CEO de estreno: siete reglas para sobrevivir a los primeros 100 días

Los primeros días en el cargo son claves
Los primeros días en el cargo son claves Crédito: Shutterstock
Desconfiar de todos, comunicar bien y tomarse el tiempo para conocer la cultura corporativa son pasos fundamentales para el nuevo líder
Andrés Hatum
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23 de mayo de 2018  

La literatura norteamericana suele simplificar los problemas así como sus soluciones. Así es como pululan los libros Cinco pasos para ser exitosos en los primeros 100 días del CEO, El CEO eficaz en tres pasos. Más allá de lo hueco que estos libros pueden ser, leerlos no solo no va a ayudar al ejecutivo a llevar adelante el mayor desafío de su vida, sino que también se convertirá en una pérdida de tiempo. A continuación una serie de reglas para sobrevivir durante esta etapa crucial de la carrera de cualquier ejecutivo.

Regla 1: Desconfiar. El nuevo CEO tiene que tener cuidado en cada paso que dará al inicio de su gestión. Todos en la empresa lo estarán mirando. Para muchos ser CEO es la coronación de una carrera donde lo que sobró fue esfuerzo. Cuidado, esa corona puede ser de espinas y el ejecutivo recién ascendido puede terminar crucificado convertido en el chivo expiatorio de una empresa que no tiene arreglo. Antes de tomar el trabajo hay que asegurarse de que no se está agarrando una posición que será un fusible.

Regla 2: Introspección + Inspección. Hay un clásico error de pensar que los primeros 100 días hay que arreglar el mundo y los líos que la empresa viene acarreando por años. Este es el momento ideal para lograr entender los problemas de la compañía en profundidad (inspección) y pensar cómo resolverlos (introspección). Es un buen momento para ser inquisitivo cuando se profundicen los temas. Sacar a los responsables de su zona de confort. Que la gente sepa que se está en tema y que el propósito es resolver los problemas. Ser agresivo es bienvenido. La agresividad es parte del juego siempre en la medida en que no se transgreda la barrera de la humillación. Los libros basura recomiendan que los CEO tienen que tener rápidos logros para poder mostrar. Sin embargo, no parece la mejor receta. Un ejecutivo que acaba de asumir la dirección de una empresa puede presentar en poco tiempo un ambicioso plan de reorganización y crecimiento, sin conocer en profundidad la cultura de la empresa, su tolerancia al cambio y al fracaso. En muchos casos, cuando se intenta implementar el plan, la dirección o los dueños de la compañía pueden rechazarlo, con lo cual en un plazo muy corto el CEO termine perdiendo su credibilidad.

Regla 3: Conocimiento + Experiencia. Los nuevos CEO deben entender claramente cuáles son los gaps que tienen en conocimiento y experiencia para la nueva función. No es lo mismo alguien que ascendió en la empresa luego de años de trabajo en ella, que la persona que viene de fuera de la misma. Tampoco da lo mismo quienes tienen conocimiento de la industria que aquellos que no lo tienen. Este último caso es de más riesgo y ponerse a tono con el conocimiento y experiencia en el sector lleva más tiempo y los accionistas deberán ser más pacientes.

Regla 4: Clonar a Maquiavelo. Conocer y entender a los accionistas o el directorio es fundamental ya que cada directorio es un mundo aparte con sus intrigas, juego de poder y personajes que quieren ser protagonistas. Una tarea fundamental del CEO es conocer a los miembros del directorio personalmente y rápidamente para evitar que sus decisiones sean saboteadas allí. ¿Cómo percibe cada miembro del directorio a la empresa? ¿Qué rol tiene cada uno? También es relevante descubrir al directorio dentro del directorio, o sea, a aquellos que detentan el mayor poder. Si la empresa es familiar y el directorio está compuesto de accionistas, hay que entender sus idiosincrasias, los problemas y enfrentamientos. Sobran los casos donde el CEO fue eyectado por no entender la dinámica familiar o por ser un soberbio insoportable.

Regla 6: Por fin me los saqué de encima. Un tema no menos importante para el nuevo CEO, es quién o quiénes quedarán o saldrán en su equipo de trabajo. ¿Quién hará el trabajo sucio? Si el nuevo CEO viene de la misma organización, probablemente ya sepa a quién se quiere sacar de encima. Esto debiera ser un factor de negociación con la dirección y los accionistas para limpiar al equipo antes de asumir.

Si el CEO es nuevo en la empresa, la faena es más complicada ya que se desayuna con un equipo que no eligió. Allí es donde el líder tiene que sopesar ganancias y pérdidas de sacar a uno u otro. Muchos CEO con experiencia van armando equipos a lo largo de sus trayectorias y parte de ese equipo lo acompaña en su nueva gestión. Esa también es parte de la negociación en el momento de la contratación. También es clave detectar a los que están acostumbrados a serruchar el piso. A esos les espera una sola cosa: la puerta de la calle.

Regla 7: Comunicar bien aunque cueste: Un buen CEO debería dedicar en su agenda mucho tiempo a su equipo y a comunicar. Ahora bien, hay casos de ejecutivos que por abrir mucho la boca terminan arruinando más que construyendo. Primero el CEO no tiene que generar falsas expectativas. No irse de boca con deseos que no serán cumplidos y en tiempos que no podrá lograr. Segundo, no generar promesas infundadas. Tercero, evitar criticar la gestión anterior (al menos públicamente) en términos de su liderazgo y estrategia. Cuarto, no hablar de más y endiosarse. Muchos directivos se venden y exponen demasiado. Hay que escuchar más y hablar menos.

El autor es Phd y profesor de la Escuela de Negocios de la UTDT

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