Racing-Colón, Superliga: la Academia perdió en Avellaneda y quedó al margen de la Copa Libertadores 2019

Argentina Superliga
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Racing Club

Racing Club

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Colón Santa Fe

Colón Santa Fe

  • Marcelo Estigarribia /
  • Javier Correa
Nicolás Zuberman
(0)
14 de mayo de 2018  • 19:41

La imagen final lo dice todo. Con Alejandro Donatti y Enrique Triverio como doble nueve terminó jugando Racing los últimos quince minutos. Con lo que le quedaba en el tanque intentó. Pero se quedó sin nafta justo antes del final. La Academia cayó por 3 a 1 ante Colón , como local, y terminó en la séptima posición de la Superliga , sin lograr el segundo objetivo que se había planteado para este semestre: clasificarse a la Copa Libertadores 2019.

La tarde había empezado de la mejor manera para la Academia, con un guiño a su favor, como si a la suerte le durara el viento de cola del fin de semana: Miguel Barbieri cabeceó de manera defectuosa, pero un desvío en Guillermo Ortíz mandó la pelota al arco de Alexander Domínguez. Iba un minuto y Racing ya ganaba. Ya conseguía esos tres puntos que le permitían subirse al cuarto escalón de la tabla y sacar pasaje directo a la Copa Libertadores 2019. Pero el resultado era engañoso. En sólo cinco minutos, Colón ya había tenido cuatro tiros de esquina a su favor y manejaba el ritmo del partido. A los 8 llegó el empate de Marcelo Estigarribia, después de una gran conducción de Alan Ruiz.

Las alarmas se encendieron en la mitad celeste y blanca de Avellaneda. Y los errores empezaron a volverse contagiosos. Diez minutos después, el Pulpo González erró uno de esos goles imposibles: en el área chica, de volea, la tiró por encima del travesaño. Las ausencias se empezaron a hacer cada vez más grandes. Las lesiones musculares de Leonardo Sigali y Nery Domínguez, la figura de Neri Cardozo en el banco de suplentes después de haber bajado su rendimiento en los últimos partidos se hacían notar en la mitad de la cancha. Justo ahí fue cuando Lisandro López, el capitán, miró a Eduardo Coudet y pidió el cambio por una molestia en el aductor. Todo se ponía negro.

Desde el 30 de marzo pasado, entre la Superliga y la Copa Libertadores, Racing jugó dos partidos por semana. En un equipo tan físico e intenso como el que quiere Coudet el desgaste se hizo notar. Y la Academia llegó a esta final extenuado. "Estamos con la reserva", había advertido el Chacho después de la victoria ante Arsenal. Las sombras se iban agigantando en el Cilindro. Y esa sensación se hizo carne: luego de un error de Renzo Saravia en la mitad de la cancha, Marcelo Meli corrió desesperado a Cristian Bernardi, quien le reventó el pecho a Juan Musso de un bombazo. En el rebote, Meli se llevó la pelota por delante y marcó el 2 a 1 para el Sabalero.

El ingreso de Augusto Solari le dio aire al local. Pero los centros se repetían, como caramelos para Germán Conti y Ortíz. Los centrales rechazaban todo lo que andaba cerca del área visitante. Y Racing no tenía de dónde sacar fuerzas para ser la tromba que supo ser durante este semestre en el Cilindro. Javier Correa, a los 37 del segundo tiempo, le dio el último golpe.

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