Antes del viaje del Papa, Irlanda, uno de los países más católicos de Europa, vota sobre el aborto

Campaña en contra del aborto en Irlanda
Campaña en contra del aborto en Irlanda Fuente: Reuters
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23 de mayo de 2018  • 11:45

DUBLÍN.- Irlanda , uno de los países europeos con mayor tradición católica, votará mañana en un referéndum si avanza con la derogación de las leyes que protegen al bebé desde su concepción o adopta una legislación más permisiva con el aborto . El referéndum se produce a tres meses de una histórica visita que realizará el papa Francisco .

Los electores decidirán concretamente si derogan la prohibición constitucional de abortar en todos los casos, salvo en el de peligro para la vida de la madre. Los últimos sondeos dan la victoria a los partidarios del sí pero su ventaja se vio reducida en algunas encuestas y una de cada seis personas siguen indecisas.

Campaña a favor de la derogación de las leyes contrarias al aborto
Campaña a favor de la derogación de las leyes contrarias al aborto Fuente: Reuters

"La profundidad de los sentimientos de ambos lados ha sido muy manifiesta", dijo a la prensa Diarmaid Ferriter, profesor de historia moderna de Irlanda en la Universidad College Dublin.

El referéndum llega tres años después de la aprobación, por la misma vía, de las uniones homosexuales, un cambio sísmico en este país en el que la iglesia católica fue perdiendo influencia.

Ferriter estimó que si bien el referéndum de 2015 fue "positivo e inspirador", la campaña de esta consulta está siendo "mucho más visceral".

En 1983 Irlanda aprobó ilegalizar el aborto por un estrecho margen y con una participación un poco por encima de la mitad del censo. La legislación aprobada posteriormente prevé 14 años de cárcel para las mujeres que aborten. Ello hizo que cada año miles de irlandesas viajasen a Gran Bretaña a abortar, porque ahí es legal.

En 2013 se decidió que las mujeres cuya vida peligraba por el embarazo pudieran interrumpirlo, tras el escándalo causado por la muerte de Savita Halappanavar, que murió al negársele un aborto.

La idea del nuevo referéndum ganó impulso con el caso de Amanda Mellet, que tuvo que viajar a Gran Bretaña para abortar después de que se detectara que el feto sufría una anomalía mortal. Mellet llevó su caso al comité de derechos humanos de la ONU, que dictaminó que negarle el aborto vulneraba sus derechos. El gobierno irlandés le ofreció una indemnización de 30.000 euros (35.000 dólares), pero eso atizó los llamamientos a reformar la ley.

En caso de imponerse la supresión de la enmienda constitucional, ya hay un proyecto de ley para permitir el aborto sin restricciones durante las doce primeras semanas de embarazo, y, en algunas circunstancias, durante los primeros seis meses.

La campaña se fue agriando a medida que se acerca el día del referéndum.

El primer ministro Leo Varadkar, que apoya el sí, denunció el uso de chicos con síndrome de Down en unos anuncios de la campaña contra el aborto.. El aviso recuerda que en Gran Bretaña el 92% de los chicos con síndrome de Down son abortados.

Los debates televisivos se convirtieron en un intercambio de golpes verbales, y los médicos que tomaron partido fueron hostigados. El no denuncia que la mayoría de los medios tomó partido a favor del sí y se presenta como la opción "anti-establishment" con el eslogan: "Únete a la rebelión".

Entre tanto, la Iglesia Católica optó por mantener un perfil bajo, seguramente, estiman los expertos, para no movilizar a sus detractores y alentar el voto pro-abortista. Según el censo de 2016, el 78% de los 3,7 millones de irlandeses son católicos, pero la asistencia a misa cayó enormemente.

Ferriter estimó que la posición de la Iglesia es una de las grandes diferencias respecto al referéndum de 1983, cuando jugó un papel más activo. "Creo que el debate entonces estaba dominado por voces más viejas, y muchas masculinas, y obviamente la Iglesia estaba entonces en una posición más fuerte que hoy", explicó.

La socióloga Ethel Crowley, especialista en la Irlanda rural, cree que el sí ganará gracias a los jóvenes. "Creo que la edad es un factor de mayor importancia que el lugar dónde vives, y cuanto más mayor eres, más difícil es escapar a las garras del pensamiento católico", estimó.

Agencia AFP

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