal vez soñar", esgrimió William Shakespeare y sintetizó, con sobrio espíritu inglés, la universalidad de un concepto trascendente. El aura de Diana sobrevolará como una ensoñación alejada de la muerte. Como en la desgarradora poética de Hamlet. Algo de eso sucederá cuando Meghan y Harry atraviesen las escalinatas de la capilla St. George, en el Castillo de Windsor. El templo gótico, donde descansan los restos de diez monarcas, estará en la mira del mundo que fisgoneará tras los muros del castillo medieval europeo más grande aún habitado. Allí mismo, en 1984, Harry fue bautizado. Un sitio sagrado que Diana conocía muy bien.

En varios momentos de la ceremonia de enlace, el recuerdo de Lady Di se transformará en homenaje. Así lo pidió Harry, atragantando a su familia paterna que, aún hoy, reniega de la imagen de aquella mujer que trascendió y le dio aires renovados e informales a la casta real. La conoció el mundo y ella hizo conocer la vida en Buckingham. Pero eso no fue un mérito a ojos de Carlos y los suyos. Con todo, Isabel ll y la familia real deberán guardarse sus reparos, conservar las formas, sonreír ante los invitados y emocionarse ante las cámaras cuando el nombre de Diana cobre protagonismo. Harry disfrutará de la situación. El, al igual que su hermano Guillermo, detestan la forma en que la familia paterna ha hecho sufrir a su madre. No olvidan. No perdonan. El recuerdo de Diana en la boda tiene sabor a venganza. Una venganza tramada solapadamente. Y que tendrá un cómplice numeroso: el pueblo inglés. Y, acaso, la opinión pública mundial.

Ser o no ser

El Palacio de Kensington comunicó oportunamente, vía un escueto mensaje, que es intención de los novios involucrar a la familia de Diana y mantener viva su memoria en la ceremonia. Por pedido expreso de Harry, los hermanos de Diana estarán en la boda y cumpliendo un rol bien activo. Los hijos de Lady Di y Carlos jamás perdieron contacto con su familia materna. Al punto tal de sostener una gran relación con esa rama constitutiva de su sangre. Sarah, Jane y Charles ocuparán un sitial privilegiado. El protagonismo que tendrán en el rito los apartará de su habitual perfil bajo. Lady Jane Fellowes, quien mantiene un vínculo muy estrecho con Harry, será quien lea algunos textos religiosos en la primera parte del oficio. El parecido de la mujer, de 61 años, con Diana es asombroso. Y permite intuir a una Diana ya mayor, alejada de la imagen siempre juvenil que se conserva de ella en el imaginario colectivo que quedó detenido al momento del fatídico accidente que le costó la vida en un túnel de París, el 31 de agosto de 1997.

Lady Jane Fellowes, hermana de Diana Spencer, hará una lectura durante la ceremonia
Lady Jane Fellowes, hermana de Diana Spencer, hará una lectura durante la ceremonia Fuente: Archivo - Crédito: The Grosby Group

Meghan también mantiene un buen trato con los Spencer. La cordialidad con ellos se contrapone a ciertos roces con la Casa Real que jamás terminó de aceptar la incorporación de una joven alejada del linaje azul. Alguna vez, la novia ha confesado que fue gracias a la familia Spencer y, sobre todo, a los tíos de Harry, que pudo completar un perfil de su fallecida suegra. Jane es una de las hermanas más comprometidas en sostener los vínculos y el rescate de la memoria de Diana. Aún apartada de la vida pública, es una activa mujer que cultiva el eterno homenaje a la Princesa de Gales perecida. En alguna medida, es la que mantiene vivo el vínculo entre los Spencer y la realeza. Tal es su compromiso que, el 31 de agosto de 1997, fue ella misma la que le comunicó al Príncipe Carlos sobre el fallecimiento de su mujer y lo acompañó a identificar y trasladar el cuerpo desde París. Y fue quien, en los responsos, también tomó la palabra para leer unos poemas. Se la ve poco y nada en las calles. Prefiere no ser visualizada. Pero la boda de Harry será una excusa para mostrarse y, nuevamente, homenajear a su hermana como debe ser. La Casa Real sigue de cerca la organización y el cuidado de cada detalle. Tiene todo bajo control, como debe ser ante semejante acontecimiento que los involucra en un ciento por ciento. Incluso conocen cuáles son los textos que leerá Lady Jane y han decidido con precisión reglamentaria la ubicación exacta de los Spencer dentro del palacio donde se llevará a cabo el enlace nupcial.

"Diana fue un ser especial. Gracias a Harry y a su familia siento que la conozco íntimamente. He podido dibujarme una imagen a partir de los relatos que me hacen ellos. Y yo lo agradezco", confesó alguna vez Markle. La novia sabe que su futuro esposo tiene debilidad por su madre y que su recuerdo es fundamental, una vitamina para transitar la vida. En alguna oportunidad, Harry ha dicho: "Meghan tiene mucho de mi madre. Hubiesen sido inseparables". Ser y volver a ser. Lady Di siempre estará en la memoria de sus hijos y de la gente de a pie.

Mucho ruido, muchas nueces

Meghan Markle y el príncipe Harry, los protagonistas de la boda real
Meghan Markle y el príncipe Harry, los protagonistas de la boda real Fuente: Archivo - Crédito: The Grosby Group

Diana está presente en la boda desde el compromiso. El anillo que el novio le entregó a su novia, en el mes de noviembre, está valuado en cincuenta mil euros y es todo un homenaje. El mismo contiene diamantes que pertenecieron a un broche de Lady Di. "Así me aseguro que esté con nosotros en este loco viaje", habría dicho el joven.

Quien no estaría del todo cómoda con el trato que los novios le dispensarían es Camilla Parker Bowles. La esposa de Carlos jamás fue aceptada por los hijos que su marido tuvo con Lady Di. Y los tabloides se encargaron de alimentar las diferencias entre ellos. Pero más allá de los rumores, es cierto que ni Guillermo ni Harry aprobaron la relación de su padre con Camila, que jamás pudo reemplazar en carisma y afecto a la desaparecida Diana.

Edipo Rey

El vínculo de Harry con Diana siempre fue muy estrecho. El hermano menor de Guillermo era el preferido de Lady Di y quien se llevaba todos los beneficios de ser el "chico caprichoso" de la familia. Harry jamás superó la muerte de su madre y ya ha confesado en varias oportunidades que hubiese deseado tenerla muy cerca en un momento tan especial como su boda. Es por eso que se empeñó en darle un lugar de privilegio a la familia Spencer en el oficio religioso.

La princesa junto a Harry, en una imagen de 1995
La princesa junto a Harry, en una imagen de 1995 Fuente: Archivo - Crédito: The Grosby Group

En sincronía proporcional con el amor por su madre, Harry tiene aversión por los paparazzi. Diana sabía cómo manejarlos. Pero aquella fatídica noche en que se produjo el accidente a metros del Sena, a la altura del Puente del Alma, no eran pocos los reporteros que seguían a la bella y carismática mujer. Harry nunca soportó la intromisión en su vida privada. Ni en la de los suyos. Y culpa a los fotógrafos y periodistas por la muerte de su mamá. Su hermano Guillermo también mantiene una vida recoleta y con distante vínculo con los medios. Tampoco perdona. Y culpa. Los hermanos ven en la prensa la causa de la pérdida de su madre. Y aunque ésto es una falacia, el dolor de hijos puede más que la razón. Eran muy pequeños cuando perdieron lo que más amaban. Por eso se juraron mantener viva la llama que enaltece la memoria de Diana.

Cuando Harry estuvo de novio con una prima, de la rama de los Spencer, padeció mucho la persecución que se le hacía noche y día para robarle una foto o extraerle una declaración. Empresas sin éxito ambas, para alivio de la Casa Real que no tenía ningún interés en volver a sumar una Spencer entre los suyos. El vacío que produjo en Harry la muerte de Diana solo ahora puede ser subsanado en parte, con la comprensión y el cariño de su flamante mujer.

El beso con el que Diana y Carlos sellaron su unión frente al pueblo británico; la boda se celebró el 29 de julio de 1981
El beso con el que Diana y Carlos sellaron su unión frente al pueblo británico; la boda se celebró el 29 de julio de 1981 Fuente: Archivo

A Diana el pueblo la mantiene viva en el inconsciente colectivo. Y sus hijos se empeñan en que siga ocupando un sitial especial, ya no solo en sus pensamientos, sino también en el historial de palacio. La boda de Harry es un momento propicio, nunca más oportuno, para volver a poner en la primera línea de la familia real el nombre de Diana Frances Spencer. Las rosas blancas, sus favoritas, inundarán el escenario nupcial. Pensar que Lady Di será la gran ausente en la boda real es apresurarse a intentar tapar el sol con las manos. La de la Princesa de Gales será la presencia más notoria del casorio. Una ausencia presente. Bien presente. Como el espectro de un personaje de William Shakespeare.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?