El trauma River: ni ser bicampeón con Boca ni el respaldo de Angelici le devuelven la calma a Guillermo Barros Schelotto

Guillermo terminó el partido ante Huracán a pura tensión
Guillermo terminó el partido ante Huracán a pura tensión Crédito: Santiago Filipuzzi
Franco Tossi
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12 de mayo de 2018  • 21:43

Boca ya había festejado el miércoles pasado en La Plata, cuando empató ante Gimnasia y obtuvo el bicampeonato doméstico. El partido con Huracán lo debía cumplir por el fixture y le podía servir para darles minutos a algunos juveniles, o volver a ver en acción a Fernando Gago tras siete meses de ausencia. Pero, así y todo, Guillermo Barros Schelotto estuvo nervioso. Y eso llamó la atención: ¿Por qué un técnico que viene de ser campeón de la Superliga sigue tenso, se muestra irascible?.

Hay algo que el DT muestra a través de sus palabras: no logra superar la derrota ante River, por la Supercopa Argentina. La caída en Mendoza es algo que vuelve a molestarle incluso luego de un suceso positivo, como puede ser un triunfo por el torneo local o luego de ganar un título.

Ayer el duelo personal lo tuvo con Fernando Rapallini , el juez que dirigió en Parque Patricios y que fuera el cuarto árbitro en esa noche mendocina ante River del 14 de marzo. Si bien al Mellizo no le gusta perder a nada, ayer vivió otra jornada tensa, que empezó a raíz de los reclamos de Gago al árbitro: el volante acusó a Rapallini de "faltarles el respeto a dos compañeros". El juez habría tratado a los jugadores de Boca como "malos", comentario que le llegó a Guillermo a través de su N°5. Motivo suficiente para que él y su hermano Gustavo -que se fue expulsado-, explotaran. Aunque esperó hasta el final para acercarse a Rapallini: "¡Echame, echame, dale!. Tengo bien guardado lo de la Supercopa, porque ustedes jugaron para River, no para la ley", le dijo Guillermo.

Barros Schelotto suma varios enojos. El primero, porque siente que su trabajo no es reconocido. Otro, con gente de afuera de Boca, que le quita méritos al campeón, que repiten que "el equipo juega mal" hasta cuando merecen ganar y ganan.

El tema es que Guillermo se agarra de cualquier situación para hacer catarsis por la derrota con River . Porque no es la primera vez que menciona a su eterno rival después de aquel superclásico. Boca venció a Talleres (por entonces el escolta) 2-1 en tiempo de descuento en la Bombonera y, no bien finalizó el partido, dijo exaltado: "Grité mucho el gol porque nadie nos supera. Y un episodio no me va a hacer cambiar, ni siquiera perder con River". Nadie le había preguntado por eso.

En la previa del partido entre Palmeiras y Boca, por la Copa Libertadores, en Fox Sports le preguntaron al Mellizo si fue o no penal el que le sancionaron en la tarde del 11 de abril a Real Madrid frente a la Juventus, por la Champions, y lanzó una ironía. "No, para nada... El otro tampoco", respondió. Y cuando pretendieron repreguntarle, ya se había ido al vestuario.

Ayer, a raíz de otro malestar, es el propio Barros Schelotto quien vuelve a hablar de River. Y, así, quizás no se da cuenta de que él mismo pone sobre la mesa de manera seguida una final en la que él no salió bien parado, como todo Boca, que jugó muy mal.

Y todo esto le llega a sus jugadores en medio de un contexto difícil de Copa Libertadores en el que pueden ser eliminados en etapa de grupos si no vencen a Alianza Lima o si Junior se impone en Brasil ante Palmeiras el miércoles. Por eso, quizás, se habla de "alivio" si se consigue el objetivo. Y se hablará de felicidad si la ganan, pero recién en diciembre.

Barros Schelotto fue pura tensión en el cierre de Huracán-Boca
Barros Schelotto fue pura tensión en el cierre de Huracán-Boca Fuente: FotoBAIRES

¿Por qué aquella con River fue una caída tan dolorosa para Guillermo? Él tenía el mismo razonamiento que muchos dirigentes e hinchas. Todos se veían ganadores en ese cruce. De todas maneras, el DT no solo se descargó en el campo del Tomás Adolfo Ducó y contra Rapallini, sino que la siguió ante los micrófonos en el vestuario al momento de ejemplificar jugadas que lo perjudicaron: "Si hay un equipo que no fue beneficiado por los árbitros, esos fuimos nosotros. Desde el penal que le cobraron a River en la Supercopa hasta el que no nos dieron contra Independiente".

A dos meses de ese clásico, ni ser bicampeón ni las palabras de respaldo del presidente Daniel Angelici ("Que Guillermo se quede tranquilo, estamos conformes con él y hasta diciembre tiene contrato") le hicieron bajar un cambio al técnico. "La verdadera evaluación la haremos según el resultado que consiga en la Copa Libertadores", le aseguraron a la nacion desde el entorno de Angelici. Pero en la vida del Mellizo parece seguir teniendo importancia. Pase lo que pase, gane lo que gane.

Guillermo debe darse cuenta que aquello quedó en el pasado: tan solo sirve repasarlo con el objetivo de corregir aspectos para el futuro, pero no para mostrar esa efusividad con la que se lo vio, por segunda vez, ayer al mediodía. Porque queda en evidencia lo mucho que le cuesta superar ese tropezón.

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