Kenneth Rogoff: "Es desestabilizador que se perciba que el Banco Central pierde independencia"

El execonomista jefe del FMI asegura que el Fondo cambió y admite que la suba de tasas afecta a algunos países en especial
El execonomista jefe del FMI asegura que el Fondo cambió y admite que la suba de tasas afecta a algunos países en especial Crédito: Ignacio Sánchez
Sofía Diamante
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13 de mayo de 2018  

Kenneth Rogoff siempre se debatió entre ser un jugador de ajedrez profesional (se enfrentó a Bobby Fischer y Anatoly Karpov) o un economista de investigación. Si bien nunca dejó de lado su primera pasión, fue la economía la que pudo más para el actual profesor de Harvard. Entre 2001 y 2003, se desempeñó como economista jefe del FMI , cargo que lo trajo a la Argentina para negociar la deuda.

De esa época señala que Roberto Lavagna "es una persona muy inteligente". También fue director de tesis de Demian Reidel, el físico y economista a cargo de la vicepresidencia segunda del Banco Central (BCRA), y es una de las personas que Federico Sturzenegger más escucha sobre temas de regímenes cambiarios.

La semana pasada estuvo de nuevo en la Argentina, donde participó en la reunión anual del Grupo de los 30 (G30), el think tank que reúne a poderosos economistas, financistas y banqueros centrales. Entre ellos estuvieron presentes también en Buenos Aires los ex secretarios del Tesoro de Estados Unidos Lawrence Summers -profesor de Sturzenegger también- y Tim Geithner; la reciente ex presidente de la Reserva Federal (Fed), Janet Yellen, y el premio Nobel de economía Paul Krugman. El único argentino miembro es el ex ministro de Economía Domingo Cavallo.

Si bien Rogoff no quiso comentar sobre el actual acuerdo del país con el FMI, indicó que es un organismo muy distinto al de hace 20 años.

-¿En qué sentido cambió el FMI?

-En los últimos años el FMI ha tenido un enfoque distinto y probablemente intentó ser más pro crecimiento y más generoso en sus políticas. Por otro lado, eso no funcionó muy bien con Grecia, donde fue muy flexible. Algunos países a veces necesitan programas más fuertes de lo que el FMI les exige. El nuevo enfoque del FMI de ser un prestamista más suave funcionó en el período en el cual las tasas de interés internacionales descendieron y en el que básicamente era más fácil pedir dinero prestado. El FMI definitivamente cambió en los últimos 20 años.

-¿Cuál fue el problema del FMI con Grecia?

-Que el FMI fue demasiado permisivo y después Grecia no se adaptó y todavía tiene que pagar los préstamos del Fondo. El FMI no tuvo un programa real estimado de cuánto tiempo iba a tomarle al país repagar su deuda y lo difícil que iba a ser. Fue demasiado optimista e hizo lo que los europeos querían. El mismo Fondo realizó varios informes después sobre este tema donde admite que manejaron muy mal el caso griego. Hasta dice que probablemente nunca se tendrían que haber involucrado.

-Dijo que durante la época de tasas bajas el FMI era más permisivo. Ahora que vuelven a subir las tasas, ¿cree que el organismo va a ser más estricto?

-La política de ser más flexible y apacible en un contexto de tasas bajas de interés funcionó. Ahora salimos de este ambiente en el que los inversores están dispuestos a tomar un montón de riesgo y hacer cosas que de otra manera no podrían hacer con un ambiente de tasas más altas. Creo que la suba de la tasa de interés internacional va a causar estrés en algunos lugares. Espero que sea una suba de tasas suave y manejable.

-¿Por qué la suba de tasas internacionales afecta tanto a la Argentina? ¿Es por el déficit alto?

-Afecta a todo el mundo y no todos tienen problemas de déficit. Vivimos en un mundo muy dolarizado, más dolarizado aún que en 1950. Y a pesar de que la Fed es solo el Banco Central de Estados Unidos, es también cada vez más el banco central de todo el mundo. Es sorprendente la cantidad de comercio que se hace en dólares. Esta semana salió un artículo en The Wall Street Journal sobre el alto porcentaje en dólares que tiene el comercio en la Argentina. Pero también en Japón el 75% de sus importaciones son en dólares. En la India, el 90% del comercio es en dólares. Cuando el dólar se aprecia genera una contracción del comercio mundial, porque hace que todo lo que se compra del exterior es más caro. Se importa menos y para los países que necesitan exportar es un problema.

-¿Y por qué pasó eso? ¿Es porque las demás monedas perdieron valor, como el euro?

-Sí, definitivamente el euro fue una desilusión para todos. Lo posicionaron de una manera que iba a competir con el dólar y ahora no está ni cerca. Hubo economistas famosos que dijeron que próximamente íbamos a vivir en un mundo donde iba a haber un mix de divisas. Eso no sucedió y ahora hay un monopolio natural. Es muy conveniente dominar todo con una moneda, y particularmente si la inflación se mantiene baja. Este ciclo de aumento de tasas tiene muchas implicancias para todos, no solo afecta a la Argentina.

-¿Cuánta responsabilidad sobre el mejoramiento de la economía de EE.UU. tiene el presidente Donald Trump y cuánto la herencia que le dejó Barack Obama?

-Creo que el 80% es lo que dejó Obama. Pero Trump está en el poder ahora, hay que darle un poco de crédito. Es completamente incompetente para ser presidente y no tengo nada bueno para decir de él, pero creo que si tenemos paz ahora en Corea del Norte o si la economía está andando bien, darle cero crédito es ir muy lejos.

-Usted escribió muchos informes sobre la importancia de tener un banco central independiente. ¿Por qué?

-Es indispensable. Solo hay que ver a Trump. Está desafiando a todas las instituciones y todas las normas. Generalmente sería definido como el presidente menos convencional. Pero dejó que la Fed actuara por sí sola. Los mercados miran a Estados Unidos y ven al gobierno que ataca a la CIA, que amenaza con iniciar una guerra comercial con China, que cambia las regulaciones financieras, pero que dejó a la Fed en paz. Entonces, para ellos, no hay que preocuparse. El banco central independiente es muy importante. Es difícil explicar por qué, pero es algo que importa mucho.

-En la Argentina hubo una situación en diciembre en la que los mercados vieron dañada la independencia del Banco Central.

-Que los mercados perciban que el Banco Central está perdiendo su independencia es extremadamente desestabilizador. Si se piensa tener un control ordenado del régimen de cambio, como la Argentina tuvo después de 2001, entonces no importa que no haya independencia porque los mercados en sí no importan. Pero si hay un régimen más orientado al mercado, creo que la imagen del Banco Central independiente es desproporcionadamente importante.

-¿Puede ser que usted haya propuesto que se cree un organismo independiente también que controle la política fiscal?

-Hace mucho armamos un paper con estudiantes que investigaron este tema. Pero llegamos a la conclusión de que es un experimento muy muy difícil de hacer, porque la política fiscal está muy politizada. Cada partido político propone hacer cosas distintas. Gran Bretaña creó una autoridad fiscal independiente, que solo está encargada de la previsión, nada más. Eso es más real. Pero después de que crearon el organismo, lo encontraron molesto, porque no siempre les gustaba el pronóstico que daba. Tuvieron que empezar a armar sus presupuestos en base al diagnóstico de la autoridad fiscal. Creo que no funcionaría en otros países.

-En la Argentina hay una tasa de interés de 40% y una inflación de 25%. La tasa real es muy alta. ¿Se puede seguir creciendo con este nivel?

-Ha sido el caso de países que tienen mucha inflación, como Brasil, Turquía, México, que durante un largo tiempo de ajustes, la tasa de interés real se mantuvo alta. Hasta décadas después de haber estabilizado su tasa de inflación. Es difícil bajar rápido la tasa de interés real en cualquier país que tenga un historial del problema fiscal.

-¿Es posible bajar la inflación, hacer crecer la economía y bajar el déficit todo al mismo tiempo?

-Hay un montón de ejemplos que hicieron todo esto. Tenían mucha inflación, déficit, problemas de tipo de cambio y encontraron un programa para salir adelante. De nuevo, Brasil, Turquía y México son ejemplo. Podemos verlo en varios países que lo hicieron. No es fácil y no es barato, pero se puede hacer. Básicamente, al estar en una situación de mucho déficit y mucha inflación hay muchas cosas por solucionar y no es fácil. Muchos de esos países tenían problemas estructurales también.

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