Gael García Bernal: "Si se trata de ponerme la camiseta, me pongo la de Latinoamérica"

Aunque es un actor de escala mundial, todavía piensa su trabajo como una búsqueda.

15 de mayo de 2018  • 00:51

¿Cuánto de inteligencia requiere armar una carrera como la tuya?

Me importa la inteligencia, pero como un abordaje. Como el punto de partida. Siento que hay mucho para decir en todo esto. Durante mucho tiempo no le encontraba el punto a la actuación. Me preguntaba cosas del estilo: ¿por qué tengo que ser profesional del fútbol si me gusta jugar al fútbol? Es que lo veía como un divertimento. Hasta que le encontré el punto clave, y creo que es cuando surge la... (sí, esto puede sonar muy presuntuoso) aspiración artística. Cuando encuentras que puede haber un juego creativo que no solo te sirva para relajar o para soltar o para tener una experiencia fraternal, sino también para satisfacer una búsqueda.

¿Sentís esa responsabilidad?

Conmigo mismo, sí.

Contame de esta nueva serie, Aquí en la tierra. Sos productor y director, además de actor. ¿La hiciste con la productora que tenés con Diego Luna?

No, con una nueva que se llama La Corriente del Golfo. Es una productora que armamos con otros colegas mexicanos.

¿Esta es la primera serie que dirigís?

Había dirigido un poquito en la serie Mozart in the Jungle.

¿Y por dónde va la trama de esta serie?

Trata sobre el tema ya antiguo y arquetípico de la herencia, dentro del contexto de la política latinoamericana, mexicana en particular, pero creo que se puede extrapolar a toda Latinoamérica. Siento que es una reflexión interesante. Me gusta mucho cómo quedó.

Vi el primer capítulo, tiene algo como de siempre, ¿no? La política, la corrupción, los hilos de poder.

Sí, tiene una cosa ahí de toda la vida... A mí me prende porque siento que es un lugar donde podemos divertirnos mucho, donde podemos ejercer también esta investigación, este punto de vista sobre aquellos hilos que se mueven detrás, de cómo la política es pasional, de cómo la política está también hecha con un cacho de entraña. Y cómo, a fin de cuentas, este juego de poderes rige mucho nuestra vida.

Para vos, ¿la política es masculina?

Ay, no sé. No me he detenido a pensar en eso. Pero no, creo que no. El entorno político nos incumbe a todos, todas las narrativas. Aunque la cresta de la ola de la política hoy es el feminismo. Es lo que se navega.

“El futuro es mujer”.

Con todas sus definiciones y con todas las definiciones abiertas y cerradas. La narrativa de la política actual contiene todo. Aunque, en realidad, yo soy tan transgénero que ya no reparo en lo femenino o masculino...

¿Y cómo es tu personaje dentro de la serie?

“El Pájaro” es un personaje que aparece poco, está en las sombras. Es como una partícula de antimateria que ayuda a la narrativa de la saga. Y que se presta para una reflexión interesante, porque creo que en política, a veces, caemos en la trampa de creer que existen personas buenas y personas malas. Y no nos detenemos mucho a analizarlo porque hacerlo requiere paciencia, requiere discutir el sistema que tenemos. Cuando empezamos a hablar y a pensar en el sistema que tenemos, qué hace que Estados Unidos tenga el presidente que tiene, por ejemplo, ahí se pone más compleja la cosa, y más suave.

El hecho de que hagas una serie política, ¿es justamente una respuesta a la coyuntura?

Vivimos en un continente que tiene la política a flor de piel. Hay presidentes renunciando, hay presidentes que deberían renunciar, hay asesinatos políticos, hay amenazas a periodistas. Creo que esta serie puede dar pie, junto con otras manifestaciones artísticas, a una reflexión interesante sobre la política en Latinoamérica.

Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia...

Creo que es al revés: la realidad parece ficción por las cosas increíbles que pasan. Pensemos en la red de corrupción que está señalando a todos los países de Latinoamérica...

Estás en este momento en Buenos Aires por la obra de Pessoa (Ejercicios fantásticos del yo). ¿Cómo seleccionás tus trabajos? ¿Cómo convive Pessoa con esta serie, por ejemplo?

Suena presuntuoso, pero hay una búsqueda artística. Yo hago una obra de teatro y lo primero que quiero es poder disfrutarla, pasarla bien, entrar en una búsqueda que me deje satisfecho, y que también le guste a la gente.

En tu experiencia, que es bastante amplia, ¿cuál es la relación entre que a vos te guste y que el público lo reciba bien?

Te diría que no hay...

De las artes, ¿te gusta más la literatura que otras?

Disfruto de todas, pero me encanta el espacio que navego cuando veo una danza, por ejemplo. Es como hacer una limpieza espiritual.

¿Y vos bailás?

Me encanta bailar.

¿Cuál creés que fue (o va a ser) tu mejor papel?

No sé, porque además tengo la suerte y la mala costumbre de que me han tocado papeles bien lindos. Disfruto desde el primero (Octavio, en Amores perros) hasta el de Rodrigo (en Mozart in the Jungle), que me hace volar de la felicidad. Lo de Aquí en la tierra me encanta: la idea de producir, escribir, pensar y elaborar una serie.

En este momento de tu vida, si hacés un recorte, ¿qué te preocupa? ¿O con qué estás conectado?

Con el medioambiente.

Ah, ¡qué interesante! ¿Por qué?

Porque es el tema transversal. Así como otras rutas, como el feminismo, por ejemplo. Pienso que lo peor que hay para el medioambiente es vivir en el ahora, esa visión malinterpretada del zen de estar en el instante... Porque también hay un llamado de la selva que nos dice que no podemos seguir así, que ya agotamos el circo. Ya está claro que tenemos que cambiar la estructura de cómo comemos, de cuántos hijos tenemos. Y de ahí me surge un extraño optimismo.

¿Por qué? ¿Te involucrás con esta causa en el día a día?

Siento que es un motor para seguir adelante y para minimizar o relativizar los problemas mundanos. De repente decís: “Claro, esto es lo que importa”.

¿Quién te gusta como director? ¿A quién admirás?

A Alfonso Cuarón. Pero, para no mencionar solo amigos, me gustan mucho algunos directores escandinavos, suecos sobre todo: Roy Andersson, por ejemplo. Y también me gustan Elia Suleiman y Carlos Reygadas.

¿Tenés tiempo para viajar, para tomarte tiempo libre?

¿Vacaciones, decís?

Sí.

¿Qué es eso? Es un concepto muy raro, jaja. No, sí, sí, he tenido. Lo que hago en las vacaciones es irme a la playa con los niños. Lo bueno es que en México tenemos una cantidad innumerable de playas... Creo que moriré sin haberlas conocido todas.

¿Cuán mexicano sos? ¿Sos orgullosamente mexicano, críticamente mexicano?

No, soy latinoamericano. Si se trata de ponerme la camiseta, me pongo la de Latinoamérica. En cuestión de fútbol, por ejemplo, me gusta sufrir. Entonces, voy con la selección de México. Sufro mucho. Me la paso mal.

¿Y allá de qué equipo sos?

De los Pumas de la UNAM. Sufrir, sufrir. Hay algo ahí... Es como que reemplacé todo el sufrimiento de la religión católica y lo puse ahí.

¿A tus niños los educás religiosamente?

No, no.

¿Te parece que el teatro es un género difícil?

No sé, crecí en el teatro y la verdad es que es una actividad que me cuesta un poquito. A cada uno le debe pasar por distintas razones. A mí porque, de alguna forma, he tenido las mejores experiencias en teatro y también las peores. He visto las cosas que más perduran en mi cabeza y vivirán por siempre hasta las cosas más horribles.

¿Y qué perdura, por ejemplo?

Por ejemplo, una gran obra de teatro que acabo de ver en Nueva York. Es alemana, se llama Regreso a Reims, con la actriz Nina Hoss.

¿De qué trata?

Habla del lugar que dejó vacío la izquierda en nuestras vidas. Las luchas que ya no emprende la izquierda tradicional. Está interesante. Hablan de su pasado comunista, porque todos los que participan de la obra son de Alemania del Este, entonces hablan de su pasado comunista y de su lucha, también, con los comunistas. Siempre desde la parte de la organización, del trabajo. Y cómo la izquierda, al no ser transgénero, al abandonar la lucha de los derechos de las personas homosexuales, por ejemplo, empezó una caída tremenda. Es una buena propuesta.

Vos, políticamente, ¿dónde te posicionás? ¿O sos una mente progresista?

No sé. Creo que sí. Es que el concepto izquierda-derecha es como tan arcaico...

¿Qué opinás del movimiento #MeToo, de esta revolución que está teniendo lugar ahora?

Como con la política, trato de irme por el lado de entender que es un problema del sistema, en el sentido de todo el poder que llegó a acumular este señor Weinstein. Fue el sistema que permitió que hubiera alguien que concentrara esa cantidad de poder. Y la solución no es: “Oye, Harvey, no seas mala onda, ya no hagas esto”. Esa no es la solución. Porque cuando existe una concentración de poder así, pueden surgir ese tipo de abusos.

O sea que, para vos, si Weinstein no hubiera existido...

Hubiera sido otro.

Hubiera sido otro, pero el problema estaba.

El problema está, claro, está en todas las estructuras sociales donde hay concentración de poder. •

Crédito: Jade Sívori

Gael en serie

Aquí en la tierra (se transmite por Fox Premium Series) es una serie íntegramente filmada en México. Se trata de una saga de política y poder narrada en diez capítulos. Creada por Gael García Bernal, Jorge Dorantes y Kyzza Terrazas, fue seleccionada entre más de cien producciones de veinte países para participar de la primera edición del Festival Canneseries, que tuvo lugar en Cannes el mes pasado.

Aquí en la tierra gira en torno a los crímenes y secretos de una de las familias más influyentes de México. Es una historia de intrigas que refleja la singularidad de la política latinoamericana y de las relaciones humanas a través de personajes complejos y contradictorios que deben luchar por encontrar su lugar en un mundo lleno de asesinatos, lujuria y corrupción

En esta serie Gael interpreta al “Pájaro”, un personaje que aparece poco y contribuye al desarrollo de la trama desde un lugar no evidente. Pero hay otro personaje de Gael en series que conmueve: el de Rodrigo, el brillante director de la Sinfónica de Nueva York, que interpreta en la serie Mozart in the Jungle.

¿Sos obsesivo a la hora de crear un personaje?

No. Disciplinado, sí; obsesivo, no. Me gusta ponerme las pilas cuando se trata de hacer algo para un personaje. Por ejemplo, con Rodrigo tuve la chance de estudiar armonía y me resultó hermoso entender la música desde esa perspectiva.

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