The drums: el sonido de Brooklyn, entre la luz y las sombras

Fuente: LA NACION
Alejandro Lingenti
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17 de mayo de 2018  

Bueno / Intérpretes: Pierce (voz), Tom Haslow (guitarra), Colin Haliwell (guitarra, bajo), Bryan De Leon (batería) / Banda invitada: Pyramides.

Hace ya un buen tiempo que The Drums se transformó en el proyecto personal de Jonathan Pierce. Luego de una serie de rupturas -en el seno de su banda, en su vida amorosa- que lo dejaron knock out, el rubio y estilizado cantante neoyorquino redefinió su carrera tomando el recaudo de que esa decisión no vaya en desmedro de mantener viva la marca que lo hizo conocido en el mundo de la música hace ocho años, gracias a The Drums (2010), un álbum debut muy celebrado por la crítica.

El riesgo siempre latente, luego de aquella aparición en escena fulgurante, era quedar eternamente atado a un hit, "Let's Go Surfing", una canción que sintetiza de manera bastante precisa los principales rasgos de estilo de The Drums, reafirmados después con leves alteraciones en Portamento (2011) -con la aparición de los sintetizadores para apuntalar un pop dinámico y agridulce- y ya rediseñados para Encyclopedia (2014), su disco menos valorado y quizás el más aventurero, y el más sombrío Abysmal Thoughts (2017).

"Let's Go Surfing", que naturalmente sonó en esta nueva visita de The Drums a Buenos Aires y subió muy pronto la temperatura de un concierto acompañado por un público eufórico que llenó Niceto, es una muestra vivaz del ADN de la música que compone Pierce: una épica de espíritu veraniego y escapista que recurre a una línea de bajo muy New Order, guitarras con ecos inocultablemente surf, palmas y silbidos (pistas disparadas en el marco de un sonido con demasiados graves, algo empastado y sin mucho brillo) para invitar al baile entre los escombros de una realidad agobiante.

Las referencias de Pierce (salvo por Brian Wilson, un santo de su más absoluta devoción que lo ha influido visiblemente como vocalista) son básicamente británicas: The Cure, The Smiths, Aztec Camera, Orange Juice. Y es ahí -sobre todo en temas como "Days" o "Book of Stories"- donde The Drums se hace más fuerte. También en Money, donde el fantasma que aparece es el de Ian Curtis, otra figura relevante para Pierce, como lo revelan incluso algunos de sus movimientos en escena. Esa oscuridad que fue marca registrada en Joy Division está siempre agazapada detrás de la fachada hedonista de las canciones de The Drums.

El tema elegido para el cierre, "If He Likes It Let Him Do It", uno de los mejores y más melancólicos de Portamento, reafirmó la idea: si querés sentir algo, mejor que empieces a buscar un poco más, porque ahora es invierno y vas a tener frío, escupe Pierce en esa letra categórica, mientras sus fans celebran esa fiesta regada de sonrisas forzadas y lágrimas elocuentes como si fuera la última de todas.

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