Una polémica hoja de ruta para intentar lavar su imagen

Daniel Lozano
Daniel Lozano PARA LA NACION
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21 de mayo de 2018  

CARACAS.- Una ofensiva para intentar limpiar su imagen ante los ojos del mundo y un colchón para gobernar con limitada tranquilidad es el desafío inmediato que se planteó Nicolás Maduro tras su polémica reelección.

No será fácil. Las próximas horas adelantarán hasta dónde puede llegar la revolución con esta estrategia de poder. Una nueva hoja de ruta que preparó con detalle, a sabiendas de que no hay unanimidad en todos sus sectores y de que la mayoría de los países críticos de América y Europa mantendrán su pulseada, mucho más si cristalizan las denuncias de fraude e irregularidades, junto a la alta abstención, histórica en unas elecciones presidenciales.

"Si todos los países han reconocido a Miguel Díaz-Canel [el sucesor de Raúl Castro en Cuba], ¿por qué no van a hacer lo mismo con Maduro?", se planteaba este fin de semana uno de los observadores internacionales presentes en Caracas.

En otra maniobra para apuntalar su poder, se espera que apueste por un acuerdo de unidad nacional y por un nuevo giro económico. "Estoy dispuesto a convertirme en el gran oído de la patria", mantuvo el presidente ante sus seguidores en el cierre de campaña.

La primera medida se adelantó en parte la noche del sábado con la liberación de las cuatro directivas de Banesco, el mayor banco del país intervenido a principios del mes. Carmen Lorenzo, Liz Sánchez, Belinda Omaña y Teresa Prisco estaban encarceladas en el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF) en unas condiciones penosas, sin agua, expuestas a enfermedades y la violencia de ese penal.

La mediación del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, que ayer participó como "acompañante positivo" en las elecciones, volvió a ser clave para la liberación de las cuatro mujeres. En círculos diplomáticos caraqueños se cree que la medida se ampliaría desde hoy a un buen número de los más de 300 presos políticos, incluidos los siete directivos masculinos del Banesco, ingresados en la cárcel caraqueña de La Planta, donde sufren un régimen marcial, les han cortado el pelo a cero y están obligados a cantar himnos chavistas. El dirigente socialista europeo ya fue fundamental en el cambio de cárcel por prisión domiciliaria otorgado a Leopoldo López el año pasado, pese a la contrariedad manifiesta de Diosdado Cabello.

El gran foco de atención política está situado en torno a las concesiones económicas a las que estaría dispuesto a llegar Nicolás Maduro, sabedor de que en las actuales circunstancias la crisis se profundizará en las próximas semanas. Su principal asesor económico, el también español Alfredo Serrano, cercano al partido Podemos, representa la ortodoxia y la apuesta por las medidas más radicales.

Los más moderados, con el ministro Jorge Rodríguez a la cabeza, reconocen los errores económicos en petit comité y están dispuestos a pactar con los empresarios privados y a racionalizar el control de cambios, que ha llevado a cambiar el dólar blue en más de un millón de bolívares.

Hasta ahora son las sanciones económicas de Estados Unidos las que más están afectando la operatividad de las finanzas revolucionarias, incapaces de sobreponerse al terremoto económico del país. En Venezuela todo el mundo sabe además que el presidente se verá obligado a posponer la puesta en marcha del nuevo sistema de billetes, prometido para el 4 de junio.

Operarios de la banca nacional confirmaron a LA NACION que, como muy pronto, el lanzamiento de los nuevos billetes con tres ceros menos, denominados bolívar soberano, no se producirá hasta fines de año. El precedente da la razón a estos expertos: el billete de 100 bolívares, que estaba condenado a desaparecer en tres días a fines de 2016, sigue vigente todavía. En aquel momento, el anuncio de su retirada, unido a la falta de efectivo y al fallo de los mecanismos electrónicos de pago, provocó protestas sociales en todo el país.

En este punto, el dolor de cabeza para Maduro son las sanciones europeas, que no solo amplificarían las estadounidenses, sino que además situarían a buena parte de los dirigentes chavistas y "boliburgueses" (empresarios con negocios con la revolución) en una encrucijada. Las investigaciones que se llevan a cabo en distintos países han aireado cuentas millonarias de chavistas en bancas de Andorra y Suiza.

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