Habrá reuniones toda la semana entre el Gobierno y las empresas para pedirles que no suban los precios

El Gobierno intentará que no suban los precios
El Gobierno intentará que no suban los precios Crédito: SHUTTERSTOCK
Carlos Manzoni
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22 de mayo de 2018  • 12:24

Preocupados por una disparada de la inflación , luego de la devaluación superior al 20% tras la última corrida cambiaria, funcionarios del Gobierno mantendrán toda la semana reuniones con distintas empresas para evitar que la depreciación del peso se traslade a precios. Estos encuentros, según se pudo saber, serán cerrados e individuales.

Las reuniones comenzaron ayer y continuarán hasta el jueves. Hasta ahora, las empresas convocadas son Danone, Mondelez, Mastellone, Molinos Río de la Plata, Arcor, Unilever, Kimberly Clark, Coca Cola, Quilmes, Molino Cañuelas, Baggio, Clorox, Adeco y Ledesma. Serán reuniones de trabajo y la informacion será privada de cada compañía.

Las reuniones con empresas son para entender el impacto de la devaluación en su cadena de valor. Como hay citados competidores, las reuniones serán de a uno por vez. A fines del año pasado, cuando se implementaron por primera vez estas reuniones, desde el Ministerio de Producción se prometió que la información no se utilizaría para amedrentar empresas, sino para diseñar políticas que mejoraran la competitividad y favorecieran la solución de los problemas estructurales que influyen sobre los precios.

El objetivo, sí, es el mismo: que los argentinos paguen el menor valor posible por los productos que consumen y la inflación se oriente decididamente a la baja, más allá de la política monetaria del Banco Central .

En tanto, ante la convocatoria que empezaron a recibir los grandes proveedores, en las cadenas de supermercados crece la expectativa. "Hasta el momento no fuimos convocados por la Secretaría de Comercio pero no descartamos que haya algún llamado", advirtieron en una cadena.

"Lo que sí está pasando es que desde la semana vienen llegando las nuevas listas de precios de los proveedores. Los aumentos oscilan entre 5 y 7%, aunque en algunos casos trepa al 10%. El problema es que no hay mucho margen para trasladar las subas a las góndolas. El consumo no responde, con lo cual cualquier nuevo incremento va a hacer que se frenen aún más las ventas", se sinceró una fuente del sector.

La medida, aunque cueste admitirlo en el Gobierno, fue inspirada por las políticas de control de precios que implementó Guillermo Moreno y tenía como objetivo final vigilar los valores de la cadena alimentaria. Los macristas reorientaron su norte para combatir la inflación sobre la base de la competencia entre empresas y las mejoras de la competitividad sector por sector, en línea con los manuales que usan en la Casa Rosada.

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