Mercados de capitales y el sector externo

Diana Mondino
Diana Mondino PARA LA NACION
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24 de mayo de 2018  

Hace un mes que se logró llegar al país número 100 que reciba nuestras exportaciones agropecuarias. Este es un gran logro, no por el nivel de ventas sino por la posibilidad de vender. Y también hay avances en todos los sectores.

La diversificación de proveedores y destinos es clave para alcanzar un crecimiento sustentable e inclusivo, pero ¿cómo puede un país identificar los cuellos de botella en su producción actual? Y sobre todo ¿cuáles nuevas áreas son promisorias para atraer inversiones y promover exportaciones?

Hay indicadores que muestran cómo pudieran expandirse algunos sectores hacia nuevas áreas o productos. Recomiendo mirar el Complexity Opportunity Index (http://atlas.cid.harvard.edu/) que muestra múltiples formas y variables con las que se puede ganar en variedad y complejidad de productos para vender al mundo.

Resumiendo muchísimo, puede decirse que la complejidad económica es una medida del nivel de conocimiento que una sociedad tiene, expresada a través de los productos que puede producir. Se calcula en base a la diversidad de productos que exporta y qué tan difundidas o ubicuas son sus ventas, o el número de países que pueden producir esos mismo productos. Obviamente, para producir hace falta cierto know how, que representa las diferentes habilidades para producir. También es importante considerar la diversidad o diferentes tipos de productos que un país puede producir.

Como ejemplo, Argentina exporta fundamentalmente productos agropecuarios, pero para producirlos son necesarios conocimientos biotecnológicos (vacunas o semillas y fertilizantes), diseño y producción de maquinaria (tractores y maquinaria o industria metalmecánica) y conocimientos específicos que hacen a la experiencia y educación de quienes producen. Sólo con esos elementos se pueden utilizar los recursos naturales. Sin embargo, hay que destacar un elemento fundamental en todo el proceso productivo: la financiación. Recordemos que hay dos necesidades diferentes: capital para producir y capital para financiarse hasta que el comprador pague. Son diferentes porque, en un caso, es fundamentalmente moneda local y en el otro es casi seguro que deberá ser en divisas. El costo y acceso para el productor es diferente en ambas monedas. De hecho, en Argentina hace sólo dos años que un productor puede obtener financiación en dólares, dado que durante el tristemente célebre "cepo" no estaba permitida la financiación en moneda extranjera.

Además de los avances para abrir mercados y para mejorar la logística, es fundamental que haya financiación apropiada para las exportaciones. La reciente Ley de Mercado de Capitales mejorará mucho el acceso al crédito tanto doméstico como internacional. Llevará un largo tiempo lograr sofisticación en el sistema financiero y sobre todo será necesaria mucha educación para los productores. Resultará indispensable conocer y utilizar herramientas como coberturas de tipo de cambio y futuros. Los elevadísimos costos actuales para operar en mercados de divisas deben ser reducidos drásticamente. Los impuestos y sellados, y otras gabelas, encarecen notablemente estas operaciones. De por sí complejas y además caras, dificultan toda operación.

También será necesario obtener líneas de financiación a largo plazo para cubrir el proceso productivo y el período de pago del cliente. Pueden ser provistas por bancos o, nuevamente, a través de mercados de capitales. Asimismo, si Argentina logra una buena calificación internacional e importadores concretan una buena financiación, pudiera ocurrir que paguen la mercadería después de haberla vendido en el mercado local. Contra eso será muy difícil que un productor doméstico pueda competir, a menos que su propio costo financiero también sea bajo.

Para la rentabilidad del negocio es indispensable considerar la volatilidad del tipo de cambio. Hay herramientas y hay que entenderlas. Debemos desterrar de una vez el absurdo y reiterado pedido de mayor tipo de cambio para ser competitivos exportando. Si por devaluar fuera, Argentina sería un gran exportador. El tema es lograr cubrir la volatilidad y reducir los costos de forma tal que el precio total, incluyendo el costo financiero, permita competir internacionalmente.

Ya sea que crezcan las exportaciones de software o las de carne, será indispensable cumplir los requisitos de calidad de nuestros potenciales compradores, y vender más barato que nuestros competidores. Pero no es lo único. Estamos en una etapa de crecimiento y los aspectos financieros tendrán consecuencias fundamentales de largo plazo para la economía: la concentración del mercado estará dada por el acceso al capital. Hay negocios que inevitablemente tienen pocos jugadores grandes por el inmenso capital necesario, por ejemplo las cerealeras, y allí el acceso al crédito es la condición sine que non. En muchos sectores, la existencia de muchas o pocas empresas estará dada no sólo por su know how sino por cómo puedan financiarse. En síntesis, un buen producto es indispensable para exportar y los mercados de capitales son indispensables para que exportar sea un buen negocio.

La autora es economista y docente de Ucema

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