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Entrevistas

Georgina Barbarossa: "Fui acosada por un actor estando embarazada"

Pablo Mascareño
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24 de mayo de 2018  • 00:04

Llega a la entrevista, que se llevará a cabo en un restó de la ahora trendy avenida Caseros, luego de hacer, en vivo, Quedate con Georgina, su nueva aventura televisiva que la devolvió a la conducción de un magazine en los mediodías de la remozada pantalla de Crónica TV. "Estoy muerta de hambre. ¿Qué puedo almorzar calentito, gorda?", le dice a la moza con el mismo tono que utiliza para dirigirse a sus televidentes. Ese "gorda" que la hizo cercana a la gente y con el que las mujeres, mayoría en su audiencia, se sienten identificadas. Movete, Venite. Y ahora, Quedate. Imperativos, sí, pero muy amorosos en boca de la Barbarossa , para convocar a su gente. "Salgo de casa a las ocho de la mañana, así que a esta hora en lo único que pienso es en comer", dice la actriz cuando el reloj ya marca el comienzo de la siesta.

A Georgina se la ve espléndida. Y no es un cumplido. Personalmente luce mucho más estilizada que la imagen que la pantalla devuelve de ella. Igual de simpática. En la mesa de al lado se celebra algún acontecimiento familiar que se ve interrumpido cuando todos comienzan a saludarla. Georgina responde como si hablase con conocidos. El homenajeado pasó a segundo plano. Ahora el centro es la actriz. Como en la tele.

Así comenzó Georgina Barbarossa en Crónica de TV

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Estilo propio

"Me siento muy útil haciendo el programa", dice a modo de síntesis sobre el foco que le imprime a la agenda de su ciclo.

-¿Esta utilidad tiene que ver con convertirte en la voz de las señoras que te miran?

-No solo de las mujeres. Significa ser la voz de todos los que están en la casa, de los que no entienden qué es una Lebac. Tratar de traducir, de armar un mundo accesible. Ser, de alguna forma, y sin ser demagógica, la voz del pueblo, porque eso es Crónica.

-De algún modo transcribir la realidad con filosofía positiva.

-Lo hago tratando de poner paños fríos, de ver el vaso medio lleno y de hacerlo con un enorme respeto por la democracia.

-¿Sentís que, a veces, no se respeta, desde los medios, el sistema en el que vivimos?

-Tuvimos un país con una dictadura espantosa, así que estar en democracia y tener libertad no es poco. ¡Nos podemos expresar! Por eso, siempre voy a respetar a todos los gobiernos democráticos y deseo que tengan un principio y un final con mandato completo.

Este es un momento muy delicado del país, por eso tenemos que ser cuidadoso con lo que se dice

-No siempre fue así en nuestro historial como país.

-Le reprocho a la generación que me antecede que no haya, por ejemplo, defendido a Arturo Illia, que se fue del gobierno en un taxi. Raúl Alfonsín también fue otro caudillo y de lo que hizo recién tomamos noción ahora. El Juicio a las Juntas fue algo que no se vio en ninguna otra parte, salvo en los Juicios de Núremberg.

El programa de Georgina tiene ingredientes tan dispares que solo su mano adiestrada puede convertir la receta en una opción sabrosa. Nada en océanos seguros porque no imposta. Apuesta a no invadir terrenos que no le son propios y a surcar su mar sin buscar ser lo que no es. Con todo, no se priva de pedirle a la gente que done sus órganos y de adentrarse en temas de actualidad política y económica, pero sin perder el foco en el tipo de audiencia que la sigue. "Este es un momento muy delicado del país, por eso tenemos que ser cuidadoso con lo que se dice".

-Sin embargo, se te ve muy realista y dispuesta a sumergirte en temas de la agenda inmediata y urgente.

-Me pongo en el lugar de la gente que no llega a fin de mes. De hecho, este año me generé mucho trabajo porque sabía que la cosa venía mal. No soy de esperar a que me golpeen la puerta o que me llamen por teléfono.

-Es interesante que una persona como vos, con el lugar que ocupás en el medio, confiese que se genera el propio trabajo y no se le caigan los anillos por decirlo.

-A esta altura del partido no le temo a nada, no tengo por qué mentir.

-¿Por qué regresaste a este tipo de formatos que te apartan de tu tarea estricta como actriz?

-Cuando mataron a mi marido, dejé de conducir porque estaba muy triste. Cuando hacés un programa de esta naturaleza, no te podés escudar en un personaje. En la conducción soy yo.

Cuando terminó la novela Golpe al corazón, Georgina temió que 2018 no fuese generoso en ofertas laborales. Así que decidió volver a dar clases, junto a Diego Rinaldi; y protagonizar y codirigir, con Rubén Cuello, Doña Disparate y Bambuco, aquella hermosa historia creada por María Elena Walsh y que la madre de los mellizos Juan y Tomás Lecuna transitó durante cinco temporadas. El 9 de junio regresará con la alocada historia a la pintoresca sala del Teatro 25 de Mayo de Villa Urquiza. Imparable, para redondear una agenda intensa, está al frente de Georgina: la serie, que se emite por su canal de YouTube. "Pensé que iba a ser un año complicado y me generé proyectos. Cuando tenía todo en marcha, apareció la propuesta de Crónica TV. Así que, ahora, no tengo un minuto libre", explica en medio de su almuerzo reparador y antes de partir a una nota radial.

Georgina Barbarossa quiere ser la voz de los televidentes
Georgina Barbarossa quiere ser la voz de los televidentes Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot

-Del miedo a la desocupación a una agenda con compromisos laborales de lunes a lunes...

-Genero porque me angustia la incertidumbre de mi profesión. Me da mucho miedo quedarme sin trabajo.

-Desgraciadamente, algo tan inherente a tu profesión.

-A veces me pregunto: ¿podré? ¿Llegaré a fin de mes? Todos creen que el actor famoso es millonario, pero en las malas rachas es difícil ver de qué te disfrazás.

No duda en mostrarse sin máscaras ante temas que personas con igual o menor fama tratan de silenciar. La impostación no es lo suyo. Y esa es una de las claves por las que el público masivo la adoptó y la convirtió en una figura querida, de trato cotidiano, casi familiar. "La gente siempre estuvo al lado mío. Recuerdo que, en una de las hiperinflaciones, mis hijos eran chicos y yo iba al mercado de la avenida Dorrego, donde hoy está Canal 9, a buscar precios. Salía sola con el cochecito de mis hijos y el changuito. En esa época, estaba muy preocupada porque no sabía cómo iba a hacer con la plata, cómo nos íbamos a arreglar con Vasco. Llegaba al mercado angustiada y la gente me decía cosas geniales. Lo mismo cuando estuve muy triste por el asesinato de mi marido. A mí también me agarra depresión y ganas de meterme en la cama y no bañarme, quedarme ahí sucia".

-Cuesta imaginarte derrotada.

-A veces pasa. Después, cuando me baño, me digo: ¡Que tonta!. Uno a veces se enoja con la vida.

-Tuviste motivos para enojarte con la vida.

-Pero te bañás, salís a la calle y la gente es puro amor. Entonces ahí es cuando pienso que Dios me puso en esta vida para dar otro mensaje.

-¿Sentís que, desde tu rol de conductora, cumplís una misión?

-Sí, un montón. Me interesa hablarle a la gente, abrir cabezas, poner paños fríos en este momento de la Argentina. Sé todo lo que está pasando, no vivo en un termo, pero disentir no es lo mismo que discutir, o estar en un país en guerra donde desaparece gente. Acá se ha matado gente, hubo mucho dolor, mucha pérdida, todavía hay desaparecidos. Mi padre era marino e hizo la Revolución Libertadora. Era muy gorila. Yo nací en diciembre de 1954 y discutía siempre con él cuando le preguntaba por qué había hecho la Revolución.

-¿Qué te respondía?

-Era gorila y antiperonista. Yo no soy peronista, pero no soy gorila. No soy anti nada. Al menos, trato de no serlo. De todos modos, luego papá se retiró y fue casi civil toda su vida. Lo llamaban "el loco Barbarossa", porque era rebelde. Yo disentía políticamente con él, pero era un tipo que no le chupaba las medias a nadie, por eso no llegó a Almirante.

Entrecasa

"Ya no tengo ganas de formalizar con una pareja. Amo mi libertad, quiero estar disponible para viajar, para disfrutar de mi madre, de mis hijos, de mis amigos"
"Ya no tengo ganas de formalizar con una pareja. Amo mi libertad, quiero estar disponible para viajar, para disfrutar de mi madre, de mis hijos, de mis amigos" Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot

Vive en el barrio de Colegiales, en una casa que le compró a la actriz Florencia Peña. Allí, convive con su madre de 89 años, que quedó ciega producto de un ACV en el nervio óptico. "Está mejor que yo, le digo Highlander".

-¿Cómo es ese vínculo?

-Hace 48 horas que no nos peleamos. Es la relación madre e hija, con todo lo ambiguo que ello implica. La peleo porque es mi mamá. La amo. Es calma, tiene una templanza increíble. Muy diferente a mí. Si me hubiese quedado ciega, estaría furiosa, revolearía cosas por el aire. Hicimos todo por ella. Fuimos, con mis hermanos, a sanadores, recurrimos a la medicina china. Me metí en unos lugares donde me preguntaba qué hago acá.

-Sanadores, medicina china. ¿Vos en qué creés?

-En Dios. Dios, Buda, Mahoma, Jesús. Las enseñanzas están aquí, pero hay una energía superior que nos va marcando, que nos va rigiendo.

-Vos irradiás sensación de bienestar.

-Soy trágica, muy Anna Magnani, de llorar abiertamente.

-¿Cuáles son esos momentos de desolación?

-Lo peor que me puede pasar es pelearme con uno de mis hijos. Con mi mamá sé que me voy a amigar, pero con los hijos nunca se sabe. ¡Y encima son de escorpio! Yo me olvido de las peleas, pero ellos no. A mí no me cuesta pedir perdón.

Parte de esa comedia de puertas que es su propia vida, se ve reflejada en la serie que estrenó en su propio canal de YouTube. Un vodevil televisado. "Es mi vida en chiste, con ficción de por medio. De todos modos, si ponés una cámara en casa, la realidad supera a la ficción ampliamente.

A lo intenso de su agenda, se sumará este año el estreno de Venecia, la versión cinematográfica de la pieza teatral de Jorge Accame en la que compartió cartel con Carmen Maura. Y también verá la luz El kiosco, film que protagoniza junto a Pablo Echarri.

En el medio

"Lo peor que me puede pasar es pelearme con uno de mis hijos. Con mi mamá sé que me voy a amigar, pero con los hijos nunca se sabe"
"Lo peor que me puede pasar es pelearme con uno de mis hijos. Con mi mamá sé que me voy a amigar, pero con los hijos nunca se sabe" Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot

-¿Cómo te llevás con la dinámica de la mediatización extrema que hoy se transita?

-Con el medio me llevo muy bien, pero trato de preservarme.

-Sin embargo, conocemos bastante de tu vida.

-Cuento hasta donde quiero. Las cosas que no se saben, no se saben.

-¿Hay mucho que no se sabe de Georgina?

-Sí. Necesito mantener privacidad, no puedo estar todo el día subiendo en las redes lo que hago.

-A pesar de tu discreción, contaste que te escribís con una suerte de candidato a novio virtual. ¿No te da temor generar un vínculo con una persona desconocida?

-Es conocido de un amigo mío, así que no es un desconocido total.

-¿Por qué aún no se encontraron personalmente?

-No tuve tiempo. No se da.

-¿Siguen chateando?

-Sí, a veces. Ayer, cuando se perdió mi perro López, me escribió.

-¿Sólo se comunican por chat?

-Basta, no cuento más.

-Hace poco dijiste que no convivirías más con un caballero, ¿cama afuera de ahora en más?

-Totalmente. Ya no tengo ganas de formalizar. Amo mi libertad, quiero estar disponible para viajar, para disfrutar de mi madre, de mis hijos, de mis amigos.

En carne propia

Barbarossa no duda en sentar su posición frente al debate por la legalización del aborto
Barbarossa no duda en sentar su posición frente al debate por la legalización del aborto Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot

A pesar de mostrarse chispeante o de sucumbir ante su Anna Magnani interior frente a la cotidianidad familiar; Georgina sabe cuándo anclar en el tiempo y espacio que le toca transitar. Ese aquí y ahora que la convierte en una mujer ocupada y preocupada por las cuestiones sociales más diversas. Y que no duda en tomar posición frente a los temas que atañen a su género y al ser humano en general.

-Georgina, a partir de tu rol de comunicadora, seguramente tocarás en Quedate la cuestión del aborto , en tanto es una problemática de agenda urgente. ¿Qué opinión tenés al respecto?

-A nadie le gusta practicarse un aborto. Es terrible. He acompañado a amigas mías y a chicas que trabajaban en casa; y las tuve que ayudar porque contrajeron infecciones. ¿Qué mujer puede estar feliz con lo traumático que es hacerse un aborto? Por eso tiene que haber educación sexual, incluso de parte de la Iglesia. Desde ya, estoy a favor para que se despenalice. Y también estoy a favor de la vida.

-El acoso y el silencio de las víctimas, que cada vez se atreven más a denunciar, es otro de los tópicos que transita hoy con sumo interés la sociedad. ¿Fuiste víctima de este tipo de situaciones?

-Sí, pero esa persona ya murió, así que dejémoslo ahí. Que Dios lo tenga en la gloria y que no lo largue.

-¿Cómo lo resolviste? ¿Sucedió trabajando?

-Me ayudó mucho Carmen Vallejo, la mamá de Selva Alemán. Fui llorando a contarle a ella y me dijo que cada vez que me tocara hacer una escena con esa persona, la llame, que ella estaría allí presente. Yo no quería que Vasco se enterase porque necesitaba trabajar y sabía que mi marido, de saberlo, le iba a romper el alma. Luego tuve que trabajar de nuevo con esa persona estando embarazada.

-¿Continuó el acoso?

-Sí, me siguió acosando estando embarazada, un asco. Por eso dije que Dios no lo largue.

-¿Con qué soñás?

-Con dejarles a mis hijos un país donde puedan ser felices, un mundo con menos conflicto. Pero el hombre repite errores, involuciona, no aprende.

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