¿Cómo se colecciona?, una pregunta en el umbral de la feria

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Fernando García
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23 de mayo de 2018  

En las escaleras de mármol que llevan de la vinoteca a uno de los salones del Palacio Duhau, el curador venezolano José Luis Blondet (Lacma, Los Ángeles) escenifica con las manos una de las piezas de la sección Solo Show de arteBA, donde se exhiben nueve artistas de todo el mundo. Habla de Esmelyn Miranda, un compatriota que todos los días recorre su vecindario en la ciudad de Valencia, a dos horas de Caracas, recogiendo los restos de las bolsas de polietileno abiertas por las muchedumbres en busca de alimento. Miranda, dice Blondet, genera con eso un objeto con forma de libro cuyo uso del color remite a otro momento de la historia social venezolana: el impulso modernizador que dio lugar al gran arte cinético de Jesús Rafael Soto y Carlos Cruz Diez. "Recoge, limpia, observa, cataloga y ensambla estos retazos de plástico que se convierten en calendarios cromáticos de la aguda crisis que vive mi país", se explaya.

En ese encuentro entre una estrategia contemporánea y una referencia fuerte del arte moderno latinoamericano puede leerse una de las coordenadas que atraviesan el muestrario diverso que propone la feria porteña que se inaugura mañana en La Rural.

Los curadores de la feria compartieron ayer un desayuno con la prensa para exponer las secciones a su cargo. La coexistencia de modernos con contemporáneos y emergentes es una tendencia en la ferias internacionales, y en arteBA se hará notar. En el acceso, Tomás Saraceno y Gyula Kosice, dos utopistas del arte, compartirán espacio estableciendo el puntapié de ese diálogo. Otro ejemplo: la avanzada exploratoria de la sección U Turn, curada por la mexicana Magalí Arriola, incluye una pieza de Roberto Aizenberg en un conjunto donde resalta la reinterpretación del hit "Luna de miel" (Virus, 1985) escrito por Eduardo Costa a cargo del mexicano Mario García Torres. La performance que todo lo atraviesa eleva la pregunta paradojal sobre su potencia de mercado. Los curadores se pasan el micrófono y queda flotando una pregunta: ¿cómo se colecciona? La misma pregunta va para Blondet y la obra de Esmelyn Miranda. ¿Piensa en el mercado cuando elige los artistas para la feria? "Yo nunca pienso en eso", dice el hombre, y asciende raudo por las escaleras.

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