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Moda

Pablo Ramírez: ahora también diseña carteras y zapatos

Silvina Vitale
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18 de mayo de 2018  

"Quiero mi petite robe noir en los pies", dice el diseñador de su nueva creación: una línea de zapatos y carteras cuya imagen reserva para dentro de un par de meses, pero que promete no desentonar con su estilo, sobre todo, con su color fetiche. Una propuesta que desarrolla junto a la diseñadora Lorena Pafundi, y otra de carteras junto con Gustavo Roselli. "La idea de los accesorios Ramírez es que sean como nuestros vestiditos negros, objetos clásicos sin fecha de vencimiento", señala. Y destaca una vuelta de los zapatos y carteras "eternos, esos que no pasan de moda, porque hoy salís a buscar un par de zapatos clásicos y no encontrás".

Zapatos firmados por Ramírez
Zapatos firmados por Ramírez

Claro, en sus explicaciones y contundente en sus opiniones, Pablo Ramírez sigue vigente aún sin subirse a las pasarelas. Con un pie entre las bambalinas del teatro para el que no para de realizar vestuarios de obras que se destacan en la cartelera, como Nada del amor me produce envidia y Divino Amore, dejó la casa de sus amores en San Telmo para instalarse en Recoleta con un atelier que, más allá de su estética depurada en un espacio diferente, le permite independizarse de la tienda y dedicarse a lo que sabe: diseñar y recrear una sastrería siempre cuidada que ya es un sello.

Dice que hoy la moda queda en segundo plano y la autenticidad se vuelve un bien escaso, en relación a la puesta en pasarela de una colección. "Está todo tan procesado que no le encuentro interés. No hay un estilo, son colecciones de estilistas más que de creadores o diseñadores. Es como si alguien tomara de referencia el vintage y armara distintos looks en los que no se ve un estilo. Uno de los últimos creadores de estilo fue Azzedine Alaïa, que murió hace unos meses. Uno de los pocos originales que sigue demostrándolo es Martin Margiela, y lo que está haciendo John Galliano en Maison Margiela es muy Galliano porque él es un creador; también está Jacques Emus, que se puede identificar como el creador de una nueva generación. Después me parece todo muy decepcionante, hay mucho dinero invertido en puestas, hoy la colección es lo de menos".

Sin embargo, promete que su vuelta a las pasarelas será para la segunda mitad del año. "Sigo pensando al desfile de manera tradicional, para el espectador que se sienta a verlo en el lugar y eso me demanda muchísima energía. Creo que ahora en los desfiles de moda, en general, se está muy pendiente de la forma en que va a ser registrado y no tanto en quien lo presencia. Las modelos hacen distintos recorridos, es como un circo de tres pistas, si te tocó en un lugar ves una cosa y si te tocó en otro, otra.

"Me parece que esa tensión entre lo presencial y visual todavía no está resuelta. Hoy se habla más de la puesta en escena, de la locación, de quiénes fueron las invitadas, de con quién se sentaron y de cómo fue reproducido, pero no de lo que se vio, de la propuesta de diseño que es lo más importante. Nadie habla de la ropa. Otra cuestión llamativa es que en el saludo final nadie aplaude porque están todos con el celular sacando fotos o grabando. El aplauso final ya no existe. Uno no está para el aplauso, pero la indiferencia y el estar pendiente de lo accesorio incomoda y hasta desalienta".

De todos modos da detalles de su propuesta para este invierno. claves de invierno. "Esta temporada es anatómica. Definí las líneas del cuerpo por cortes, entalles y pinzas que lo siguen y subrayan. La textura clave es la lana pura con espándex que está en vestidos, pantalones, camisas y chaquetas; además sumé algodón 100%, tramados en viscosa y seda natural. Especial para una mujer fuerte, opté por presentarla con una campaña que muestra una imagen épica, romántica, de una heroína, una especie de guerrera tipo Juana de Arco enfundada en una armadura contemporánea que sale a la vida bien plantada". Para ella, renueva su línea de denim y T-shirts ilustradas por él.

El invierno 18 de Ramírez
El invierno 18 de Ramírez

Cambia, todo cambia, o no...

El cambio de atelier no modificó su esencia, sigue con la misma estética y costura. "Siempre comparé mi carrera con lo que pasa en la vida de una persona, cumplir 18 años con la marca y hacer esta mudanza no es casual. Es como salir de la casa de los padres, madurar y crecer. Me parecía imposible irme de San Telmo. Pero me mudé a Recoleta y me pasaba lo mismo que a mis clientas, tenía que atravesar toda la ciudad y no llegaba más", comenta.

El año último hizo una tienda efímera de tres días en Posadas y Bioy Casares que resultó un éxito y lo impulsó a tomar la decisión de mudarse. "Además de movilizadora, la mudanza y mi separación de la tienda de San Telmo y el taller que allí tenía supuso una reformulación de los métodos. Este cambio me independiza de estar pendiente de la tienda comercial y me permite generar un espacio distinto para concentrarme en el desarrollo del diseño, lo más importante". Hoy su colección prêt-à-porter está colgada en la esquina de Ayacucho y Av. Alvear y a cargo de Gonzalo Barbadillo, su socio y pareja.

En su haber figuran éxitos tales como la creación de ropa para la ópera Tosca, que se estrenó en el teatro Solís de Montevideo. También, la de la obra Elle, de Jean Genet, presentada en París. Esto no es todo, el mes último subió a escena con el vestuario de la obra Nada del amor me produce envidia, dirigida por Diego Lerman, que cumple 10 años sobre las tablas.

¿Qué tienen en común la moda y el vestuario? Seguro de lo suyo, define y pone en valor su propio maridaje. "El diseño de vestuario es un universo distinto al de la moda, tiene limitaciones, funciones y usos. Se trata de ropa de trabajo. Creo que siempre me han convocado porque a la gente del teatro le interesa el rigor de mi línea, la elegancia y sobriedad. En mi cabeza, la moda y el vestuario se mezclan y una cosa inspira a la otra, como me pasó con la obra de Alfredo Arias, Tatuaje, que se trataba sobre el encuentro imaginario entre Miguel de Molina y Eva Perón, que me inspiró para hacer la colección Carmen que en su momento presenté con un desfile en el Teatro Colón".

Además, prepara el vestuario para otra obra de Arias, Divino Amore, que se presentó en París y estrenará en agosto próximo en el Teatro de la Ribera.

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