Porno y blockchain: historia de un criptorromance que promete

Desde el sector menos pensado llegan iniciativas basadas en el uso de la tecnología que da soporte a las monedas virtuales; la relación entre la tecnología y las películas para adultos
Desde el sector menos pensado llegan iniciativas basadas en el uso de la tecnología que da soporte a las monedas virtuales; la relación entre la tecnología y las películas para adultos Crédito: Shutterstock
Sebastián Campanario
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13 de mayo de 2018  

Con música de canto de hinchada de fútbol en la cancha: "No me importa lo que digan / Sturze, Kiguel o Prat-Gay /Yo valoro al criptomundo / porque se metió Pornhub".

Los ánimos venían alicaídos en el campo de las criptotecnologías, con el bitcoin, la principal moneda virtual, recuperándose de la caída de fines de 2017 y principios de este año (todavía cotiza a la mitad de su valor máximo); y con el gremio de los economistas mirando mayoritariamente con recelo el fenómeno de las monedas virtuales. Pero una serie de iniciativas del sector menos pensado llegaron para inyectar entusiasmo y energía en los modelos de negocios basados en blockchain, que buscan hacerse masivos. Entraron en la mira de la multimillonaria industria para adultos, que además es un segmento pionero en la agenda de innovación. Pornografía y criptotecnologías, un romance incipiente que promete, por diversos motivos.

Pornhub, el mayor sitio de contenidos para adultos del mundo, anunció que comienza a aceptar pagos para sus suscripciones premium en la criptomoneda verge. En el comunicado, el vicepresidente de la empresa, Corey Price, sostuvo: "No solo se trata de una novedad excitante para nosotros, sino también para el área cripto. La historia probó que el entretenimiento para adultos jugó un rol crítico y protagónico en la adopción de nuevas tecnologías. Ya lo vimos con VHS, Betamax, los pagos online y más recientemente con los lentes de realidad virtual".

La segunda historia tiene que ver con uno de los ICO (Initial Coin Offering, el equivalente de los IPO en criptomonedas) más exitosos de 2018, bunnytoken, que se lanzó en enero y en pocos días completó una inversión inicial de US$4 millones, con muy buenas notas de las calificadoras de este tipo de instrumento financiero. Bunnytoken afirma que el potencial de una industria de US$100.000 millones (la de contenidos triple X) es enorme para pagos con criptomonedas, dado que los compradores pueden acceder a este mercado con total privacidad.

"La industria de contenidos para adultos, que es de las más creativas e innovadoras del mundo, no iba a quedarse fuera del fenómeno cripto", explica Santiago Greco, consultor de innovación digital de Globant y miembro del board de Imbest, una plataforma de inversiones en criptomonedas, "que Pornhub acepte verge como medio de pago premium es un camino de ida. Y luego hicieron anuncios al respecto Playboy y Penthouse". Para Greco, el mayor potencial de esta relación está en la masificación que le puede dar el público de contenidos para adultos al uso de criptomonedas, hoy encapsulado en una parte muy pequeña de la población.

La privacidad no es el único factor que hace que esta relación sea promisoria. La "economía de la atención" viene sosteniendo desde principios de la era de Internet la revolución que significará para los modelos de negocio de entretenimiento la adopción masiva de "micropagos": que un consumidor pueda pagar centavos por una película, un artículo periodístico o una canción, sin suscribirse a una plataforma. Este esquema vino chocando con altos costos transaccionales que lo hicieron antieconómico. Y blockchain promete cambiar eso.

"Si querés saber cuáles son las tecnologías de vanguardia que más chances tienen de desplegarse, mirá los sectores de defensa, porno y entretenimiento", tuiteó semanas atrás Manuel Beaudroit, de Bitex, cuando se conoció el anuncio de Pornhub.

La historia más famosa en la innovación ligada al entretenimiento triple X tiene que ver con la pelea titánica en los 70 entre los formatos de Betamax y VHS, cuando se masificó el uso de videocaseteras. Betamax tenía mejor calidad pero solo podía grabar una hora; VHS, con peor definición, tenía capacidad para tres horas. Sony controlaba Betamax y no dejó entrar a productoras triple X, un error letal. VHS ganó la batalla y a fines de los 70 la mitad de los videocasetes vendidos en EE.UU. eran películas de adultos.

Aunque la batalla entre Betamax y VHS es un ejemplo icónico, muchas otras tecnologías tuvieron en la pornografía el batallón de asalto para luego desplegarse. El porno fue el primero en incorporar tecnologías multimedia en la Web (sobre todo Javascript y Flash) y fue el primer servicio que permitió el pago online con tarjeta de crédito (la película The Middle Man lo describe bien).

Los historiadores que siguen el tema datan los primeros contenidos sexuales 28.000 años atrás, en pinturas rupestres; y solo 50 años después de que Gutenberg inventara la imprenta, un autor italiano, Pietro Arentino, hizo el primer libro con imágenes sexuales. En 1874, en Londres, un allanamiento en un negocio clandestino incautó 130.000 imágenes para adultos.

En este terreno, las prohibiciones gubernamentales no hacen más que acelerar la adopción de nuevas tecnologías. No fueron los valores de la democracia occidental los que llevaron masivamente a ciudadanos chinos a "saltar" con VPN la Gran Muralla que puso sobre Internet el gobierno del país más poblado del mundo, sino las películas eróticas de la estrella japonesa Sora Aoi, según un análisis publicado en el sitio HackerNoon.

La Argentina tiene su propia historia de pioneros en innovación y creatividad en el negocio para adultos, que va de los films de Armando Bo al primer corto de este género, El Satario, filmado en La Boca en 1907, una aventura que se cuenta en el documental Audaz se eleva, de los cineastas Mariano Torres y Lisandro Leiva. Hasta hace unos años se pensaba que El Satario había sido filmada en México, pero luego se descubrió que se trató de una producción local.

Hoy, la mayor parte de las tecnologías "exponenciales" cruzan este negocio: la realidad virtual, la inteligencia artificial, la impresión 3D, la automatización (con robots sexuales), entre otras. Pornhub es una empresa que viene dando la nota y anticipándose. Fue una de las primeras firmas digitales en contratar a un "Chief Data Scientist", que encaró mapas de búsquedas. O estudió fenómenos sociales sobre factores que afectan el consumo de pornografía. El economista Seth Stephen Davidowitz usó esta vía para lograr el porcentaje más preciso de la población con distinta orientación sexual, con números muy distintos a los que, vía encuestas, manejaron históricamente los sexólogos: el consumo de contenidos triple X, en la privacidad del hogar, no miente.

Hay innovaciones que apuntan a masificarse y hay otras "para la tribuna". Por ejemplo, Pornhub introdujo en 2017 un dispositivo (pulseras) para generar energía ecológica con el movimiento de la mano durante la autoestimulación. No sería el único incentivo al consumo de contenidos triple X que llega a través de nuevas tecnologías: la startup Vice Industry Tokens contempla pagar a usuarios dispuestos a vender sus datos de preferencias a los sitios de contenidos para adultos. La idea de monetizar la atención del lado de los usuarios se viene discutiendo en el campo de la disrupción en entretenimiento. Como sucedió con otras innovaciones, tal vez la pornografía termine dando también aquí los primeros pasos.

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