La NFL, de rodillas ante Trump: exige que sus jugadores escuchen el himno de pie

En la última temporada, muchos jugadores se arrodillaron durante el himno en protesta contra el racismo y la brutalidad policial
En la última temporada, muchos jugadores se arrodillaron durante el himno en protesta contra el racismo y la brutalidad policial Fuente: AP
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23 de mayo de 2018  • 15:46

WASHINGTON.- Luego de meses de presión, los dueños de la NFL cedieron a la presión de Donald Trump : decidieron exigirle a sus jugadores que escuchen el himno nacional de pie antes del inicio del partido, o se queden en el vestuario.

La nueva "política", aprobada por los 32 dueños de la NFL, impone una multa al equipo cuando alguno de sus jugadores o el personal del campo de juego se queda sentado o apoya una rodilla en el piso al escuchar las estrofas del himno, un gesto que se convirtió en un símbolo de la protesta contra el racismo y la brutalidad policial. La movida desbordó los límites de los estadios de fútbol y terminó por desatar una guerra cultural cuando Donald Trump lanzó su ofensiva contra los atletas y la NFL, por considerar a la protesta una falta de respeto al himno y la bandera.

"#Ganando", tuiteó el vicepresidente, Mike Pence, apenas se conoció la noticia.

"Queremos que la gente respete el himno nacional", justificó el comisionado de la NFL, Roger Goodell, al anunciar la nueva política. "Queremos que la gente esté de pie, eso es todo el personal, y queremos aseguramos de que traten este momento de manera respetuosa. Eso es algo que creemos que debemos", completó.

La protesta, bautizada #TakeTheKnee en las redes sociales, fue inaugurada por Colin Kaepernick en el verano boreal de 2016, cuando jugada como mariscal de campo para los 49ers, el equipo de San Francisco. El gesto se convirtió en un símbolo de la lucha contra el racismo y la brutalidad policial, tras varios incidentes en los que un policía blanco acribilló a una persona negra. Otros jugadores lo imitaron, la protesta se derramó a otros deportes y los medios empezaron a reflejarla.

Un año más tarde, Trump tiró todo el peso de la presidencia contra la protesta: atacó a la NFL y a los jugadores durante un acto con liturgia de campaña.

"¿No les gustaría ver a uno de estos dueños de la NFL, cuando alguien no respeta nuestra bandera, decir, 'saquen a ese hijo de puta del campo ahora mismo'? ¡Fuera!¡Está despedido!¡Está despedido!", bramó el presidente. Sus seguidores lo aplaudieron.

La ofensiva presidencial puso el tema en el centro del debate político nacional. Las protestas se multiplicaron. Congresistas se pusieron de rodillas en el recinto de la Cámara de Representantes. Eminem le dedicó una línea a Kaepernick en un rap contra Trump. Un restaurante en Luisiana dejó de pasar los partidos de fútbol en sus televisores.

Al final, la NFL decidió hacer algo. Los dueños de la NFL no echaron a sus jugadores. Pero ahora, si quieren protestar, deberán quedarse en el vestuario, donde nadie los vea. Para algunos, fue un triunfo. Para otros, una derrota.

Los jugadores rechazaron la decisión, que contradice, en su visión, la declaración de principios de los propios jerarcas de la liga sobre los "principios, valores y el patriotismo" de la NFL, indicaron en un comunicado.

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