Pese a un nuevo revés ante la Corte Suprema, Lula insiste en que será candidato en octubre

Lula saluda a sus simpatizantes, horas antes de entregarse a la justicia
Lula saluda a sus simpatizantes, horas antes de entregarse a la justicia Fuente: AP
Alberto Armendáriz
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10 de mayo de 2018  • 11:57

RIO DE JANEIRO.- Pese a sufrir una nueva derrota judicial ante la Corte Suprema que podría haberlo dejado en libertad estos días, el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva reafirmó su candidatura para las elecciones de octubre en una carta enviada desde su centro de detención.

"Si yo acepto la idea de no ser candidato, estaré asumiendo que cometí un crimen. No cometí ningún crimen. Por eso, soy candidato hasta que la verdad aparezca y que los medios, jueces y fiscales muestren el crimen que cometí o paren de mentir", resaltó el exmandatario en el mensaje enviado a la presidenta del Partido de los Trabajadores (PT), la senadora Gleisi Hoffmann.

Según las encuestas de intención de voto, Lula es el candidato favorito, con un 31% de apoyos, muy por delante de sus rivales, el diputado ultraderechista Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL), con 15%; la ecologista Marina Silva, de la Red Sustentabilidad (Rede), con 10%; el exogobernador de San Pablo Geraldo Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), con 6%; y el exgobernador de Ceará Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista (PDT), con 5%. Un precandidato que no había aún lanzado su candidatura, el expresidente de la Corte Suprema Joaquim Barbosa, del Partido Socialista Brasileño (PSB), tenía un 10% de respaldo, pero esta semana anunció que no competirá.

La carta de Lula llega luego de que la mayoría de la Segunda Sala del Supremo Tribunal Federal (STF) rechazó un recurso presentado por la defensa de Lula para sacarlo de prisión. Condenado a 12 años y medio de cárcel por corrupción y lavado de dinero, el expresidente se encuentra detenido desde el 7 de abril, por orden del juez Sergio Moro, de Curitiba, luego de que su fallo de julio del año pasado fue ratificado en enero por el Tribunal Regional Federal de la 4ª región (TRF-4), en Porto Alegre. Lula fue hallado culpable de haber recibido de la constructora OAS un departamento tríplex en el balneario paulista de Guarujá como soborno en especie a cambio de garantizar a la empresa contratos con la estatal Petrobras durante su gobierno (2003-2010).

Violación

Según los abogados de Lula, el juez Moro violó el código de procedimientos jurídicos al decretar su arresto sin que se hubieran terminado de tramitar los últimos recursos ante el TRF-4. Sin embargo, cuatro de los cinco magistrados que integran la Segunda Sala del STF desecharon ese reclamo y -al igual que Moro y el TRF-4- entendieron que los recursos que aún no habían sido cursados ante la corte de apelaciones -llamados "embargos de los embargos de declaración"- no tenían capacidad para revertir la sentencia y sólo tenían como objetivo demorar la ejecución de la pena.

La Segunda Sala del STF tenía plazo hasta el final del día de hoy para analizar la apelación de Lula pero como el voto de los jueces era electrónico y cada uno podía emitirlo cuando quisiese, ya anoche cuatro de los cinco magistrados habían incorporado al sistema de la Corte sus posiciones en rechazo de los argumentos de la defensa del expresidente y se había alanzado una clara mayoría. Los cuatro jueces que votaron en contra fueron Edson Fachin, José Antonio Dias Toffoli, Gilmar Mendes y Ricardo Lewandowski. La decisión fue por unanimidad cuando se sumó hoy el voto de Celso de Mello, que también desestimó otorgarle la libertad a Lula.

La decisión judicial tomó por sorpresa al PT, ya que -salvo el juez Fachin- los integrantes de la Segunda Sala del STF han tenido siempre posturas más a favor de Lula y habían depositado en ella todas sus esperanzas de una pronta liberación tras una "detención simbólica". Ahora, la defensa del exmandatario se concentrará en apelar la condena misma ante las instancias superiores disponibles: el Superior Tribunal de Justicia (STJ) y el plenario del STF. Se trata de procesos que podrían demorar varios meses y no estarían definidos antes de las elecciones de octubre.

Entre medio, el PT deberá decidir si efectivamente registra a Lula como su candidato presidencial, como la senadora Hoffmann ha sostenido que hará de cualquier forma, con él preso o en libertad. Mientras tanto, otros líderes petistas advierten que el partido debería lanzar una candidatura alternativa cuanto antes para no perder el tiempo de campaña.

"Sé cuán atacada está siendo. Por eso resolví dar una declaración dar una declaración sobre el asunto. Entiendo las razones políticas de quienes no quieren que sea candidato, incluso porque son competidores. Otros creen que fui condenado en segunda instancia, entonces soy culpable y estoy en el limbo de la Ley de Ficha Limpia", escribió Lula en su carta en referencia a la legislación electoral que no permite que una persona condenada en segundo grado sea habilitado a competir por un cargo electivo.

Si finalmente el PT anota a Lula como su candidato en agosto, cuando se abre el período de registro de fórmulas presidenciales, corresponderá al Tribunal Superior Electoral (TSE) inhabilitarlo.

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