Copa Libertadores: Palmeiras, con suplentes, le ganó a Junior y lo dejó sin la clasificación

Copa Libertadores Round
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Palmeiras

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  • Miguel Borja
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Junior

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  • Teófilo Gutiérrez
Federico Cornali
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16 de mayo de 2018  • 23:50

SAN PABLO - El partido ante Junior, que podría haber sido una luna de miel para Palmeiras, primer clasificado a octavos de esta Copa Libertadores, se convirtió en una tensa velada donde el equipo debería intentar la reconciliación con sus hinchas tras haber perdido el clásico el domingo pasado, ante Corinthians. Poco les importó a buena parte de los torcedores del Verdão que los suyos hayan ganado tres de los cuatro partidos en la seguidilla que tuvo como visitante (Alianza Lima, Atlético Paranaense y América MG), si el que se perdió fue el más importante. O, al menos, el que ellos consideran una cuestión de honor.

Como en cualquier encuentro donde se define el futuro de una relación, al principio hubo miradas tensas. Un pequeño grupo de la barrabrava del Porco, conocido como Mancha Verde, pidió la renuncia del entrenador Roger Machado, repitiendo el reclamo que la misma facción había llevado a cabo el domingo pasado, tras la derrota en Itaquera. Otro de los que sufrió el hostigamiento por parte del público fue Dudu, el único de los que salió al campo que habitualmente es titular en el esquema de Machado.

El resto del elenco, con las excepciones del arquero Fernando Prass y del venezolano Alejandro Guerra -que no era titular desde marzo-, también quedó preso del ambiente pesado que se vivía tras la tercera derrota en el año ante Corinthians. Imprecisiones nerviosas en un equipo que, a priori, no debería sufrir esos síntomas, ya que está entre los primeros ubicados del Campeonato Brasileño, casi clasificado a cuartos de final de la Copa de Brasil y terminó como mejor puntaje de la fase de grupos de la Libertadores.

En una noche tensa, casi nadie pensaba en el tercero en discordia, Boca, que precisaba que Palmeiras no cayera ante Junior y, claro, ganar en La Bombonera. Si después de la victoria en Lima, en la fecha anterior del grupo 8, se habló un poco del tema entre los brasileños, en la noche del Alianz casi nadie lo recordó.

En cuanto al juego, el equipo B de Palmeiras y Junior compartían los errores defensivos y, en ataque, no sabían resolver las situación favorables. Los silbidos bajaron con fuerza cuando Palmeiras se fue al descanso, estaba 0 a 0. Durante el entretiempo, el silencio se adueñó del estadio. Si en La Bombonera la pregunta era cómo estaba el partido en San Pablo, en la zona oeste de la capital paulista las incógnitas pasaban sobre quiénes podrían darle un poco más de movilidad y juego al equipo.

Con el orgullo tocado pareció entrar Palmeiras a la cancha en la segunda parte, decidido a afianzarse como el equipo con mejor puntaje de la fase de grupos, que le otorgaría el derecho a definir siempre en casa. En el comienzo, Tche Tche le hizo temblar el travesaño a Viera; dos minutos después, Borja, ayudado por un rebote, puso el 1 a 0.

La alegría parecía no dudar mucho cuando Junior tuvo un penal, tras la falta que Luan cometió sobre Teo Gutiérrez. Sin embargo, Fernando Prass, un especialista en la materia, se quedó con el disparo de Jarlan Barrera. En el contraataque, Borja estuvo a punto de aumentar, pero Viera le sacó el gol con un manotazo formidable. Poco pudo hacer minutos después el arquero uruguayo ante otra arremetida del delantero colombiano, que definió con clase y puso el 2 a 0. Tranquilidad en la Bombonera, primeros aplausos en el Allianz.

El descuento de Teo Gutiérrez no hice más que agregarle sólo unos minutos de dramatismo al partido y a la definición del grupo. No duró mucho. Enseguida, Miguel Borja puso el 3 a 1 entrando en soledad por el segundo palo. Justo él, uno de los más resistidos entre los torcedores del Verdão, inició el camino de la reconciliación.

A partir de allí, sólo Palmeiras atacó, buscando el cuarto gol. Junior sintió el golpe, bajó los brazos. Los silbidos y los murmullos le dieron paso a los aplausos en la noche del Allianz, y la actitud fría de los 26 mil hinchas que llegaron al estadio, de a poco le dio paso a la esperanza.

Sin presidente por 45 días

En las últimas horas, el presidente de Palmeiras, Mauricio Galiotte, fue sancionado por el Tribunal de Justicia de San Pablo con una suspensión de 45 días. El dirigente fue juzgado tras hacer declaraciones polémicas después de la final del torneo estatal Paulista, llamando al torneo de "Paulistinha" (una forma de minimizarlo), y agregando que el campeonato estaba "manchado", además de lanzar múltiples críticas al trío que arbitró la final ante Corinthians.

La pena podría extenderse hasta los 180 días de suspensión, según el artículo 258, en el cual está basada denuncia. El club también fue multado con 10 mil reales (66 mil pesos argentinos, al cambio de hoy). En el juicio, Galiotte no estuvo presente.

Poco después de la final del torneo estatal, Palmeiras rompió con la Federación Paulista de Fútbol, reclamando interferencia externa en la anulación de una falta marcada que sería penal a favor del Verdão, en el segundo tiempo.

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