"Miles de personas vieron lo que tomaban mis cámaras de seguridad sin que yo lo supiera"

Una cámara de seguridad hogareña de Logitech
Una cámara de seguridad hogareña de Logitech
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22 de mayo de 2018  • 00:46

Cuando Alan y su esposa Jean se mudaron a una casa en Leeds, en el norte de Inglaterra, decidieron instalar unas cámaras de seguridad para sentirse más protegidos en su nuevo hogar.

Ya contaban con un equipo de videovigilancia, pero quisieron reforzarlo. "Al poco de venir a vivir aquí, alguien irrumpió en la propiedad y se llevó una bici, así que pensé que sería una buena idea poner algunas cámaras más", le contó Alan a la BBC.

"Instalé dos cámaras nuevas en la parte de afuera, unas de mejor calidad que las anteriores que me permitían ver con más detalle lo que ocurría".

Alan y Jean tienen siete cámaras en su casa, todas ellas con acceso remoto. Pero nunca imaginaron que no solo ellos, sino miles de personas de diferentes partes del mundo, llevaban tiempo observando todo lo que registraban esos dispositivos a través de internet.

Grabación en la nube

El objetivo de instalar cámaras en la casa suele ser, por lo general, sentirse más seguro. Jean dice que no se sentía amenazada por ningún peligro en particular, y que la idea de poner cámaras en la casa no era tan necesaria para ella como para Alan, pero no puso inconveniente: "Dejé que se saliera con la suya".

"Luego se fue durante un par de semanas y me quedé aquí sola, y entonces me dije: 'Bueno, esto no está mal'", recordó en declaraciones a la BBC.

Las "cámaras inteligentes" -del inglés, smart cameras- como las que Jean y Alan pusieron en su casa tienen, además del sistema de captura electrónica de la imagen, un procesador que permite tratar los videos capturados.

También poseen conexión a internet, de manera que uno puede ver las imágenes desde otro lugar a través de un celular, permitiendo un sistema de grabación en la nube durante una serie de días o meses.

Aunque asociamos las cámaras de seguridad con la calle, crece su uso en el hogar, y ahí se abre una puerta para los fisgones
Aunque asociamos las cámaras de seguridad con la calle, crece su uso en el hogar, y ahí se abre una puerta para los fisgones

En la mayoría de los casos, se conectan a la red wifi doméstica. Para acceder a las cámaras, basta con conectarse a una aplicación móvil, a través de la cual también se pueden gestionar -activar y desactivar- e incluso instalar una serie de alertas si, por ejemplo, detectan algún movimiento extraño.

"Sistemas de búsqueda"

Pero, paradójicamente, estos sistemas de seguridad pueden ser hackeados.

¿Cómo se filtran las imágenes? "Bueno, es muy fácil: se conectan muchas cámaras para que los propietarios supervisen la zona bajo vigilancia desde cualquier parte del mundo y el acceso se realiza mediante una interfaz web. En otras palabras, cada cámara tiene su pequeña página web", explican especialistas de la firma de seguridad informática Kaspersky Lab.

"Esa interfaz web quizá tenga una consola de gestión muy completa que puede cambiar el ángulo de las imágenes, hacer zoom o habilitar sonido. En otros casos, la web es solo un streaming sin interrupción o de imágenes continuamente actualizadas, como una emisión de televisión".

El problema, señalan los expertos, es que existen "sistemas de búsqueda especializada"-como Shodan y Censys- capaces de "encontrar con facilidad estas 'páginas web' y 'emisiones'".

El experto en seguridad Cal Leeming -un británico que llegó a ser el hacker más joven de Reino Unido a los 12 años y que ha pasado la última década fundando empresas en Silicon Valley y proporcionando soluciones de ciberseguridad- examinó el sistema de Alan y Jean, como parte de una investigación exclusiva de la BBC, para ver cuántas veces fueron vistas por otras personas las imágenes que registraron las cámaras.

Jean y Alan, entrevistados por la BBC
Jean y Alan, entrevistados por la BBC Crédito: BBC

El resultado es estremecedor. Desde 2015, las imágenes que grabaron sus cámaras fueron vistas cerca de 5000 veces en 70 países diferentes.

"Es bastante...", dice Alan. "¿Es increíble, no?"

"¡Dios mío!", exclamó Jean.

El día a día de Jean y Alan fue visto en países como España, Italia, Francia, Marruecos, Egipto, Turquía, Ucrania, Rusia o Azerbaiyán durante un total de 366 horas, según los hallazgos de Leeming. El visionado de mayor duración tuvo lugar en Francia: nueve horas seguidas.

"Creo que esto, sin duda, nos ha hecho percatarnos de tenerlo todo mucho más bajo control, empezando por usar mejores contraseñas. Ese es mi siguiente proyecto", señala Alan.

"Alan, ¡estás despedido!", le advierte Jean, antes de echarse a reír. Para ella, el experimento de instalar cámaras en su casa puede darse por terminado.

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