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Los sueños de un escritor

UN MUNDO PROPIO Por Graham Greene (Perfil Libros)-98 páginas-($ 15)
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9 de septiembre de 1998  

"UNA vez, me enorgullece recordarlo, contribuí a la captura de Hitler". Así comienza una de las escenas de este "Diario de sueños" (tal es el subtítulo del libro), al que Greene dedicó sus últimos meses de vida.

Recordado sobre todo por algunas de sus novelas ( El americano impasible , El cónsul honorario , El poder y la gloria ) y contribuciones al cine ( El tercer hombre , guión que luego convirtió en novela), el autor fue prolífico en diversos géneros, crítico de cine, periodista, miembro del servicio secreto británico, viajero. De todas esas actividades hay huellas en el libro.

Según explica en el prólogo, las "escenas" fueron seleccionadas por él mismo del diario que llevó desde 1965 hasta 1989. El título, Un mundo propio , alude al irrefutable mundo de los sueños, a partir de una interpretación del fragmento de Heráclito citado como epígrafe y así traducido: "Los que están despiertos tienen un solo mundo común; los que duermen se vuelven cada uno a su mundo particular". Mundo Particular, Mundo Propio, Mundo Privado, y su contracara, Mundo Común, son expresiones que circulan a lo largo del libro. Sin embargo, como bien señala Luis Gusmán en la introducción, Greene no escribe en ningún momento "soñé tal cosa" o "estaba durmiendo y ...", marcas que denoten el pasaje de un mundo a otro, sino que se limita a narrar algunos de sus sueños.

El lector se encontrará con una seguidilla de escenas breves, de ritmo ágil, bastante nítidas y teñidas siempre con algún toque de humor, que emerge sobre todo en los finales. Pese a que los sueños que Greene nos cuenta están poblados por personajes célebres de diversos ámbitos, ese fino sentido del humor, a veces rayano en la ironía, y aplicado también (y sobre todo) a sí mismo, le permite estar siempre a buen recaudo de la pomposidad (y de la autopompa).

Los sueños están agrupados temáticamente. Aquí y allá se reúnen los protagonizados por escritores, políticos y estadistas, miembros de la realeza, papas y obispos (motivo para dejar en claro la no ortodoxia de su catolicismo), gente de cine y teatro. También los que tienen por centro ciertos lugares, libros, riesgos. Novelísticamente, y sin apartarse del clima general, el último de los sueños es el de su propia muerte.

Digna del humor de ese Mundo Particular es la matemática de la solapa, donde se afirma que Greene nació en 1904 y murió a los noventa y tres años, en 1991. A él, seguramente, no le habría disgustado la errata.

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