Windsor vibra en las horas previas a la boda real

18 de mayo de 2018  • 19:35

En su último día de solteros, los novios reales disfrutaron de un sol primaveral en Windsor y una temperatura que oscilaba entre los 16 y los 18 grados centígrados y se elevaba a medida que las calles se colmaban de más y más fanáticos que van llegando de distintos rincones del Reino Unido y del mundo, especialmente de Estados Unidos, país de origen de Meghan. Los campamentos improvisados detrás de las vallas ya son cosa seria y alteraron la calma de la ciudad.

Para Harry y Meghan, sin embargo, fue una jornada de tranquilidad (el rehearsal, los ensayos, en inglés, sucedieron ayer, jueves 17) en la que se sucedieron las presentaciones familiares. Doria Ragland (60, asistente social e instructora de yoga), la mamá de la novia, que aterrizó en Londres el miércoles pasado, finalmente conoció a Su Majestad, Isabel II, a la hora del té. Un momento que, para los ingleses, es casi sagrado. Poco pudo saberse del encuentro y del blend que degustaron, claro, pero por el entorno cercano a Meghan, se deslizó que "el clima fue de armonía, para apaciguar los momentos sensibles que Meghan sufrió desde el fin de semana cuando se supo que su padre, Thomas, no vendría a cumplir con su rol de padrino". Determinada a vivir a pleno el día "D" y contenida por su mamá, a quien la une una relación de absoluta complicidad, Meghan sonrió hoy a las cámaras que tuvieron el privilegio de enfocarla. Y demostró que lo peor ya había pasado.

La fiebre por la boda real se apodera de Windsor - Fuente: AFP

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En unas diez horas, el último príncipe azul de la tradicional corona británica, el menor y más mimado de Diana de Gales, pronunciará el "Sí, quiero" a sus 33 años. Rebelde, buen mozo y quizá el más parecido en carácter a su madre por su carisma y sensibilidad, fue seducido por una actriz, nacida en Los Ángeles, tres años mayor, divorciada. Su plebeya, además, es mestiza e inaugura así un capítulo histórico en la genealogía de la Casa Windsor. Rachel Meghan, su nombre completo, se convertirá en duquesa de Sussex, título que en apenas horas le otorgará la reina Isabel II, la abuela del novio. Tras ser aceptada en la familia, debió renunciar a su carrera de actriz. Es condición que los miembros reales no trabajen. En su curiosa vida artística su papel más notorio fue el de Rachel en la serie Suits, que justamente terminó hace un par de semanas con su boda en la ficción. Pero eso, a esta altura, parece historia antigua.

Es de noche en Windsor y ahora ya nadie puede caminar por el histórico Long Walk, donde pasará la carroza con Meghan, la nueva Cenicienta. La boda real hace vibrar Windsor y quienes acampan (algunos tuvieron la suerte de darle la mano a Harry, que anduvo por ahí con su hermano, el príncipe William; otros se casaron, sí, aprovecharon el escenario y la fiesta general) intentan descansar sin perder sus ubicaciones. Falta cada vez menos.