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Guatemala siguió los pasos de Trump y trasladó la embajada a Jerusalén

El presidente conservador Jimmy Morales presidió la ceremonia; hay condena mundial por la represión israelí en Gaza
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17 de mayo de 2018  

JERUSALÉN.- Siguiendo los pasos del presidente norteamericano, Donald Trump , el gobierno conservador de Guatemala inauguró ayer en Jerusalén su nueva embajada en Israel , con lo que se convirtió en el primer país en imitar la polémica medida de Washington, que generó una mortal ola de violencia en la frontera de Gaza.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, participó en la ceremonia de inauguración junto al presidente guatemalteco, Jimmy Morales.

La decisión de Estados Unidos y Guatemala pone fin al consenso internacional de más de siete décadas de mantener las embajadas fuera de Jerusalén debido al estatuto disputado de la Ciudad Santa y al conflicto israelí-palestino.

Anteriormente la sede diplomática guatemalteca estaba en Herzliya, al norte de Tel Aviv. Hasta el momento la otra única nación con planes inmediatos de abrir una embajada en Jerusalén es Paraguay, y se espera que lo haga antes de fin de mes.

Netanyahu elogió apasionadamente a Guatemala por su decisión y destacó que el país latinoamericano la tomó tan solo dos días después de Estados Unidos.

"Ustedes estuvieron siempre entre los primeros. Fueron el segundo país en reconocer a Israel como Estado", recordó el primer ministro israelí, anunciando que visitará Guatemala en su próxima gira por América Latina.

Morales definió la ceremonia como "momento trascendental para las próximas generaciones". "Hacemos esto porque ustedes tienen un lugar especial en nuestros corazones", dijo.

La decisión de Morales de trasladar la embajada ha sido vista como influida parcialmente por sus creencias religiosas evangélicas. Los evangélicos quieren que los judíos reconstruyan su templo en Jerusalén, lo que según sus creencias traerá la segunda llegada de Cristo.

El traslado de la embajada de Estados Unidos a Jerusalén el lunes desató una ola de violencia y una sangrienta represión israelí a lo largo de la frontera con la Franja de Gaza, que dejó casi 60 palestinos muertos.

Israel recibió críticas en todo el mundo por usar munición real contra los manifestantes que se acercaron a la valla.

Pero el gobierno sostuvo que sus acciones eran necesarias para defender la frontera y frenar infiltraciones masivas del enclave palestino, gobernado por el movimiento islamista Hamas.

La mayoría de los muertos fueron heridos por francotiradores israelíes, dijo el Ministerio de Salud gazatí, en el día más sangriento del conflicto israelí-palestino desde la guerra de Gaza en el verano de 2014.

El ejército de Israel sostuvo que "parece que al menos 24" de los asesinados eran militantes, principalmente de Hamas y la Jihad Islámica.

Añadió que se usaron artefactos explosivos y bombas incendiarias, mientras que los soldados israelíes también recibieron disparos.

La represión provocó numerosos llamados a una investigación independiente sobre las muertes, con Gran Bretaña, Alemania, Suiza y Bélgica entre los que apoyan esta acción.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y la Unión Europea también reclamaron una investigación independiente.

Agencias AFP y AP

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