Con los cuarteles inquietos, Maduro aprieta el puño sobre las fuerzas armadas

Maduro saluda a sus seguidores tras recibir ayer la notificación de su triunfo el domingo por parte del Consejo Nacional Electoral, controlado por el chavismo
Maduro saluda a sus seguidores tras recibir ayer la notificación de su triunfo el domingo por parte del Consejo Nacional Electoral, controlado por el chavismo Fuente: Reuters
Once oficiales fueron detenidos en las últimas horas, en las que se registraron algunos enfrentamientos; el descontento castrense preocupa cada vez más al presidente
Daniel Lozano
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24 de mayo de 2018  

CARACAS.- "¡Lealtad, lealtad!". Hasta la saciedad se repitió ayer esta palabra en los cuarteles de Venezuela, solo horas después de conocerse la última acción de la contrainteligencia contra militares presuntamente rebeldes.

Once oficiales de la armada y de la fuerza aérea fueron encarcelados en la prisión de Ramo Verde, acusados de motín, instigación al motín, delitos contra el decoro militar y traición a la patria, según informó el Foro Penal, principal ONG en defensa de los presos políticos, que defenderá a dos de ellos.

Una corte militar impartió la orden contra los nueve tenientes de fragata y de navío, y dos capitanes, detenidos, mientras algunos de ellos recibían un cursillo en la Brigada de Acciones Especiales. De esta forma, ya son 34 los uniformados encarcelados en lo que va de año, la mayoría recluidos en Ramo Verde. Es significativo que casi todos los detenidos lideran unidades de operaciones especiales.

La gran excepción es el general retirado Miguel Rodríguez Torres, antiguo director del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) y exministro de Interior de Nicolás Maduro , quien prosigue su encierro en la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) en Boleíta.

Al general Raúl Isaías Baduel, exministro de Defensa y tan estrechamente ligado a Hugo Chávez como el propio Rodríguez Torres, lo mantienen recluido en una celda del Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia. La semana pasada, medio centenar de presos políticos se amotinaron para demandar condiciones más justas y la libertad de los que tienen órdenes judiciales a su favor.

Precisamente fueron miembros del Dgcim los que anteanoche protagonizaron un sorprendente enfrentamiento contra guardias nacionales en Petare, este de Caracas, cuando intentaban detener al sargento mayor Jorge Morillo por conspiración. El enfrentamiento a tiro limpio acabó con la detención de varios guardias y la muerte de un militar.

Todos ellos integrarían un grupo de presuntos rebeldes bajo el mando del mayor Abraham Suárez, también detenido. Informes de Inteligencia a los que ha tenido acceso la periodista Sebastiana Barráez, experta en temas militares, revelan que el mayor "estaría comandando un grupo de rebeldes, razón por la cual ordenaron su aprehensión".

Los dos grupos rebeldes surgidos desde el año pasado fueron eliminados o capturados. El popular policía Óscar Pérez, miembro también de las unidades especiales de la policía, murió junto a seis de sus hombres, entre los que se encontraban militares y estudiantes, y a una enfermera. Según la investigación del Parlamento, fueron ejecutados de forma extrajudicial durante la toma violenta de la vivienda en la que se escondía en El Junquito, en el extrarradio de Caracas.

El otro grupo, comandado por el capitán Juan Carlos Caguaripano, fue desarticulado semanas después del ataque al fuerte Paramacay, donde robaron un pequeño arsenal de armas.

"Maduro se siente inestable y su principal amenaza no proviene de la oposición ni de Estados Unidos, sino del seno de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Si algo está claro es que nunca, en 20 años de revolución, tantos oficiales de comando han estado procesados por rebelión o delitos contra la patria como en el gobierno de Maduro", dijo a LA NACION Rocío San Miguel, presidenta de la ONG Control Ciudadano, convencida de que la "cacería de brujas" va a arreciar tras las elecciones , un día en el que los militares volvieron a ser claves.

Es una anécdota, pero ilustra lo sucedido el domingo pasado en Venezuela. En tono distendido, un grupo de guardias nacionales custodiaba los accesos a la sede central del Consejo Nacional Electoral (CNE) en Caracas, hasta que se acercó un oficial, vestido con un chaleco y con una leyenda en su pecho: Justicia Socialista. En el mismo tono que se espera de un oficial, sin percatarse de la presencia de este medio, interpeló a los guardias: "¿Han ido ya todos a votar?" Todos ellos contestaron afirmativamente, pero solo unos segundos después, con la autoridad ya de retirada, uno de ellos añadió: "Y aquello [el centro electoral de Fermín Toro, uno de los más grandes de esa zona de la capital] estaba vacío".

Los militares del Plan República fueron los principales testigos de la histórica abstención que dejó semivacías las urnas y las calles. Su cúpula permanece como principal garantía para el poder de Nicolás Maduro, pero los continuas acciones contra mandos de nivel medio (mayores, capitanes, tenientes, incluso tenientes coroneles) airean las críticas en su seno. Los soldados, por su parte, han optado por licenciarse los que pueden, incluso huir al extranjero.

En un mensaje dirigido a todos ellos, el Parlamento exigió al ejército que "cumpla y haga cumplir la Constitución y se le devuelva la soberanía al pueblo venezolano", tras declarar inexistente la elección presidencial del domingo pasado.

"Si alguien ha demostrado lealtad es nuestro presidente Nicolás Maduro", arengó ayer el general Rodolfo Marcos Torres, gobernador de Aragua, ante medio centenar de militares del Comando Logístico del Ejército Bolivariano. Hasta quince veces repitió la palabra lealtad frente a un rostro gigante de Chávez pintado en la pared. Una lealtad que hoy está en sospecha.

LA CAMPAÑA DE LIMPIEZA

Temores

Con la oposición golpeada y diezmada de momento por detenciones, inhabilitaciones políticas y divisiones internas, Maduro siente que la principal amenaza a su poder está en el seno de las fuerzas armadas

Caza de brujas

Treinta y cuatro uniformados fueron arrestados en lo que va del año, 11 de ellos desde las elecciones del domingo pasado. La mayoría están recluidos en la prisión de Ramo Verde

Blancos

Las acciones están dirigidas contra mandos de nivel medio (mayores, capitanes, tenientes y tenientes coroneles). Muchos soldados piden la baja de la fuerza o escapan al extranjero

Reclamo

El Parlamento, de mayoría opositora, exigió al ejército que "cumpla y haga cumplir la Constitución y le devuelva la soberanía al pueblo venezolano"

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