Un independentista acérrimo fogueado en el activismo callejero

Silvia Pisani
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15 de mayo de 2018  

MADRID.- De un independentismo acérrimo, la militancia de Joaquim "Quim" Torra abrevó en el activismo de Omnium Cultural, una de las plataformas sociales con mayor capacidad de movilización dentro del independentismo . Escaló en ella hasta convertirse, primero, en su vicepresidente en 2011, y luego, por un breve período de cinco meses, en su cabeza. Lo reemplazó Jordi Cuixart, preso desde octubre pasado por supuesto delito de sedición.

"Presos políticos. En España hay presos políticos. Así, no, majestad", es una de las pocas frases que, en español, el ahora presidente le dedicó al rey Felipe, como cabeza del Estado español.

Si en algo supera Torra a su padrino, el cesado expresidente Carles Puigdemont , es en su obsesión por la independencia y por la república. Es el karma de su acción cotidiana. La mayor parte del tiempo, desde el activismo callejero. Tanto, que su llegada al Parlamento como diputado se produjo hace apenas cinco meses. Se integró tras haber ocupado un remolón puesto número 11 en la lista de Junts per Catalunya, el partido de Puigdemont.

De 55 años, abogado, con un pasado de vendedor de seguros y de editor, es un delfín absoluto del destituido expresidente. A tal extremo que, según trascendió, este lo eligió a dedo para el cargo, pero le prohibió usar el despacho que abandonó en octubre pasado, cuando decidió huir hacia Bélgica.

Durante su etapa de militancia, Torra produjo expresiones xenófobas. Tildó de "tontos, ladrones y carentes de vergüenza" a los españoles, a la vez que previno que había que estar "muy atentos" porque "se transforman, pero no desaparecen".

Hasta los izquierdistas de la marca catalana de Podemos -Catalunya en Comú- ha llamado la atención sobre ese tipo de expresiones y la ideología que reflejan. Con ese perfil combativo pudo convertirse, sin embargo, en una figura "digerible" para los diputados de la antisistema CUP (Convocatoria de Unidad Popular). Con la abstención de sus cuatro votos, fueron ellos los que abrieron la puerta a su investidura.

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