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Un arco de temblores que hasta zarandeó a Fillol y a Pumpido

Cristian Grosso
Cristian Grosso LA NACION
Ubaldo Fillol y Nery Pumpido, campeones en 1978 y 1986 respectivamente
Ubaldo Fillol y Nery Pumpido, campeones en 1978 y 1986 respectivamente Crédito: Rodrigo Néspolo
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24 de mayo de 2018  

Se dieron la mano y no se volvieron a ver por más de dos años.

A principios de 1975, César Luis Menotti se reunió con Ubaldo Fillol para comunicarle que sería uno de sus arqueros. Ya habían atajado Rubén Sánchez, Oscar Quiroga y Ricardo La Volpe. El técnico le adelantó que la selección haría dos giras anuales por Europa, una en marzo y otra en octubre. La inicial para el 'Pato' y la siguiente para Hugo Gatti. Fillol aceptó, y preguntó si en la segunda iba a participar como suplente si se destacaba en la primera. Lo cuenta el arquero en su biografía: "¿Usted no me entendió? Acá el que manda soy yo", enfatizó el entrenador. "No se haga problemas. Perfecto. Acá manda usted. Pero yo me voy". La relación no podía comenzar de peor manera. Luego, se sucedieron meses y meses de tironeos entre River/selección, Ángel Labruna/Menotti. Hasta que a finales del 77 los reunió la revista El Gráfico. Los dos ya se querían encontrar.

Menotti le propuso ser el cuarto arquero, detrás de Gatti, 'Chocolate' Baley y La Volpe, en la pretemporada que comenzaría el 3 de enero de 1978 en la Villa Marista, de Mar del Plata. Fillol aceptó, y esta vez no preguntó nada. Cuando se conoció la noticia, dos días después Gatti renunció a la selección aduciendo problemas en una rodilla. El 'Loco' iba a ser titular en Argentina 78. Baley tomó la posta en ese 1977. Fillol empezó el año del Mundial detrás de todos, pero atajó en seis de los siete amistosos previos a la Copa, solamente le marcaron cuatro goles, y se abrió paso a la leyenda. Contra Hungría, en el debut, para el 'Pato' apenas se trató de su octavo partido en la selección.

La historia de los arqueros argentinos en los mundiales guarda sorpresas y giros inesperados. Pero el escenario actual, el arco de Sampaoli sin un dueño reconocible, es una desacostumbrada sensación de desprotección. Es que en los tres últimos torneos las jerarquías estuvieron bien definidas: Abbondanzieri, Leo Franco y Ustari en Alemania 2006; Romero, Andújar y Pozo en Sudáfrica 2010, y Romero, Andújar y Orion en Brasil 2014. Los titulares desembarcaron envueltos en certezas. Pero hacia atrás, el archivo descubre temblores y turbulencias alrededor de un puesto siempre cómplice del debate.

Y vale detenerse en el otro arquero campeón del mundo, Nery Pumpido, por ejemplo. En todas las eliminatorias para México atajó Fillol, hasta la tarde de la corajeada de Passarella para arañar la agónica clasificación ante Perú. Nunca más atajó el 'Pato', y frente a los siguientes amistosos, dos duelos contra México antes cerrar ese 1985, Carlos Bilardo confió en Luis Islas. Es más, ya en 1986, los tres únicos ensayos en la antesala del viaje al Districto Federal los repartió: atajó Pumpido ante Francia, luego Islas frente a Noruega y nuevamente Pumpido en la prueba final, con Israel. Y Pumpido ya no soltó el arco hasta la fractura en Italia 90, pero esa es otra crónica, con el viaje relámpago de Comizzo.

Sorpresiva fue la resolución de Alfio Basile sobre el mismísimo debut en Estados Unidos 94. Goycochea era el candidato natural. Titular en las eliminatorias, en los dos títulos en las copa América 91 y 93, en el repechaje contra Australia y, también, en el amistoso previo al Mundial, un descolorido 0-0 con Croacia. Pero en el estreno con Grecia apareció... Luis Islas.

Y en 2002, mientras Roberto Bonano y Germán Burgos se repartieron el largo y exitoso recorrido por las eliminatorias, en la cuenta regresiva hacia la Copa de Japón, Marcelo Bielsa probó con Sebastián Saja, Burgos y Pablo Cavallero, que conformó en el último amistoso, contra Alemania y, pese a haber atajado en apenas cuatro juegos en el ciclo, fue el Nº 1 en el fugaz paso por el Lejano Oriente. Burgos se quedó en la antesala..., como cuatro años antes, porque el 'Mono' había sido el arquero de Passarella en la ruta clasificatoria. Es más: ya en 1998, atajó en siete de los nueve amistosos previos a la Copa, incluso el de la despedida en el Monumental con Sudáfrica. Pero Carlos Roa se paró bajo los postes en Francia. Para subrayar que el arco de la selección y la agitación saben de varios capítulos en la era moderna. La rebeldía de un puesto, desobediente a la lógica.

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