Gimnasia-Newell´s, por la Superliga: el Lobo fue mejor y terminó el campeonato con una sonrisa

El Lobo terminó el campeonato con una sonrisa
El Lobo terminó el campeonato con una sonrisa Fuente: FotoBAIRES
Máximo Randrup
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14 de mayo de 2018  • 21:15

Los dos andaban en la misma: maquillar campañas realmente flojas. Y, sin brillar ni mucho menos, ambos estaban tildando el objetivo. Gimnasia llegaba tras dos empates positivos, por los rivales (Independiente y Boca) y, sobre todo, porque antes arrastraba una racha de seis derrotas en fila; mientras que Newell's arribó a La Plata luego de cosechar dos victorias en cuatro juegos, un porcentaje de puntos bastante superior al que dispone en esta Superliga que se acaba de esfumar.

La premisa de los conjuntos era, entonces, ganar; nada de ir en busca de un puntito para cerrar el torneo de forma decorosa. Cuando comenzó el partido el Lobo tomó la iniciativa e intentó ahogar a la visita. La Lepra, que enseguida se dio cuenta que al local le costaba hallar profundidad, se animó y también fue. Sin embargo, en esa etapa inicial escasearon las llegadas nítidas porque ambos equipos exhibieron carencias en los últimos metros. Los dos tuvieron una acción de real riesgo: cabezazo de Luís Leal en el palo, para el elenco rosarino; gol de Nicolás Ortiz (hijo del Indio, el DT interino) después de un tiro libre en forma de centro, para el Tripero.

En el complemento conservaron las intenciones, aunque no corrigieron las limitaciones. La lógica se mantuvo: juego intenso, de ida y vuelta pero con pocas posibilidades de gol. Sin dudas, un gran negocio para Gimnasia; de hecho, Newell's generó apenas una situación de peligro: mano a mano de Leal que contuvo Alexis Martín Arias. Un rato más tarde, el local lo cerró con un bombazo de Ezequiel Bonifacio, después de una buena descarga de Brahian Alemán.

El Lobo, con la firmeza como estandarte, atesoró una victoria valiosa y de repente goza de un presente auspicioso. Cortó una racha de nueve encuentros sin éxitos, sumó cinco de las últimas nueve unidades y ahora aguarda por el tercer ciclo de Pedro Troglio, un entrenador que siempre le dio réditos al conjunto albiazul.

Los dos andaban en la misma: maquillar campañas realmente flojas. Uno pudo, el otro no: Gimnasia le dibujó una sonrisa, la Lepra le trazó un signo de interrogación.

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