El movimiento islámico Hamas se redefine a sí mismo

Emilio Cárdenas
Emilio Cárdenas PARA LA NACION
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17 de mayo de 2018  • 20:31

El violento movimiento islámico palestino denominado Hamas se ha redefinido. Sin dramatismo alguno y sin que los cambios adoptados sean, por el momento, radicalmente sustantivos.

Hamas cuenta hoy con unos 35.000 hombres y mujeres armados y, con ellos, controla -desde el 2007- férreamente a la llamada Franja de Gaza. Y tiene, asimismo, alguna presencia, aunque no determinante, en la Margen Occidental de Cisjordania y en el este de la ciudad santa de Jerusalén.

Su líder, Khaled Meshaal, está -desde hace rato- exiliado en la ciudad de Doha. Hoy Hamas aparece detrás de las protestas masivas realizadas desde la Franja de Gaza que culminarían, el 14 de mayo, con la anunciada "Marcha del Retorno", fecha a la que Hamas denomina "Nakba" (desastre) y que, además, este año conmemora el 70º aniversario de la creación del Estado de Israel.

Para los EE.UU. y para la Unión Europea, Hamas es aún un movimiento terrorista. Su rival secular -desde hace ya treinta años- es el movimiento también palestino denominado "Fatah", que controla a la llamada Cisjordania y responde al liderazgo del veterano Mahmoud Abbas, a quien los EE.UU. reconocen como el máximo líder -e interlocutor- de los palestinos. Ambas facciones no han logrado, pese a los esfuerzos realizados, unificar definitivamente su andar.

La mencionada redefinición de Hamas se ha expresado ya en algunos cambios dispuestos a su Carta Orgánica de 1988. Pero, como hemos dicho, no alteran su filosofía esencial, ni previsiblemente modificarán dramáticamente su accionar en el corto plazo.

Hasta no hace mucho, Hamas se autodefinía como un brazo de la Hermandad Musulmana. Ya no lo hace.

Reclama derechos sobre toda la tierra emplazada entre el río Jordan, al este, y el mar Mediterráneo, al oeste. Ha postulado históricamente la necesidad de oponer una constante resistencia armada contra Israel, primero con atentados terroristas suicidas y ahora con el lanzamiento de misiles suministrados por Irán contra blancos con frecuencia indeterminados en el territorio de Israel. No obstante, cambiando aparentemente de actitud, la organización está ahora ofreciendo un "cese el fuego de largo plazo" a las autoridades israelíes. Una señal positiva, pero insuficiente para soñar con la paz en la región.

En un eventual acuerdo de paz en Medio Oriente, Hamas debiera entonces ser, en algún momento, una de sus partes en representación -claro está- de una fracción de los palestinos: aquella que reside en la tremendamente empobrecida Franja de Gaza. Pero lo cierto es que sus actitudes, hasta ahora al menos, en nada han ayudado a alcanzar ese trascendental objetivo.

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