Seis claves para mejorar tu vínculo con el dinero

Nicolás Litvinoff
Nicolás Litvinoff MEDIO: Estudinero
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15 de mayo de 2018  • 00:50

Tarifas, inflación, dólar en aumento, FMI. El contexto económico parece ser el menos indicado para pensar en profundidad la relación de cada uno en particular con el dinero. Más de uno podría decir que son tiempos para pensar en el país, que nuevamente tiembla ante un escenario global complicado, pero lo cierto es que la economía argentina no suele dar respiro y en algún momento hay que preguntarse y reflexionar sobre cómo nos relacionamos con lo material.

Quien quiera esperar el final del temporal para sentarse a pensar, adelante. Mi postura es la contraria: justamente en los momentos álgidos es cuando se hacen evidentes las debilidades y conviene replantearse las estrategias para establecer nuevas metas y lograr un cambio verdadero desde adentro hacia afuera.

En la columna de hoy analizaremos nuestro vínculo con el dinero a partir de seis puntos clave. Recordá que la autocrítica, la honestidad y las ganas de aprender son elementos esenciales para sacarle provecho a los próximos párrafos. ¡Comencemos!

El dinero que ganás

Los que no saben nada de dinero, piensan que este es el único ítem que vale. Los que saben algo, piensan que es el más importante.

Ni lo uno ni lo otro: el dinero que ganás es una variable más, pero "ganar bien" (digamos, más que la media) no garantiza en absoluto tener un vínculo saludable con lo material.

El dinero que ganás es un torrente que va en una dirección. Mientras más ganás, mayor velocidad tendrá; pero, a la vez, hay otros afluentes que van en dirección contraria. Podemos mencionar gastos, deudas, malas inversiones, etc. Estos afluentes pueden limitar sensiblemente los ingresos.

A su vez, podés elevar tus ingresos en pocos pasos, en especial si conocés las múltiples y distintas fuentes de ingresos existentes.

El dinero que gastás

Podemos tener cierta habilidad para generar ingresos y luego ser muy desorganizados a la hora de los gastos. Gastar de manera inteligente no tiene que ver con amarrocar hasta la avaricia, sino con saber diferenciar gasto de inversión y evitar la tentación del consumismo actual, diferenciando nuestro verdadero deseo del que quieren imponernos las campañas publicitarias, cada vez más agresivas e imperceptibles.

Contabilizando, cuidando y entendiendo tu gasto vas a ganar más porque podrás generar excedentes que luego podrás invertir para conseguir ingresos pasivos que aumenten tus ingresos totales.

Cuánto disfrutás lo que gastás

Si con el gasto te la pasás apagando incendios todo el tiempo y todas son obligaciones, tu relación con el dinero claramente no es satisfactoria, por más que ganes "bien".

Máximo disfrute con mínimo gasto posible, esa es la ecuación que mejora notablemente tu vínculo con el dinero. Es clave conocerse a uno mismo para escapar a los estereotipos de disfrute que vende la sociedad a través del marketing y la publicidad. ¿Quién dice que seré más feliz con el último celular o que viviré el Mundial a pleno con el televisor más grande?

El posmodernismo vinculado a lo material tiene la particularidad de que el gasto produce una gran ansiedad en los momentos previos a producirse, un pico de supuesta felicidad al momento de concretarse y una fuerte sensación de vacío poco tiempo después.

Evitar este patrón de gasto mejorará notablemente tu relación con el dinero.

Cómo ganás lo que ganás

Si la palabra "sacrifico" está muy presente a la hora de obtener un ingreso, ganes lo que ganes y lo gastes como lo gastes, es muy probable que tu vínculo con el dinero diste mucho del ideal.

Las nuevas tecnologías facilitan enormemente la posibilidad de "sacarle el cuerpo" a la generación de ingresos, logrando que nos paguen por lo que sabemos y no por nuestro tiempo.

Qué ponderación tiene el dinero en tus decisiones cotidianas

Queramos o no, realizamos por día cientos de operaciones económicas, muchas veces sin darnos cuenta. Si el dinero tiene una alta ponderación en nuestra toma de decisiones, difícilmente podamos tener un vínculo sano con él.

Si, en cambio, automatizamos parte de nuestros hábitos y, "fumigamos" gran parte de nuestros "gastos hormiga", podremos dejar de estar tan pendientes de cuánto estamos gastando o ahorrando en cada actividad que realizamos.

¿Estás ayudando a otros con lo que hacés?

Hace un par de semanas hablamos sobre la falsa libertad tanto en el trabajo en relación de dependencia como en el universo emprendedor. Alguien podría afirmar entonces que, hagamos lo que hagamos, el estrés financiero y la sensación de infelicidad domina la escena en este mundo capitalista.

Sin embargo, hay una vía de escape que se vincula con sentir que lo que hacemos a diario ayuda a los demás.

Trabajar por dinero, ganemos mucho o poco, recibamos órdenes o las dictemos, tengamos éxito social o no, nunca podrá igualarse a la maravillosa sensación de sentir que lo que hacemos multiplica, ayuda y es utilidad para el resto de la gente.

Conclusión

Como se puede observar, un vínculo sano con el dinero no pasa por tener un trabajo bien pago, una casa grande y un coche nuevo, sino que va mucho más allá de eso. Implica trasladarse a un plano más profundo de autoconocimiento y decidirse a enfrentar las falsas premisas sociales que nos llevan a un lugar equivocado.

Analizar el vínculo con lo material desde cada uno de los aspectos citados puede significar el primer paso para transformar nuestra realidad, más allá de todos los condicionamientos macroeconómicos de este bendito y traumático país donde nos toca vivir, crecer y desarrollarnos.

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