Zinedine Zidane, un DT del que poco se esperaba, va por un récord en la Champions League

Zidane, a un paso de otra gran conquista con Real Madrid
Zidane, a un paso de otra gran conquista con Real Madrid Fuente: Reuters
Claudio Mauri
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22 de mayo de 2018  • 23:59

Frederic Hermel, periodista francés que tiene una relación profesional y personal de más de 15 años con Zinedine Zidane , suele recordar que cuando Zizou dirigía al Castilla, el filial del Real Madrid , muchos le preguntaban cómo podía ser entrenador si apenas hablaba. Desde el afecto que siente por su compatriota, pero fundamentalmente por conocerle aptitudes que no eran de dominio público, Hermel les respondía a esos escépticos que Zidane empleaba un diálogo adaptado a cada futbolista, sin rebusques filosóficos ni intelectuales, siempre respetando la consigna de no incluir más de dos ideas en un mensaje, rematado con un simplismo que en su boca adquiere otra connotación para el oído del jugador: "Y ahora disfruta en la cancha".

Este director técnico que no parecía en condiciones de replicar en el banco sus éxitos como futbolista está a las puertas de obtener el sábado, ante Liverpool , la tercera Champions League , algo que en la historia sólo lograron Bob Paisley (Liverpool 1977, 78 y 81) y Carlo Ancelotti (Milan 2003, 07, y Real Madrid 2014). En esta última conquista del italiano, Zidane era su ayudante de campo, y las imágenes lo recuerdan al costado del campo de Lisboa dando indicaciones con un énfasis que desmentían su habitual aspecto impasible.

Los prejuicios y preconceptos siguen persiguiendo a Zidane. Hace un tiempo se hizo viral un video de una charla suya al plantel en el vestuario previa a la final que Real Madrid le ganó 4-1 a Juventus. Muchos señalaron que los conceptos eran vagos y elementales, no muy diferentes a los que podría pronunciar cualquiera que alguna vez haya habitado un vestuario.

Zidane es tan sigiloso como astuto. No se arroga el reconocimiento que se le escamotea desde el ambiente futbolístico. No sale a colgarse medallas: "Yo no soy el mejor entrenador, no soy el mejor tácticamente... y no lo tengo que decir yo porque lo expresan ustedes (por los periodistas). Pero tengo otras cosas. Tengo pasión e ilusión, y esas dos cosas cuentan más".

Xabi Alonso, integrante del plantel de Real Madrid que obtuvo el título en 2014, salió en defensa de Zidane: "Que en dos temporadas y media pueda ganar tres Champions no tiene palabras. Si te lo decían hace un tiempo respondías que parecía imposible, y ahora está muy cerca. Probablemente no se está valorando lo suficiente lo que está haciendo".

Hay intangibles en el modo de conducir de Zidane que gozan del reconocimiento de sus colegas, como lo hizo Unai Emery en una entrevista con The Tactical Room: "Zidane es el mejor entrenador que el Madrid puede tener. Quizá para otros equipos no sería el adecuado, pero para el Madrid es el mejor y lo demuestra. Sabe cómo manejar al grupo y tenerlos contentos".

En Kiev, Real Madrid disputará la final con este Liverpool que tiene una rica historia en la competencia, con cinco títulos, el último en 2005, luego de remontar un 0-3 ante Milan e imponerse en la definición por penales.

El hito que puede establecer Zidane es el de ser el primer técnico en levantar tres orejonas consecutivas. Y que un club vuelva a ser tricampeón, logro que no ocurre desde la decáda del 70, con el Ajax (1971,72 y 73) que abanderaba Johan Cruyff, y el Bayern Munich (1974, 75 y 76) que tenía la guía en el campo de Franz Beckenbauer.

Quienes siguen el día a día del Real Madrid cuentan que tras el positivo impacto en lo humano y futbolístico que logró Zidane en las últimas dos temporadas, su vínculo actual con los futbolistas pasa por combatir el conformismo y la creencia de que son los amplios favoritos al título. Por eso Zidane elevó ayer el tono cuando se enfrentó a un enjambre de periodistas en la sala de prensa de Valdebebas: "Nadie puede decir que Liverpool tiene más hambre que nosotros. No creo que eso exista".

Zidane no ha sido un técnico entregado al inmovilismo por el éxito. Tras sostener por la largo tiempo a la BBC (Bale, Benzema y Cristiano Ronaldo), con la que conquistó en 2016 el título por penales ante Atlético de Madrid en Milan, fue mutando a un 4-4-2 con la inclusión de Isco, un media-punta con mucho manejo, gambeta y llegada desde tres cuartos de cancha. También sacó mucho rédito del despliegue de Lucas Vázquez por las bandas y de la creatividad y sacrificio colectivo Asensio. Las muy buenas actuaciones de ambos les valieron un lugar en lista de 23 de España que irá al Mundial de Rusia.

Bale, muy martirizado por las lesiones en los últimos años, tuvo un destacado cierre en la Liga de España. Es una incógnita si eso le alcanzará para recuperar un lugar entre los titulares. Zidane por ahora no muestras las cartas, pero ya demostró que sabe repartirlas.

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