Guía para elegir el mejor sistema de calefacción

Una vez que la caldera a gas detecta que el agua que recibe del sistema solar ya está caliente, no enciende su quemador. FOTO: Gentileza Sustentator
Una vez que la caldera a gas detecta que el agua que recibe del sistema solar ya está caliente, no enciende su quemador. FOTO: Gentileza Sustentator
Silvina Vitale
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15 de mayo de 2018  • 17:46

¿Cuál es la forma más segura de calefaccionar, la menos contaminante, la que brinda un calor envolvente, sano y que a la vez nos permite ahorrar energía? La mejor manera de no malgastar es la colocación del sistema de piso radiante con agua caliente, pero su instalación resulta costosa y bastante problemática para una casa donde se está viviendo. Es por eso que las opciones más adecuadas hoy en la ciudad pasan por piso radiante eléctrico, radiadores eléctricos, estufas eléctricas o a gas. Técnicamente es preferible utilizar gas que electricidad para generar energía calórica por lo que si no se cuenta con una instalación de piso radiante o radiadores a agua, el tiro balanceado es sin duda más recomendable que cualquier tipo de calefacción eléctrica, tanto a nivel económico como de eficiencia.

Pero vale la pena repasar pros y contras de los distintos sistemas:

ESTUFAS DE TIRO BALANCEADO

Siguen siendo una buena opción para calefaccionar la casa. Cuentan con una doble comunicación, toman oxígeno del exterior y desechan la combustión también hacia afuera por lo que pueden instalarse en todo tipo de ambientes, incluso en baños y en dormitorios. Otorgan un calor envolvente que no produce dolor de cabeza ni sensación de falta de aire, aunque sí pueden resecar un poco las mucosas, en especial si están a máxima potencia. Es por eso que conviene siempre regularlas. Para un ambiente de 6 x 5 metros se necesita una estufa de entre 3000 y 4.500 calorías aproximadamente. Es necesario hacerles una revisión para chequear que sus dispositivos de seguridad funcionen y realizar una limpieza de quemadores una vez por año al comienzo del invierno, siempre por parte de un gasista matriculado.

SISTEMAS ELÉCTRICOS

Hay que estar atentos al consumo porque elevan considerablemente el monto a pagar en la factura de luz. Por ejemplo, si se elige un aire acondicionado frío/calor es conveniente fijarse que su etiqueta diga clase A, porque consumen menos energía que los B o C. Están entre las opciones eléctricas más eficientes, ya que cuentan con un termostato que mide la temperatura del ambiente y una vez alcanzada dejan de calentar. Otras alternativas son los paneles eléctricos, que calientan por efecto Joule y luego irradian el 85% de su calor; se trata de una placa de cemento y celulosa que tiene en su interior una resistencia eléctrica, y funciona por convección y calor infrarrojo. Entre las principales ventajas que tiene es que es un sistema de calefacción limpio que no produce olores, ni genera residuos porque no hay combustión, no usan líquidos, ni aceites, ni gases y no consumen oxígeno. Su instalación es sencilla, basta con tener una toma eléctrica y se pueden colocar en cualquier ambiente de la casa. Hay que prestar atención a elegir el modelo indicado según cada ambiente. Por ejemplo, para unos 38 m2 se recomienda usar uno de 450 Watts. La desventaja tanto para el aire acondicionado como para los paneles eléctricos es que, además del mayor consumo de energía, en el caso de climas muy fríos precisan complementarse con otro tipo de calefacción.

CALEFACCIÓN SOLAR

Es el sistema que menos contamina, el más seguro y el que permite ahorrar más energía. Los dos tipos de calefacción solar que se pueden utilizar son a través de piso radiante y de radiadores a agua, pero es más eficiente cuando se trabaja con piso radiante porque da un calor más uniforme y envolvente. Dependiendo de la ubicación geográfica por el nivel de insolación, la alternativa más eficiente es un sistema híbrido entre energía solar (termotanques solares) y un sistema de piso radiante. En los días soleados (aunque haya una temperatura de hasta -35°C) el sistema caliente el agua y la entrega a la caldera a gas. Al detectar que el agua ya está caliente, la caldera no enciende su quemador y así se logra la mayor eficiencia y ahorro. Los colectores solares se colocan en el techo de una casa y también son aptos para edificios.

El sistema calienta el agua sin importar la temperatura ambiente. Basta con que haya sol. FOTO: Gentileza Sustentator
El sistema calienta el agua sin importar la temperatura ambiente. Basta con que haya sol. FOTO: Gentileza Sustentator

La calefacción solar evita el consumo de las calderas. FOTO: Gentileza Sustentator
La calefacción solar evita el consumo de las calderas. FOTO: Gentileza Sustentator

CONSEJOS PARA AHORRAR

  • Un 25% del calor se pierde a través de los vidrios de las ventanas, que hacen bajar la temperatura del ambiente. Poner cristales dobles siempre implica un ahorro a largo plazo aunque el costo al principio sea alto.
  • Conviene subir las persianas cuando hay sol para que la luz caliente los vidrios y transfiera calor a la casa.
  • Las cortinas de textura gruesa son una buena manera de evitar que entre aire por las ventanas. Por la noche, para conservar el calor, conviene bajar las persianas y cerrar las cortinas.
  • Aislar el piso; si es de cerámica se pueden colocar alfombras que además de aportar calidez son un elemento decorativo.
  • Poner atención a las rendijas de debajo de las puertas que dan al jardín, a la calle o a una galería. Es bueno colocar burletes aislantes.
  • Cambiar hábitos como poner la calefacción a 25 grados y estar en remera de manga corta por la casa. Conviene abrigarse un poco más y ahorrar energía.
  • Ventilar la casa a la mañana o mediodía. Abrir las ventanas por unos diez minutos para renovar el aire; si se hace por mucho tiempo más se generan pérdidas excesivas de calor.
  • No calentar las habitaciones vacías. Es recomendable cerrar las puertas de las habitaciones que no están siendo usadas.

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