La lucha por el N° 1 de tenis, con Federer otra vez en la cima tras la caída de Nadal, y lo que vendrá

Rafael Nadal tras su derrota en el partido de hoy.
Rafael Nadal tras su derrota en el partido de hoy. Fuente: AP - Crédito: Francesco Seco
Ariel Ruya
(0)
12 de mayo de 2018  

El 16 de febrero pasado, Roger Federer, el mejor de todos los tiempos, volvió a la cúspide del tenis mundial, a los 36 años y 195 días, luego de superar al holandés Robin Haase por 4-6, 6-1 y 6-1 en Rotterdam. Había conseguido un hito, uno más en su brillante trayectoria: ser el número 1 más grande, luego de superar la marca de André Agassi de 2003, con 33 años y 133 días. Un puñado de semanas más tarde, el 2 de abril, declinó frente a la grandeza de Rafael Nadal, el otro coloso que, a los 31 años, domina la escena mayor del tenis mundial. La corona, en realidad, va de mano en mano, aunque a veces, el momento y el lugar no resultan los más esperados. Roger, ahora mismo, está de licencia, arropado por su familia numerosa, por el descanso -es un fuera de serie, también, por cómo conserva su estado físico- y por algunas horas que le ofrece al tenis sobre césped. Inactivo en el polvo de ladrillo -una superficie que no suele encontrarlo en su plenitud- regresará al circuito en el ATP 250 de Stuttgart, dispuesto a dar el zarpazo en Wimbledon, la casa del tenis, su lugar en el mundo.

Atesora 97 títulos ATP, de los cuales 20 pertenecen al círculo de los grandes: 8 fueron celebrados en Londres; además, 6 en Melbourne, 5 en el US Open y uno en Roland Garros. El suizo, ahora mismo, no tiene rastros de arcilla en sus zapatos. Y sin embargo, por las vueltas de las estadísticas, volverá desde este lunes a ser el número 1, porque el rival de casi toda su vida cayó en su casa y sobre su tierra.

Dispuesto el enroque, Nadal deberá retroceder un escalón. Resulta una triple derrota para el español: perdió por 7-5 y 6-3 ante el austríaco Dominic Thiem, por los cuartos de final del Masters 1000 de Madrid; se le cortó una racha de 50 sets consecutivos ganados sobre polvo de ladrillo, que corresponden a 21 triunfos seguidos y, lógicamente, ya no es el Nº 1.

Días atrás, en los cuartos de final de Montecarlo -logró ese título y el de Barcelona, el domingo pasado-, se impuso sobre el austríaco con un elocuente 6-0 y 6-2. También, fue un monólogo el que había conseguido en Roland Garros un año atrás, por un 6-3, 6-4 y 6-0. Sin embargo, ya había tenido un llamado de atención en 2017: en Roma, Thiem lo sorprendió con un 6-4 y 6-3. Ayer, volvió a patinar.

"He perdido, no fue mi día, pero esto es parte del tenis y del deporte en general", analizó Nadal, que sabe cómo sigue el juego de la fortuna: si logra el título en Roma volverá a ser el número 1. Y no puede fallar en Roland Garros, cita que suele encontrarlo en su máxima expresión. "No puedo volver al hotel pensando que tengo que hacer muchas cosas diferentes para preparar los siguientes torneos. No sería inteligente de mi parte", se defendió Nadal, que desembarcó en el Masters 1000 de Madrid con 8770 puntos, apenas 100 de ventaja sobre Federer. Ahora, el español quedará con 7950 puntos y el suizo tendrá 8670.

No lo tomó como un problema mayúsculo. "El número uno no se puede retener estando cinco meses sin competir", advirtió, al mencionar los problemas físicos que lo forzaron a bajarse de torneos al final de la pasada temporada y en el comienzo de 2018. "Desde Shanghai a Montecarlo no he competido. Han sido tres meses regalados, por muy bien que lo haya hecho el resto del año. Es mucha ventaja para los demás... Ahora no me planteo el número uno, al final de año ya veremos. Me quedan semanas para sumar en tierra", explicó.

Ganarle a Nadal en polvo de ladrillo es de las cosas más difíciles en el deporte. Es increíble. Ganarle en su país, en esta cancha que es como el salón de su casa. Solo puedo estar feliz
Dominic Thiem

El austríaco se siente en las nubes. "Es el mejor jugador de todos los tiempos en tierra, de manera que es una victoria muy especial", sostuvo Thiem, que se convirtió en el tercer jugador -junto a Gastón Gaudio y Novak Djokovic- en vencer a Nadal tres veces en su superficie favorita. La otra fue en Buenos Aires 2016: un 6-4, 4-6 y 7-6.

El austríaco, de 24 años y quinto preclasificado, jugará hoy por las semifinales contra el sudafricano Kevin Anderson, que le ganó al serbio Dusan Lajovic por 7-6, 3-6 y 6-3. Este último, el verdugo de Juan Martín del Potro. "Si quieres ganarle debes hacer algo especial", dijo Thiem. "He buscado profundidad, la línea de fondo, cambiar alturas... y todo me ha funcionado bien. Si juegas un tenis normal, no puedes ganarle. Es difícil. No te deja respirar y aunque le hayas ganado un set, tienes que seguir al ciento por ciento", resultó el análisis de Thiem, un mensaje esperanzador para sus colegas. Porque Rafa, sobre la arcilla, es casi, casi imbatible.

Por: Ariel Ruya

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.