De Andrés Iniesta a Cristian Pavón, diez historias: la vida, eso que pasa entre mundiales

El gol a Holanda en la final de Sudáfrica 2010: el momento cumbre en la carrera de Iniesta
El gol a Holanda en la final de Sudáfrica 2010: el momento cumbre en la carrera de Iniesta Fuente: Archivo
Román Iucht
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18 de mayo de 2018  • 12:14

Derrotados por completo. Abatidos hasta el alma. Cada oportunidad en una Copa del Mundo es única y preciada. La revancha, si llega, demora cuatro años y el certificado para ser parte de la movida no lo extiende nadie. A Andrés poco le importaba haber sido héroe nacional en Sudáfrica. A Javier no lo consolaba saber que cuatro días antes, todas la redes jugaban con sus "poderes especiales", inventando los Maschefacts.

La derrota ante Chile, tras el aluvión holandés le marcaba al campeón del mundo la prematura puerta de salida. España descubría como el paso del tiempo podía ser un rival tan impiadoso como invencible. El recuerdo vivirá a perpetuidad, pero en ese "aquí y ahora" el ascenso para hacer cumbre en 2010 era borroso. Cuatro años son una eternidad. Y un segundo también. Para los mundiales la figura del tiempo se ve borrosa. Un instante es una vida. Una jugada es una derrota. Un cierre imperfecto es un centro atrás, un gol en contra y un subcampeonato.

Las vidas de Andrés Iniesta y Javier Mascherano encontraron un punto de contacto en el Barcelona, pero también en su recorrido mundialista. El derechazo cruzado ante Holanda catapultó al español al bronce eterno. Ese con el que aún hoy sueña el Jefe. El Mundial Rusia 2018 será el último acto para ambos. La línea de meta para un camino extraordinario, con altibajos pero confirmando ese insuperable deseo de conquista de dos ejemplos de deportividad, que siempre supieron que cada chance puede no solo ser la última sino también la única.

El dolor y la angustia

Mario Gotze también lo sabe. El recuerdo de la volea de zurda ante la salida de Romero es la melodía más dulce para su alma. Y al mismo tiempo el agrio sabor de la melancolía. Un trastorno metabólico cuya consecuencia fueron lesiones musculares recurrentes lo alejó de los días de gloria. De estrella del Borussia Dortmund y niño mimado a efímero paso por el Bayern Munich, sombría actualidad y sin lugar en la nómina de Joachim Low. Todo en cuatro años para quedarse si nada. Pero la nada no es el vacío.

Parecen lo mismo, pero esa sutil diferencia es la que siente Paolo Guerrero. Las idas y vueltas alrededor de su suspensión trastornan a cualquiera, incluso a un gladiador como el peruano. Hay una sola cosa peor que estar afuera y es tener la esperanza de poder estar adentro. Ser objeto pasivo de los partidos de repechaje frente a Australia fue un golpe demoledor. La disminución de la pena de su suspensión abrigó la esperanza de estar en Rusia, pero el fallo final terminó de derrumbar el sueño. Para Paolo la ilusión será una compañera hasta la última instancia. Su caso es un tema de Estado. Es el líder de su grupo. El "macho Alfa" de la manada. Tiene 34 años. Es ahora o nunca.

Mundiales en el espejo

Buffon, historia viva de los mundiales
Buffon, historia viva de los mundiales Fuente: Archivo

Nunca como para Robben y Buffon. Para el zurdo holandés, parece que fuera ayer cuando tuvo el título en su botín izquierdo y perdió el mano a mano contra Casillas en el Soccer City de Johannesburgo. Nunca como aquél día ni como en los inolvidables de Brasil cuando volvió a jugar siete partidos para ahogarse otra vez cerca de la orilla, pero sentir nuevamente esa vitamina de la competencia.

Nunca más. En la vida de un deportista de elite son dos palabras que se cree jamás llegarán. Nunca Más conforman una combinación lapidaria. Sentencian, arrasan, definen. El Nunca Más de Buffon se hace realidad por estas horas. Una carrera extraordinaria para un competidor ejemplar. Pero el tiempo también pasa para Gigi y aún alargando su carrera hasta los cuarenta años, todo tiene un final.

Un inglés y un francés...

Un final y un principio, como todo recorrido en la vida. El de Harry Kane y Antoine Griezmann los mostrará vitales y preparados para dar el gran golpe.

En 2014 el espigado centrodelantero inglés recién se asentaba en la primera división de Tottenham y a pesar de ser parte de selecciones juveniles, su vida iba a cambiar con la llegada al club de un nombre: Mauricio Pochettino transformó su juego y lo dotó de recursos. A su temible cabezazo le agregó remate con ambos perfiles, un plus de movilidad e instinto asesino. Hoy es la referencia natural de su país. Alan Shearer, Michael Owen o Wayne Rooney aparecen en el listado de estrellas con las que se compara a Hurricane. Rusia 2018 podría ser su tormenta perfecta y el lugar preciso en donde demostrar cuanto puede evolucionar un deportista de elite.

Solo es cuestión de estar en el lugar justo y en el tiempo indicado. Griezmann sabe de esas experiencias. Por estas horas recorre el mundo su doblete para Atlético de Madrid frente al Olympique de Marsella en la final de Europa League. Y con esos gritos, la confirmación de su jerarquía como un delantero excepcional. Sin embargo, cuatro años atrás la pólvora se mojó, la mira perdió precisión y su presencia en los cinco juegos del seleccionado francés ausente de goles, es una cuenta pendiente a levantar por el delantero más sudamericano de los europeos, luego de noventa y seis meses de espera. En su aparente mirada de niño angelical, solo hay sed de venganza.

...Y un argentino y un brasileño

Pavón jugará su primer mundial: no lo imaginaba hace cuatro años
Pavón jugará su primer mundial: no lo imaginaba hace cuatro años Fuente: AFP

Los mundiales son una experiencia diferente a todo. Adrenalina pura, imposible de predecir e imaginar. Porque sin en 2014 alguien le preguntaba a Cristian Pavón o a Gabriel Jesús donde imaginaban que podían llegar a estar dentro de cuatro años, difícilmente hubieran contestado de modo acertado. Mientras el cordobés era comprado por Boca y cedido a Colón de Santa Fe para en solo un semestre devolver al Sabalero a Primera División y alumbrar ese diamante en bruto que se fue puliendo con el tiempo, el brasileño asomaba con adolescentes diecisiete años entre los juveniles destacados de Palmeiras. Hoy se preparan para vivir su primera Copa del Mundo.

Cuatro años de preparación para resolver una carrera en tan solo treinta días. Injusto y caprichoso, pero al mismo tiempo increíblemente excitante. Es como crecer de golpe. Una montaña rusa de alta intensidad. Porque el tiempo nos va modificando algunas prioridades, pero al final siempre terminamos en la misma conclusión: la vida es eso que nos pasa entre mundiales.

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