Provocaban temor financiero a jubilados para robar sus ahorros y comprar vehículos de alta gama

La organización criminal operaba en Junín, donde había sido capturado otro grupo con similares características; decomisaron 80 autos
La organización criminal operaba en Junín, donde había sido capturado otro grupo con similares características; decomisaron 80 autos Crédito: Policía Bonaerense
Gabriel Di Nicola
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17 de mayo de 2018  

Eran millonarios y no lo disimulaban. Llevaban una vida ostentosa y manejaban una importante cantidad de dinero. Se movilizaban en autos de lujo, viajaban al exterior y planeaban ir el próximo mes a Rusia para ver la Copa Mundial de fútbol. Pero la vida placentera, por el momento, terminó para ellos. Sus bienes no habrían sido adquiridos en forma lícita. Eran los botines de numerosas estafas a jubilados que hicieron en los últimos meses.

Detectives de la policía bonaerense detuvieron ayer en Junín a diez integrantes de la comunidad gitana y secuestraron 80 automóviles, la mayoría de lujo; 17 camiones, 12 camionetas nuevas, nueve motos, $80.000.000 en distintas monedas (pesos, euros, dólares, pesos mexicanos, bolívares, pesos chilenos, reales y francos suizos), lingotes y monedas de oro.

Además del dinero en efectivo y los automóviles de lujo, la policía bonaerense decomisó 15 smart TV, alhajas, equipos de audio y aparatos de electrónica.

"Ya habían sacado pasajes para ir a Rusia y presenciar partidos de la Copa Mundial de fútbol", afirmó una fuente del Ministerio de Seguridad bonaerense.

Se trata de la segunda banda dedicada a las estafas con la modalidad conocida como "cuento del tío" desbaratada en Junín, tal como anticipó la nacion en su edición del 10 del actual. La Policía de la Ciudad, en esa causa a cargo del juez criminal y correccional porteño Martín Yadarola y el fiscal Martín Mainardi, detuvo a tres sospechosos acusados de estafar a jubilados de Recoleta y Belgrano.

Una investigación de 320 días

La investigación sobre la otra organización de estafadores detectada por la policía bonaerense finalizó ayer después de más de 31 allanamientos en Junín, Pergamino, la ciudad de Buenos Aires y Neuquén. La causa está a cargo del juez federal de Junín Héctor Plou.

"Es una investigación que llevó 320 días y 80.000 horas de escuchas. Esta banda se dedicaba a hacer secuestros virtuales y estafas con la modalidad cuento del tío. Las víctimas eran los jubilados, el sector más vulnerable", sostuvo el ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo.

Uno de los allanamientos se hizo en la sucursal Junín del BBVA Francés porque se descubrió que los sospechosos tenían allí cajas de seguridad.

Según fuentes policiales, los acusados engañaban a sus víctimas haciéndose pasar por empleados de entidades bancarias o financieras y con un pretexto lograban sacarles sus ahorros en efectivo y joyas.

La investigación, que comenzó hace un año, estuvo a cargo de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Junín, conducida por el comisario mayor Miguel Reisenauer. "Los detectives policiales descubrieron que el dinero obtenido en las estafas se insertaba en el mercado legal bajo la fachada de la compraventa de vehículos y que, por eso, los dos jefes del clan habían incrementado su patrimonio de manera inusitada", dijeron fuentes de la investigación.

Los jefes de la organización son dos hombres de 61 y 62 años. Entre los diez detenidos hay cuatro mujeres. Todos están acusados de asociación ilícita, lavado de activos y estafas reiteradas.

"Los dos presuntos jefes de la organización son hermanos por parte de madre. Uno de apellido Coria y el otro Miguel. Los líderes de la banda enviaban a sus hijos a concretar los ilícitos", afirmó a la nacion un jefe policial.

En la conferencia de prensa, Ritondo estuvo acompañado por el juez federal Plou; el jefe de la policía bonaerense, Fabián Perroni, y el intendente de Junín, Pablo Petrecca.

Además de que la base de operación de los delincuentes era la ciudad de Junín, la investigación del juez Plou tiene otro punto en común con el expediente en el que trabajan el juez Yadarola y el fiscal Mainardi. En ambas causas, el estafador que entablaba diálogo con los desprevenidos jubilados les decía que la persona que iba a pasar a buscar el dinero era de apellido Díaz.

"En el guion utilizado por los delincuentes se repetía el apellido del supuesto contador del banco que iba a pasar a buscar el dinero. Siempre se hacía llamar Díaz. La excusa para engañar a los desprevenidos jubilados era que en un corto lapso de tiempo iban a dejar de circular una serie de billetes y debían ser cambiados por los nuevos", agregó el jefe policial consultado.

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