5 museos para fanáticos del deporte

Si te gusta el deporte, prestá atención a estos destinos
Si te gusta el deporte, prestá atención a estos destinos
Pierre Dumas
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21 de mayo de 2018  • 16:11

1) Tenis: Wimbledon, Reino Unido

Inglaterra es la cuna de muchos de los deportes más populares del mundo moderno; sobre todo, el fútbol, el rugby o el tenis. La etimología de este último viene de una deformación fonética del francés tenez (tengan), un imperativo que se gritaba al jugar al juego de palma, el ancestro medieval de todos los deportes de raqueta europeos. Wimbledon es el epicentro del tenis y donde se encuentra el mayor museo que le haya sido dedicado jamás. Está en el barrio londinense donde se disputó el primer campeonato en 1877. Anecdóticamente, era en un predio donde se practicaba croquet, el juego más popular de entonces. El Wimbledon Lawn Tennis Museum abrió en 1977 para conmemorar el centenario del primer torneo. Su visita incluye un paseo por las canchas, los estudios de la BBC, la sala de conferencias de prensa, el parque, y el museo en sí, repleto de colecciones de objetos y con muestras interactivas que trazan 141 años de historia.

2) Autos: Le Mans, Francia

Esta pequeña ciudad del oeste francés es la modesta capital de una comarca rural. Nada parecía predestinarla a convertirse en anfitriona de la carrera de autos más emblemática del mundo; la única capaz de eclipsar a los campeonatos de Fórmula 1 de la FIA. Una victoria en Las 24 Horas de Le Mans es un boleto dorado para cualquier piloto y los mejores probaron suerte en la pista, las calles y las rutas de la ciudad. En la entrada principal del circuito está el museo dedicado a este encuentro que se disputa cada año desde 1923 (fue suspendido en raras ocasiones: en 1936 por huelgas y en los años 40 durante la Segunda Guerra Mundial). Durante la visita se descubre que la carrera fue creada por la sede local del Automóvil Club para promover los avances tecnológicos de la industria automotriz por medio de una prueba de resistencia. Se eligió esta ciudad porque era la patria de Amédée Bollée, el primer constructor que comercializó autos en la historia, con su Obéissante en 1873. Además de muestras temporarias, la colección permanente del museo reúne autos que forman la grilla de largada más soñada del mundo. Todas las grandes marcas están representadas por sus modelos más emblemáticos: Ferrari, Jaguar, Matra, Simca, Porsche, Rondeau y muchas más.

3) Cricket: Melbourne, Australia

En Inglaterra también se inventaron deportes que prendieron solamente en algunas regiones de su imperio colonial. Es el caso del cricket (no confundir con el croquet), un deporte de la familia del béisbol. Y es en Australia donde más popularidad tiene, particularmente en Melbourne. El Cricket Ground de esta ciudad se considera el mayor del mundo en su género. Es también uno de los estadios más grandes del mundo y el mayor de Australia. Fue construido a partir de 1854 y puede recibir en la actualidad a más de 100.000 personas: por lo tanto, resulta el lugar elegido para eventos masivos como la visita de Juan Pablo II o conciertos de estrellas de rock. El Melbourne Cricket Ground fue la principal sede de los Juegos Olímpicos de 1956, un evento recordado en el National Sports Museum dentro del estadio. Evoca la historia de las disciplinas más populares en Australia -el cricket, por supuesto, pero también el rugby y el fútbol australiano- y recuerda hitos de varios más, desde el básquet al boxeo, además de las Olimpíadas de 1956, las primeras organizadas en el hemisferio sur.

4) Básquet: Springfield, Estados Unidos

En América del Norte, los principales deportes tienen su Hall of Fame, un panteón acompañado de un museo que recuerda a las grandes figuras de cada uno: el de lacrosse está en Maryland, el béisbol en el estado de Nueva York, el fútbol americano en Ohio o las carreras de autos en Indianápolis. En el caso del básquet se encuentra en Sprinfield, Massachusetts. Se llama Naismith Memorial Basketball Hall of Fame, un homenaje a Jame Naismith, el médico canadiense que inventó el básquetbol en 1891 en esta misma ciudad situada a dos horas de Boston. Su efigie custodia la entrada del edificio, antes de pasar a las salas donde se presenta a los grandes jugadores y entrenadores. El museo recuerda también la historia, los campeonatos y los hitos de ese deporte, con muchos objetos y memorabilia. Se proyectan documentales y hay juegos interactivos. La visita termina -antes de pasar por la infaltable boutique de recuerdos- en una cancha de libre acceso para jugar unos pases, en la cuna misma del básquet.

5) Todos los deportes: Lausana, Suiza

Los Juegos Olímpicos modernos fueron disputados por primera vez en Atenas en 1896. El proyecto fue llevado a buen puerto por el pedagogo francés Pierre de Coubertin. El Comité Olímpico tuvo sede durante un primer tiempo en París y fue trasladado en 1915 a Lausana, en Suiza, un país neutral mientras que el resto del continente estaba hundido en la Primera Guerra Mundial. En 1993, el COI inauguró el Museo Olímpico en el barrio de Ouchy, a orillas del lago Lemán. Ocupa un predio rodeado por un parque que es una visita en sí misma, por la gran cantidad de obras de arte: entre ellas, Non Violence, la pistola de cañón anudado del sueco Carl Fredrik Reuterswärd en respuesta al asesinato de John Lennon. Al lado de la entrada, delante de un mural, la estatua de Coubertin vigila la llama olímpica y, un poco más lejos, dos futbolistas creados por Niki de Saint-Phalle se destacan por sus vivos colores y formas abultadas. El museo es uno de los sitios más visitados de Suiza. Además de una muestra permanente dedicada a los deportes olímpicos de verano o de invierno y la exhibición de todas las antorchas, se arman exposiciones temporarias en relación con la actualidad. Este mes sigue vigente la que fue dedicada a Corea del Sur por los recientes Juegos Olímpicos de Pyeongchang. ß

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