Un reconocimiento tardío de las internas en el equipo económico

Fuente: Archivo
El Presidente aceptó que hubo problemas de coordinación con el Banco Central
Mariano Obarrio
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17 de mayo de 2018  

Al dar por superada la crisis cambiaria, Mauricio Macri deslizó una autocrítica que incluyó a sus propios funcionarios, algunos ya fuera del Gobierno. El Presidente consideró que al asumir su cargo, en 2015, fijó metas de inflación demasiado optimistas, que debió corregir, y que tuvo problemas de coordinación entre el gabinete económico y el Banco Central (BCRA).

Con ello blanqueó públicamente las peleas internas de sus ministros. En los últimos meses se habían agudizado las contradicciones entre el jefe de Gabinete, Marcos Peña , jefe político del equipo económico, y el presidente del BCRA, Federico Sturzenegger .

Macri recordó que desde "el 28 de diciembre hemos tenido problemas de coordinación entre el gabinete económico y el Banco Central; tenemos para mejorar ahí y estamos estos días trabajando mucho y mejoramos mucho".

Los aliados internos de Peña son el vicejefe de Gabinete Mario Quintana y los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne, y de Finanzas, Luis Caputo. Hubo furiosas discusiones entre Quintana y Sturzenegger nunca desmentidas. Macri avaló a Peña, pero no le quitó respaldo al titular del BCRA.

La grieta se abrió cuando ese 28 de diciembre Peña y Dujovne forzaron a Sturzenegger a modificar la meta de inflación de 2018 de 10 a 15% y a bajar la tasa de interés de las Lebac para impulsar la actividad económica. Querían un poco más de inflación, pero con crecimiento para compensar el ajuste de tarifas del primer semestre de 2018 y acotar los costos políticos.

El experimento hizo perder credibilidad en los mercados sobre la autonomía del Banco Central.

Es por ello que el Presidente dijo que ahora habrá que "tener en cuenta que el Banco Central es independiente y esa coordinación tiene que ser sin vulnerar esa independencia, cosa que nunca ha pasado en la historia argentina".

La corrida cambiaria tras la suba de tasas en Estados Unidos, la falta de confianza en la capacidad de financiamiento por el abultado déficit fiscal, la devaluación del 35% del peso desde diciembre y la necesidad de un acuerdo con el FMI hicieron recapacitar al "dream team" económico. Macri transmitió ayer la señal de que entendió la lección.

También el Presidente se reprochó las metas ambiciosas y demasiado optimistas de inflación. Esa crítica pareció dirigida a su exministro de Hacienda Alfonso Prat-Gay, autor del modelo. Macri dijo ayer: "Por mi temperamento siempre he sido muy optimista, quizá me puse metas ambiciosas".

Prat-Gay siempre tuvo una relación tormentosa con Quintana y con Peña. Quintana dijo anteayer en una conferencia en el Club Político Argentino que aquellas metas eran "incumplibles" y pareció responsabilizar a Prat-Gay, ahora con el diario del lunes.

"A fin de año quisimos corregir ese error, tal vez tarde, ahora tenemos un problema en el mercado", agregó Quintana. La referencia de Macri y de Quintana pareció una devolución de atenciones por recientes críticas de Prat-Gay ante las turbulencias cambiarias: "Ir al FMI es un fracaso de la política y de la dirigencia política", había dicho.

Con la paz recuperada, Macri indultó a Sturzenegger y a Dujovne. Ratificó a todo el equipo económico y dijo que no habrá cambios en el gabinete. Sobre Dujovne, destacó su "seriedad y profesionalismo" y dijo que negocia con el FMI en forma "profesional y técnica".

Sobre Sturzenegger, lo avaló al decir: "En esta nueva etapa vamos a delegar como corresponde la responsabilidad de la baja de la inflación en el Banco Central y él nos ira comunicando las medidas y los pronósticos que tiene".

Macri esbozó una autocrítica a sus primeros pasos en la presidencia: "Yo no siento como sociedad que podíamos afrontar un ajuste profundo desde el primer día", dijo, y agregó que "no era tan bueno hablar de lo mal que estamos" para evitar pesimismo en la gente.

También prometió que con la ley de defensa de la competencia habrá más control de la inflación y en la formación de precios.

"Vamos a estar muy atentos a las avivadas", dijo. Antes renunciaba a cualquier control de precios. Teme que la suba del dólar se traslade a la canasta básica. Se comprometió a reducir el déficit y a "acelerar esa tarea entre todos". La velocidad no era suficiente, dijo. Otra revisión a su gestión: apenas asumió aumentó la estructura de cargos un 25% y no contuvo el gasto en obra pública, algo que modificará.

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