El primer triunfo ATP de Federico Coria: la historia detrás del partido que el hermano del Mago siempre soñó

Crédito: openparc.com
Sebastián Torok
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21 de mayo de 2018  • 22:46

Luego de transitar, con mucho empeño y obstáculos, las distintas etapas que ofrece el tenis, Federico Coria (335º del ranking) logró, a los 26 años, ganar su primer partido en el cuadro principal de un torneo ATP . Lo hizo en Lyon (categoría 250, sobre polvo de ladrillo), ante un compatriota de su misma camada, la '92: Nicolás Kicker (84º), por 4-6, 6-1 y 7-5. El hermano de Guillermo Coria contó, verdaderamente, con una buena porción de fortuna. Y no solo porque ingresó en el cuadro como lucky loser (perdedor afortunado) por el australiano John Millman, sino porque la semana pasada no tenía previsto actuar en Lyon, sino en el Challenger de Mestre (Italia), pero a último momento cambió el destino (como se está jugando la qualy de Roland Garros , las listas de clasificaciones de los ATP de esta semana, Lyon y Ginebra, ofrecen oportunidades a ranqueados que habitualmente no las tienen).

"Es una historia bastante loca, porque ni debería estar acá", le dice el rosarino a La Nacion, desde Lyon. "Nos tomamos un vuelo con el Bebu Cuevas (tenista uruguayo) desde Buenos Aires a Roma. De ahí fuimos a cenar con su hermano (Pablo Cuevas). Teníamos pensado viajar el jueves pasado a Mestre, pero Pablo nos dijo que nos quedemos, que él le daba una credencial a Bebu, yo le escribí a Dieguito ( Schwartzman ) para que me diera una credencial, y nos consiguieron canchas para que entrenemos. El Foro Itálico es una locura. Estar al lado de tantos grosos fue una experiencia buenísima. El viernes yo tenía que partir a la qualy del Challenger en Mestre y cuando me levanto de dormir tenía un mail de la ATP que me decía que estaba dos lugares afuera. Puse un horario máximo para tomarme el tren, a las 11. Se hicieron las 10.50 y seguía afuera. Entonces, hablo con mi entrenador (Alejandro Fabbri), que estaba en Roland Garros con Hugo Dellien (tenista boliviano) y llegamos a la conclusión de que había que esperar una horita más. Yo tenía que ir a algún lado y entrenar; estar parado en la estación de tren no me servía. Y a las 11.45 me llega un mail avisándome que había entrado en el ATP 250 de Lyon. Me despido del Bebu Cuevas, salgo corriendo a tomar un taxi, llego a las 12.40 al aeropuerto y había un vuelo directo a Lyon a las 13.30. Pensé que no tendría lugar, pero sí. Obviamente pagué una fortuna, 600 euros, pero esa chance no me la perdía ni loco, así que me tomé el avión directo. Llegué a Lyon a las cuatro de la tarde, pude practicar con el británico Cameron Norrie, que es entrenado por Facu Lugones, que es de mi categoría y se entrenaba conmigo cuando éramos chicos. Y ahí empezó esta aventura".

En la primera rueda de la qualy, Coria derrotó a un local, Axel Michon (384°), por 6-3 y 6-0. Pero el domingo perdió en la segunda ronda ante el dominicano José Hernández-Fernández (266º), por 6-2 y 6-4. Sin embargo, este lunes a las 10, una hora antes del comienzo del primer turno del cuadro principal, se presentó en el club y firmó la planilla por si se presentaba la chance de entrar. "Estaba sentado en la sala de jugadores y a las 10.15 viene el Tour Manager y me dice: 'Entrás ahora, a las 11, contra Kicker. Millman entró en calor y decidió bajarse para priorizar Roland Garros'. Me agarró una gran desesperación, porque no tuve tiempo para preparar nada. Me fui a las canchas de entrenamiento, entré en calor unos minutos con Machi González y listo. Intenté hablar con mi entrenador, pero estaba en pleno partido de Dellien. Mi familia y mi novia, en Argentina, estaban durmiendo porque eran las 5 de la mañana. Martiniano (Orazi; su preparador físico) estaba entrenando en Mallorca con Schwartzman. Así que no lo pude compartir con nadie y me fui a jugar", cuenta Coria. "Yo estaba entrenando y a eso de las 10.20 noto que atrás mío aparece Fede. '¡Acabo de entrar en el cuadro! ¡Se retiró Millman! Ya juego', me alcanza a decir. 'Me voy a mover un poco y entro a jugar', me agrega. Y yo le digo: 'No, pará Fede, vení a pegarle un poquito'. Peloteamos cinco minutos, hizo tres saques de cada lado, no más y se fue a jugar con Nico Kicker. Le digo, en broma: 'Mirá que si llegás a ganar, el 10% del premio es para mí porque te entré en calor'. Y salió para la cancha. Estoy contento que haya ganado, lástima que fue contra Kicker", describe el tandilense Máximo González, presente en Lyon para jugar dobles con el chileno Nicolás Jarry.

Contra Kicker, 'Fefo' Coria estaba 5-1 abajo en el historial (se habían enfrentado en Futures y Challengers). Los nervios iban a jugar. Tuvo un arranque flojo. "Me convencí de que estaba ante una oportunidad soñada, que lo tenía que intentar porque sino me iba a arrepentir y salí en el segundo set con otra actitud", apunta el hincha de River. Ganó el segundo parcial con comodidad. "Se me empezó a dar en el score. Me puse 6-1, 4-0 y 40-15 jugando yo en un nivel muy alto, él fallando bastante y yo bancándome sus misiles. Es muy difícil cerrar los partidos, más en una situación de tanta tensión para mí. Se me puso 4-4, los papeles se me habían quemado. Zafé un break point en contra en el 4-4, después tuve match point en el 5-4, seguí con la cabeza firme. Por suerte se me dio en el segundo match point, estando 6-5. Toqué el cielo con las manos. Soy un chico que pasé por todos los niveles: Futures, torneos por plata, Challengers, Interclubes. Este un premio a la insistencia. Hasta me vino a felicitar Tsonga (el francés no pudo jugar el torneo por una lesión pero asistió al club para brindar una rueda de prensa)", señala, emocionado.

El mismo cosquilleo vivió su hermano, el 'Mago' Coria, desde Rosario. "Es muy emocionante para la familia después de tantos años luchando en el circuito. Nunca bajó los brazos. Él, además, se las arregla solo. Obviamente todos estamos para apoyarlo, pero decidió que todo lo que hiciera tenía que ser por sus propios méritos y arreglándoselas solo, ya sea en lo económico como en lo deportivo. Es un ejemplo para los chicos de que nunca hay que bajar los brazos. La primera victoria de ATP es como cuando ganás el primer punto ATP: es un momento único. Además tuvo más emoción por cómo se le dio: entrar de lucky loser, que le avisaran a último momento, jugar contra otro argentino. Ojalá que sea la primera victoria de varias, que se pueda soltar, desplegar su tenis y siga cumpliendo sueños", expresa el ex Nº 3 del mundo.

Superada la etapa en la que ser el hermano de una estrella del tenis representaba una exigencia mayor, Federico Coria se desarma en elogios cuando habla de Guillermo: "Cuando me presentan en la cancha lo hacen como el hermano del ex 3 del mundo y eso es muy lindo. Ahora, en la Aduana de Roma, el del control me dice: 'Coria, Coria..., me suena'. Le digo: 'Sí, pero el conocido es mi hermano'. 'Ah, Coria, el que jugaba con Nadal', me dice. Cosas así me siguen pasando en lugares insólitos y en situaciones alejadas al tenis. Pasan los años de su retiro y el recuerdo sigue presente. La mirada de él para mí es muy importante, es mi ídolo y mi hermano. Él trata de no meterse en la parte táctica. Me felicita siempre. Me llena de orgullo que la gente me pregunte por él. Hoy tengo 26 años, estoy más maduro, pero sé que se me mira como el hermano de alguien que hizo las cosas muy bien".

¿Cuál es el próximo deseo de Coria? Por lo pronto, jugará este miércoles, por los octavos de final de Lyon, ante el ganador de Mikhail Kukushkin (Kazakhstán) y Gregoire Barrere (Francia). Por haber alcanzado la segunda rueda ya se aseguró 8565 euros, bastante más de lo que está acostumbrado embolsar en un torneo del tour. "Ahora que ya estoy en el barco, voy a tratar de seguir navegando. En este deporte no son tantas las alegrías, así que lo quiero disfrutar. Uno miraba la televisión y se preguntaba: '¿Cuándo me tocará a mí?' Ahora voy a tratar de dar todo. A mi camada, a mis amigos, se le dio antes que a mí. Dieguito (Schwartzman), Nico (Kicker), Renzo (Olivo), somos muchísimos. Todos han tenido mejor ranking que yo. Muchas veces me hice preguntas. Pero todo es por algo y el aprendizaje es muy grande".

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