Mundial Rusia 2018. Análisis táctico: no tener un Nº 5 especialista en la recuperación, uno de los riesgos de la lista de Sampaoli

Christian Leblebidjian
Argentina tuvo problemas con el doble 5 Biglia-Mascherano ante España; el volante central es un puesto que ofrece dudas de cara al Mundial
Argentina tuvo problemas con el doble 5 Biglia-Mascherano ante España; el volante central es un puesto que ofrece dudas de cara al Mundial Fuente: LA NACION
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21 de mayo de 2018  • 14:00

Está claro que un equipo, para ganar, debe asumir riesgos. El tema es ver cuántos riesgos se asumen dentro de un contexto más allá de los estilos preferidos. Porque el fútbol no tiene verdades absolutas, pero sí contextos. Están los entrenadores que les gusta jugar siempre igual, están aquellos que cambian en función del adversario, y están también los que suelen armar un mix entre las preferencias personales y las variables que pueden ofrecerle los rivales. En el caso de Jorge Sampaoli, en función de la lista definitiva de 23 que entregó para Rusia 2018, se nota un desequilibrio. Es una nómina demasiado ofensiva, aunque el DT está convencido de lo que hará. Y está dispuesto a correr riesgos. Pero ¿cuáles serían los interrogantes tácticos del plantel elegido?

La polifuncionalidad puede ser positiva (es valorado que un jugador pueda desempeñar al menos dos funciones), pero más lo es la especialización. Para graficar el contexto valen los ejemplos de lo que sucedió con Giovani Lo Celso cuando en PSG lo ubicaron como Nº 5 tapón, solo, y en los partidos decisivos. Más allá de sus buenas voluntades y quites (que el exRosario Central los hizo) vivió siempre al borde de cometer penales.

Y justamente, el principal inconveniente que puede tener la selección está en la zona del volante central: Salvo Lucas Biglia (que encima no llega en plenitud y con un gran interrogante sobre lo que sucederá con su físico) él también es, desde las características, más mixto que tapón. Los otros Nº 5 que estaban en la lista de 35 y que hubieran podido cumplir desde lo táctico y enfocados en la recuperación de la pelota eran Guido Pizarro (1m86) y Rodrigo Battaglia (1m87). Pero no irán. Ambos podían ofrecerle una buena capacidad de quite y juego aéreo en las pelotas paradas, aunque a los dos les gusta -por momentos- tener demasiado la pelota y pensar más en el arco de enfrente que en el propio. Pasó a ser una alternativa suplente como contención Javier Mascherano, que además de estar en un bajo nivel, era defensor para Sampaoli. Pizarro tiene buena lectura del juego y le hizo marca personal a Lionel Messi en un Sevilla vs. Barcelona, pero el entrenador prefirió otra alternativa con mayor experiencia.

La ausencia de Ricardo Centurión. Era, después de Messi, el futbolista con mayor poder de desequilibrio en el uno contra uno de la lista de 35. Hasta le habría aportado -a un grupo condicionado mentalmente por las tres finales perdidas-, rebeldía, cambio de ritmo y explosión en momentos tensos o de mayor presión o adversidad de la selección. No solo eso. Hubiera sido una carta distinta hasta para la ejecución de los córners.

La pelota parada será otro interrogante y allí también sería necesario ubicar a alguien que aporte eficacia. A Sampaoli le gusta rotar al lanzador para generar sorpresas y jugadas preparadas, como hizo en varios partidos. Pero los mejores ejecutores en el rubro (sobre la lista que ya había dado de 35) eran Centurión, Lanzini y Acuña. El primero se quedó afuera y el tercero será suplente. Una cosa será si Lanzini se mete entre los titulares. Si los lanzadores terminan siendo Banega, Messi o Di María, las alternativas de hacer un gol de córner serán menores.

La inclusión de Cristian Ansaldi (1m81) puede corregir uno de los puntos que ofrecía un déficit: los laterales. Porque a quienes imaginó durante mucho tiempo el DT como posibles reemplazantes de Mercado y Tagliafico eran Eduardo Salvio y Marcos Acuña. Sampaoli está en su derecho de pensar que Salvio y Acuña puedan jugar eventualmente como laterales, pero no lo son. Y eso, por más que un futbolista siempre quiera estar o diga: "con tal de jugar en la selección voy hasta de arquero" no garantiza que puedan cumplir bien con la función. No al menos sin tiempo de trabajo. Por más que ambos estén convencidos de la misión y hasta jueguen con una concentración táctica absoluta, no alcanza con que un futbolista acepte el desafío sino que además debe estar preparado y convencido de que puede hacerlo. Y que lo hará bien. Es lo mismo que ubicar a Pavón como volante. ¿Lo puede hacer? Sí. ¿Está dispuesto a sacrificarse para colaborar en la marca? Seguramente. En Boca incluso se desdobla en esa función cuando el sistema 4-3-3 se transforma en 4-1-4-1, Pero.. ¿está convencido Pavón de que puede ser más volante que wing?

Salvio puede tener un gran sacrificio y un ida y vuelta con amplio recorrido, pero una cosa puede ser una falta que haga en un retroceso jugando como mediocampista y otra como lateral. Puede marcar, pero una cosa es hacerlo en su club y otra bajo presión, en una selección, y en un Mundial. Pasándolo en limpio: una falta en el retroceso de Salvio como volante puede ser un foul táctico y listo, el juego sigue. Una falta de Salvio jugando como lateral puede terminar en penal. Lo mismo puede ocurrir del otro lado con Acuña. A veces un lateral con oficio de lateral (aunque no sea un lateral "10 puntos" para el entrenador) puede terminar ofreciendo mejores soluciones (desde la toma de decisiones) que un volante o wing reconvertido en esa posición. Por eso Ansaldi, un lateral ambidiestro que le puede jugar con ambos perfiles tanto en la derecha como en la izquierda (y con altura para el juego aéreo), puede ser una solución si el técnico lo piensa como primera alternativa de Mercado y Tagliafico (y no como el quinto jugador para el puesto). Se verá.

Los contextos están, influyen. Y entran a tallar más allá de los gustos de cada entrenador. Porque por más que la Argentina intente defenderse desde la posesión del balón y desde el ataque, habrá momentos en los que deberá adaptarse a las circunstancias de cada partido y no podrá controlarlo todo. Allí es donde se necesitarán especialistas, jugadores que (desde las características) puedan aportar soluciones en función de las demandas de los (al menos cuatro) mini-partidos que se dan dentro de cada partido. Porque no alcanzará con poner dos líneas de 4 y que estén todos detrás de la línea de la pelota para defender bien un resultado (en caso de ser necesario), los que defiendan deben saber hacerlo desde el oficio. En ese caso, quizás hasta pueda necesitar como recurso que dos volantes centrales con más vocación de marca que de juego coincidan en el campo. Por eso, en este contexto, el puesto de volante central aparece como uno de los aspectos más flojos de la lista.

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