Saldo de claroscuros para una fiesta que empezó con el pie izquierdo

Ofertas y más ofertas mandan en la posta de ayer, último día de Feria con entrada libre
Ofertas y más ofertas mandan en la posta de ayer, último día de Feria con entrada libre Crédito: Fabián Marelli
Fue escenario de varios escándalos políticos y aunque bajó la asistencia de público, las ventas subieron y se midieron con la inflación; 1.180.000 personas pasaron por la Rural
Daniel Gigena
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15 de mayo de 2018  

Terminó ayer la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y el balance arroja un resultado ambivalente. Si bien las ventas en unidades aumentaron respecto de 2017, los expositores apenas empataron con la inflación, y la zozobra económica de la última semana les augura aumentos de precios en el insumo básico del libro: el papel.

"Es una Feria afiatada, con 44 años de historia, y creemos que lo que hacemos es trascendente en el campo de la cultura", dijo ayer Oche Califa, director de la Fundación El Libro, antes de informar que por "las continuas lluvias y el momento de incertidumbre política y económica que vive el país" la concurrencia disminuyó un 1%. Ese porcentaje oficial deja la marca de público muy cerca del millón doscientos mil espectadores de 2017, aunque el comportamiento errático de la gente -que como una marea fue y vino durante las tres semanas de larga fiesta lectora- había hecho notar una sensación térmica baja.

En total hubo tres días de entrada gratuita, pero el más concurrido fue ayer, cuando se liberaron molinetes y los lectores buscaron promociones. Aunque por la ley del precio fijo del libro los expositores no pueden anunciar descuentos extraordinarios, en las últimas 48 horas hubo buenas oportunidades.

Las ventas en la Feria siguieron el declive de la economía del sector editorial. Si bien los grandes grupos informaron un aumento del 30% en ejemplares, el saldo en pesos empató la inflación acumulada. "Las visitas internacionales, las nacionales, las firmas y las actividades empujan", destacó Ignacio Iraola, director editorial del Grupo Planeta. Los autores más requeridos en su megastand del Pabellón Verde fueron María Dueñas, Darío Sztajnszrajber y Leonardo Padura. Por su parte, Juan Ignacio Boido, director editorial de PRH, confió a LA NACION que esta Feria fue ligeramente mejor que la del año pasado. Magalí Tajes, Mariana Zuvic, Laura Di Marco y Javier Ruescas fueron los autores más buscados en el stand de PRH. Como otros editores, Boido advirtió la caída en la compra anual de las bibliotecas populares, que recibieron el mismo dinero que en 2017 para renovar catálogos: $13.200.

En los stands colectivos la satisfacción fue moderada. "Algunas editoriales mejoraron un poco y otras empeoraron bastante, pero en el conjunto las ventas se mantuvieron. Lo preocupante es que el número en pesos no creció de manera proporcional, sino que estuvo bastante por debajo de la inflación", contó Marcos Almada, editor de Alto Pogo e integrante del stand cooperativo de La Coop y Frente Editor, que reunió a 39 sellos independientes. Dos casos excepcionales fueron Fiordo y Asunto Impreso, que notificaron un aumento en las ventas de ejemplares superior al 50%. Pero se sabe que una o dos golondrinas no hacen verano.

"Esperábamos una Feria peor, en sintonía con la situación que se vive en librerías y demás canales de venta", dijo Carlos Díaz, director editorial de Siglo XXI. Conscientes de que este es solo un momento en el año, los editores reiteraron que el sector atraviesa una situación crítica, definida por la baja en el consumo y en la producción de libros y por el aumento de los costos de insumos y servicios. A eso se deben sumar los problemas para exportar libros que resultan caros para mercados extranjeros y el crecimiento de la importación de libros.

La política, visitante inesperada

Como una visitante más bulliciosa que inesperada, la política estuvo presente en la Feria desde el comienzo. La protesta de un centenar de estudiantes y docentes por la creación de la UniCABA impidió que los ministros de Cultura de la Nación y la Ciudad, Pablo Avelluto y Enrique Avogadro, dieran sus discursos. Ese hecho ocurrió por primera vez en la historia y suscitó críticas hacia los organizadores, que debieron hacer un descargo público. Claudia Piñeiro, la escritora invitada a pronunciar las palabras de apertura, pudo hablar y abogó por el compromiso de los escritores.

Los pañuelos verdes, símbolos de la postura a favor de la despenalización del aborto, inundaron la Rural en stands, pasillos y presentaciones de libros. Algunas personas protestaron, pero la "ola verde" no cedió. Lectoras muy jóvenes pedían las novedades de Rita Segato (Prometeo), Luciana Peker (Galerna) y Chimamanda Ngozi Adichie (Literatura Random House), entre otras autoras que abordan la temática feminista.

Los organizadores tuvieron que soportar nuevas críticas cuando cancelaron la difusión del documental Será venganza, producido por el Centro de Estudios en Historia, Política y Derechos Humanos de Salta, y que pretende, según el director, "desmontar" el relato de los organismos de derechos humanos en el país. Ante la acusación de censura, la Fundación El Libro indicó que el documental reivindicaba el genocidio de la última dictadura.

El acto más multitudinario no fue el de un best seller ni el de un premio Nobel, sino el de la expresidenta de Brasil, Dilma Rousseff, que llegó para presentar un libro de Inacio Lula da Silva publicado en la Argentina por el sello Octubre. Horacio Verbitsky fue acusado a los gritos de "montonero" en los pasillos de la Rural. Y anteayer, en la presentación del libro de la parlamentaria Mariana Zuvic, El origen (Sudamericana), la diputada Elisa Carrió subió la temperatura cuando acusó a distintos sectores de promover un "golpe cambiario" en el país. Está visto que hasta el final la política metió la cola en la Feria; la grieta no muestra signos de cicatrizar.

Aciertos de la edición polémica

Montevideo, la ciudad invitada de honor, proveyó una programación de calidad y creó un stand amigable para el público. Escritores, cineastas y artistas de uno y otro lado del Río de la Plata participaron de homenajes a figuras como Ida Vitale, Mario Levrero y Eduardo Galeano. El único ausente con aviso fue el expresidente José Mujica, que prolongó su estada en Colombia en una misión por la paz. No será fácil para Barcelona, ciudad invitada para la edición de 2019, superar el nivel que dejaron nuestros vecinos.

El Festival Internacional de Poesía volvió a ofrecer un espacio de deleite verbal. Y en una nueva edición del Diálogo de Escritores Latinoamericanos, cuya apertura estuvo a cargo de Juan Villoro y Eduardo Sacheri, participaron los argentinos Leila Guerriero, Daniel Link y María Sonia Cristoff, Julián Fuks (Brasil), Milton Fornaro (Uruguay), Gustavo Forero (Colombia), Harold Alva (Perú) y Federico Díaz Granados (Colombia), entre otros.

La movida juvenil marcó nuevos récords y las mujeres también fueron best sellers de ese sector: Tajes vendió miles de ejemplares de Caos (Sudamericana); Pamela Stupia firmó por más de cinco horas, y en el stand de Urano Yo soy Simón, de Becky Albertalli, fue una de las ficciones más solicitadas.

Otro hallazgo de este año fue el stand del apacible Pabellón Ocre, bautizado como una novela de Jane Austen: "Orgullo y prejuicio". El Espacio de Diversidad Sexual se convirtió en un epicentro de debates, encuentros y homenajes. El primer fin de semana en la librería se agotaron títulos que en locales comerciales no suelen gozar del privilegio de las vidrieras.

Las visitas internacionales (algunas reiteradas año tras año, como las de los premios Nobel de Literatura J.M. Coetzee y Mario Vargas Llosa) se agruparon en los dos primeros fines de semana y, aunque llenaron las salas, no sumaron demasiado público a la Feria. El fútbol, cuándo no, fue tema de conversación. Varios libros firmados (y hasta escritos quizá) por ídolos deportivos llegaron a tiempo con el año mundialista y la cuestión fue abordada por narradores que incluyen el deporte en su poética. ¿Cuándo comenzará la 45ª edición de la Feria del Libro porteña? El 23 de abril y se extenderá hasta el 13 de mayo de 2019. Dato para estrenar las agendas del año próximo.

Próxima estación: Rosario

El próximo jueves 24 se inaugurará en el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa la Feria Internacional del Libro de Rosario, que se extenderá hasta el 4 de junio.

El acto oficial de apertura será el 25, con una entrevista pública a una leyenda viviente rosarina: la escritora Angélica Gorodischer, celebrada autora de la novela Kalpa imperial y los cuentos de Menta, entre muchos otros libros.

Varios escritores viajarán a la ciudad del Negro Fontanarrosa para enriquecer la programación de este encuentro, que vuelve a la ciudad luego de diez años. Claudia Piñeiro, Sergio Olguín, Viviana Rivero, Carlos Ulanovsky y Juan Sasturain dirán presente.

A diferencia de la FIL porteña, en Rosario no se pagará entrada; el espacio para los expositores ronda los 500 metros cuadrados, mientras que en Buenos Aires supera los 40.000. Rosario es una de las cinco plazas editoriales del país, que subsidia publicaciones y alienta planes de promoción de la lectura.

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